Bruselas no cede a las críticas y propone definitivamente que la energía nuclear se considere "verde"

La organización Avaaz ha protestado este miércoles por la decisión de equiparar la energía nuclear a las renovables parodiando a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Sholz, en lo que considera un entierro del Pacto Verde europeo.
Protesta por la propuesta de la Comisión Europea.
EFE / EPA / STEPHANIE LECOCQ
Bruselas mantiene el gas y la nuclear como inversiones 'verdes'.
Europa Press

El debate de la energía nuclear vuelve a la palestra en la UE. Tras lanzar el borrador de su propuesta el día de Nochevieja de 2021, dejando a muchos a contrapié, la Comisión Europea presentó este miércoles su propuesta final para que la energía nuclear y ciertas plantas de generación eléctrica a partir de gas se consideren inversiones "verdes", y tengan un papel clave como opciones de transición hacia el mayor uso de las renovables. La división tanto en el Parlamento Europeo como entre los 27 hace que este debate sea un auténtico choque de trenes. En concreto, la idea del Ejecutivo comunitario va en contra de lo que plantean países como España.

La propuesta de la Comisión se refiere a la llamada taxonomía, que incluye el conjunto de actividades en las que los inversores pueden desarrollar su labor y que, incide el Ejecutivo comunitario, en ningún momento supone "una obligación", sino que se trata de una guía para esas inversiones.

La Comisión ha concluido que "hay un papel para las inversiones en gas y nuclear en la transición energética" aunque solo durante un período limitado y en determinadas condiciones. De esta manera, el Ejecutivo introduce límites, de tal forma que se consideren sostenibles las centrales nucleares con permiso de construcción antes de 2045 y las plantas de gas que emitan menos de 270 gramos de CO2 por kilovatio hora hasta 2031 o menos de 100 gramos en el conjunto de su vida útil.

"Tenemos que abandonar lo más rápidamente posible fuentes de energía altas en emisiones de carbono, como el carbón. Durante esta transición, esto podría significar aceptar soluciones imperfectas", dijo la comisaria de Servicios financieros, Mairead McGuinnes en rueda de prensa. La Comisión insiste además en que ha atendido a las solicitudes de los sectores implicados y que los inversores están en posición de "elegir" porque se dan varias opciones dentro de esa taxonomía.

¿Te parece bien que la Comisión Europea considere la energía nuclear como "verde"?

Tras enviar el pasado 31 de diciembre un primer borrador a los países, el Parlamento Europeo y a una plataforma de expertos que asesora a la Comisión en el diseño de esta clasificación de inversiones sostenibles, el Ejecutivo comunitario ha incluido algunos "ajustes técnicos" menores, pero ha dejado inalterado el grueso de la propuesta.

No obstante, la citada plataforma rechazó en un informe presentado la semana pasada que la energía nuclear y el gas natural sean concebidas como verdes en los términos planteados por la Comisión y se mostraron "profundamente preocupados" por el impacto que pueda tener sobre el medio ambiente, una inquietud que comparten las organizaciones ecologistas.

Ahora mismo el texto adopta la forma jurídica de "acto delegado", lo que supone que pasará a ser definitivo si en cuatro meses, ampliables a seis, no se reúne una mayoría de bloqueo, pero queda mucho debate por delante y las fricciones son muchas. Será una de las grandes conversaciones que se tengan en la UE a corto plazo. Para que se frene la propuesta de la Comisión es necesario que se opongan el 72% de los Estados miembros en el Consejo (20 países), que representen, a su vez, al menos el 65% de la población de la UE, o que lo rechace la mitad del pleno del Parlamento Europeo (353 diputados).

Importante división entre países miembros

Una de las claves que se van a ver en los siguientes pasos es la tremenda división que se da entre los Estados miembros. Francia, por ejemplo, lidera la defensa de la energía nuclear como limpia, en gran parte porque el 70% de su electricidad proviene de esta fuente. Es el segundo país con más centrales nucleares del mundo y además también el segundo que más produce, solo superado por Estados Unidos. Además, Macron anunció hace tiempo su intención de abrir pequeños reactores, nuevos, precisamente para acelerar esa vía como opción de transición.

Frente a la postura gala, la oposición más clara a la nuclear se da en Alemania, que en cambio sí defiende la calificación del gas como "verde". La opinión pública germana es claramente antinuclear, y los partidos políticos mantienen esa línea. Los motivos son varios, pero uno de ellos es el recuerdo de la catástrofe de Chernobyl, y de hecho prevé cerrar ya todas sus centrales nucleares a lo largo de este año. Alemania, todavía muy dependiente del carbón, opta por el gas como energía de transición.

Más allá de estos dos 'gigantes' del debate, otros Estados miembros como Dinamarca, España, Austria o Luxemburgo rechazan abiertamente otorgar al gas y nuclear el mismo sello "verde" de las renovables y los dos últimos han amenazado con llevar la norma ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Así, el debate no solo está muy abierto sino que las posturas siguen bastante alejadas. Vienen meses importantes por delante en materia energética.

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