Las claves del sumario de las menores explotadas de Madrid: empujadas a fugarse y regreso "con enfermedades"

  • Las víctimas sentían "un miedo atroz" a los arrestados, entre ellos miembros de la banda de los Dominican Don't Play.
Centro donde estaban las menores.
Centro donde estaban las menores.
Europa Press

Las menores de edad liberadas a finales de noviembre de una red mafiosa que las obligaba a prostituirse se fugaban continuamente de los centros de menores y residencias familiares, a las que volvían días después en un estado lamentable y en algunos casos con enfermedades de transmisión sexual por la explotación que sufrían.

Este fenómeno de salir y volver a entrar de los centros se debe a la fuerte dependencia emocional que mantenían con algunos de los detenidos de la organización delictiva y también por su adición a las drogas. Es lo que se conoce psicológicamente como 'cadenas invisibles', propio en la explotación sexual de mujeres que consiste en la necesidad de permanecer junto a ellos pese a no tener un impedimento físico que les impida romper con ese camino.

La edad de las víctimas, entre 13 y 18 años, y el hecho de pertenecer a familias desestructuradas y con problemas económicos en la mayoría de los casos refuerza esta dependencia, esta especie de 'síndrome de Estocolmo' común a todas ellas independiente de fugarse de su casa o de centros de menores (5 de ellas). De hecho, una de ellas llegó a enamorarse de un joven con la que al principio le obligaron a mantener relaciones sexuales.

Así se recoge en el sumario, en el que se expone que estas 'cadenas invisibles' obligan a las chicas a fugarse continuamente de la unidad familiar o del centro de acogida y volver una y otra vez junto a las citadas personas. En muchos casos, las menores volvían con enfermedades como la sarna, otras de transmisión sexual, así daban positivo en cocaína. "Todo ello sumado a la situación de falta de higiene, sueño y alimentación, con todo lo que ello conlleva", señalan las actuaciones judiciales.

"Miedo atroz" a los arrestados

Toda la actividad investigada transcurre en un ambiente "completamente cerrado y hostil ante las investigaciones policiales". De hecho, los funcionarios han logrado testimonios narrando "un miedo atroz" a muchos de los arrestados, entre ellos algunos miembros de la banda latina de los Dominican Don't Play y motivo por el que todas las víctimas están acogidas a programa de Testigos Protegidos.

"El terror generalizado por las circunstancias expuestas, unido al hecho de que los varones detenidos se mueven por el entorno de las bandas latinas, muchos de ellos con antecedentes violentos a sus espaldas, genera esas 'cadenas invisibles' que mantienen a las víctimas cercanas a las investigados pese a disponer de la posibilidad física de sustraerse de dicho entorno", recoge uno de los informes policiales de la causa.

"El kalifa me enganchó a la droga"

Precisamente, la técnica que utilizaban la banda de proxenetas para que volvieran las menores era iniciarlas y engancharlas a las drogas, especialmente al consumo de cocaína base. Así lo hacía Ronaldo M.C., más conocido 'Kalifa', dominicano de 25 año, uno de los cabecillas de la organización y responsable de la captación de las niñas, con numerosos antecedentes por delitos contra la salud pública, robos con fuera, contra la seguridad vial y por conculcar la Ley de Extranjería.

Los agentes que exploraron a una de las víctimas, de tan solo 15 años fugada de en un centro regional de menores, refleja el 'modus operandi' de este delincuente. Les confesó que Ronaldo le obligó a mantener relaciones sexuales con otros amigos suyos, "pertenecientes también a los Dominican Don't Play a cambio de dinero y droga como 'base' y 'perico'.

"Había varias veces que yo no quería y Kalifa me decía que si no me acostaba con otros, él se iba a ir y no ve iba a volver a ver. Esto ha estado pasando durante al menos un año, desde que yo tenía 14... Kalifa me cambió la vida, él me enganchó en la droga y ha empezado todo esto. Yo no quería", relató.

De los 37 detenidos en la operación Sana, al menos 4 de ellos eran mujeres, entre ellas la apodada 'La Negra'. En su casa, según señaló otra testigo protegida, era el lugar donde la obligaban a mantener sexo con desconocidos en el pasillo del domicilio. Además, en febrero el propio Kalifa quien la encerró varios días sin poder salir de la casa, donde le obligada a quedarse al cuidado de los hijos de 'La Negra'.

Anuncios de prostitución en internet

Pero había más miembros del entramado mafioso que obligaban a las menores a prostituirse. Siguiendo los testimonios de esta víctima a la Policía, un tal Fernando J.M. le proporcionó dos móviles a los que llamaban 'clientes' desconocidos, con los que estaba obligado a mantener relaciones sexuales.

Y es que, según contó a continuación, Fernando le publicó anuncios con fotografías de ellas en Internet ofreciendo sus servicios sexuales pese a conocer que era menor de edad. La chica confesó que a otras menores le hacían lo mismo, "primero enganchándolas a las drogas y luego haciéndolas prostitutas para conseguir droga".

De todo lo expuesto, los investigadores concluyen en su informe que no se trata de hechos aislados o esporádicos, sino "fruto de una actividad criminal perpetrada por una misma organización criminal de personas de forma organizada y reiterada en el tiempo, utilizando idéntico plan preconcebido para la comisión de múltiples actos ejecutorios a lo largo del tiempo, con clara distribución de funciones, dirigidos de forma indiscriminada a un sector concreto de la sociedad", que son precisamente este tipo de adolescentes vulnerables.

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