Ana Torrent, sobre 'Las Criadas': "Es difícil salir del papel que la sociedad nos otorga en esta vida"

  • ​'Las criadas' de Jean Genet se representa en el Teatro Bellas Artes desde el 1 de diciembre.
Ana Torrent en 'Las Criadas' de Jean Genet
Ana Torrent protagoniza 'Las Criadas' en el Teatro Bellas Artes 
Adolfo Ortega
Ana Torrent en 'Las Criadas' de Jean Genet

Ana Torrent protagoniza estos días Las criadas, la primera obra de teatro de Jean Genet (1910-1986), escrita cuando el autor aún permanecía en la cárcel, poco antes del indulto que le fue concedido en 1948. Hijo no deseado de madre prostituta, Genet vivió intermitentemente recluido en prisión durante su adolescencia, desde que con 10 años fue condenado por robo.

Durante su vida, cayó en la adicción a las drogas, fue chapero, ladrón, convicto y, sobre todo, un gran dramaturgo. Las criadas (Les bonnes), fue estrenada en 1947, en el Théâtre de l'Athénée de Paris, y pronto se convirtió en uno de los textos teatrales más importantes del siglo XX. 

Conversamos con la actriz Ana Torrent sobre esta función y el papel que ella interpreta, Claire, una de las dos criadas que trabajan para una señora acomodada. Estas dos hermanas fantasean en privado, cuando descansan en su habitación tras finalizar la jornada, adoptando una de ellas el papel de señora de la casa, mientras la otra se mantiene como sirviente.

Se establecen, por tanto, dos planos interpretativos en un mismo tiempo y espacio, que se van activando de manera inesperada. “Son unas mujeres que no siguen unos procesos lógicos, no están razonando -nos comenta Torrent. Saltan de un estado a otro en cuestión de segundos. Nunca sabes cómo van a reaccionar”.

Ana Torrent y Jorge Calvo en 'Las criadas', en el Teatro Bellas Artes
Ana Torrent y Jorge Calvo en 'Las criadas' de Jean Genet 
Adolfo Ortega

La farsa que ellas interpretan en privado llega hasta el extremo de fantasear con el asesinato de su ama, y ensayar la ejecución del crimen, con lo que se añadiría un registro más en estas capas de significado, como nos explica la actriz: “Es una obra que habla del teatro dentro del teatro, y del personaje que te toca vivir en la vida. Son mujeres a las que no les gusta el personaje que les ha tocado y quieren cambiarlo desesperadamente. Prefieren ser asesinas, antes que criadas. Ser criada conlleva una falta de amor, una incapacidad de amar y ser amadas, de que te vean... No tienen identidad. Viven aisladas. Genet hace una función dentro de una función, y esa es su única forma de salir de la angustia cada noche”.

Sobre este drama de Genet siempre sobrevoló un suceso real que convulsionó a la sociedad gala: dos criadas, las hermanas Papin, asesinaron brutalmente en 1933 a la señora de la casa y a su hija, en la ciudad de Le Mans, tras ser reprendidas por una tarea de plancha no completada. Después de la escabechina, los "angelitos" subieron a su cuarto y acostadas en la cama se las encontró la policía al acceder a la vivienda. 

El hecho polarizó a la intelectualidad francesa -por otra parte siempre muy aficionada a esos enfrentamientos- ya que surgieron figuras que apuntaban como justificación de tal crimen la opresión de las clases bajas. Posteriores estudios descubrieron que un porcentaje amplio de este colectivo de sirvientes en Francia padecía trastornos psiquiátricos o ciertas discapacidades, para añadir otro elemento a la polémica.

Ana Torrent en una escena de 'Las Criadas'
Ana Torrent en una escena de 'Las Criadas'
Adolfo Ortega

El texto de Genet ha sido traducido y adaptado por el dramaturgo Paco Bezerra, y sobre esta versión nos comenta Ana que "Paco ha logrado un texto fantástico, donde conserva y potencia cierta poética, con una gran carga social, simplificando el juego de los personajes. La obra es confusa, es un texto muy complicado y Becerra ha hecho una labor magnífica, buscando la esencia, con un sentido poético muy potente, que llega muy bien al público”.

En cuanto a la dirección de Luis Luque, la actriz nos indica que “un gran acierto de Luis es hacer la función, no como siempre se ha hecho, es decir: una alcoba de mujer rica de la burguesía, tocadores, pieles, cortinas, etc. No. Luis propone un espacio vacío, un espacio mental en realidad. El público no tiene una referencia de tiempo o de lugar. No sabes dónde estás. Podría ser una pesadilla… Así se llega a la esencia de lo que les está pasando. El sinsentido, la locura, el disparate. Llega muy bien y se entiende muy bien”. Aquí hemos de destacar que el diseño del espacio escénico se debe a Mónica Boromello, que ha conseguido plasmar con acierto ese sentido apuntado.

El deseo expresado por Genet era que los tres personajes fueran interpretados por hombres. Sin embargo, en España tenemos referencias de algunas producciones cien por cien femeninas: Nuria Espert, Julieta Serrano y Mayrata O’Wisedo (1969) con dirección de Victor García, firmaron uno de los primeros montajes en nuestro país; más recientemente, Aitana Sánchez-Gijón, Emma Suárez y Maru Valdivielso (2002) fueron las elegidas para la versión de Mario Gas.

En las representaciones que ahora tienen lugar en el Teatro Bellas Artes, se ha optado por una fórmula mixta: además de Ana Torrent, Jorge Calvo interpreta a la Señora, mientras que en Alicia Borrachero recae el papel de Solange.

El juego de poder entre amo y sirviente se ha tratado en muchas otras obras posteriores muy populares, tanto en literatura (Los restos del día, 1989. Kazuo Ishiguro) como en cine (Parásitos, 2019. Bong Joon-ho), pero hay que recordar la profundidad con que se abordó en la película El sirviente (1963), de Joseph Losey. En una actuación memorable, Dirk Bogarde adoptaba el rol de señor de la casa y establecía una pugna con el auténtico propietario que desvelaba debilidades y fortalezas de cada cual.

Seguro que para Harold Pinter, autor del guión de la película, la obra de Genet supuso una referencia. Preguntada por ese antecedente interpretativo en el juego de amo/sirviente, la actriz comenta que esa dualidad “es un tema eterno. Las grandes diferencias de clase y cómo unos ven a otros. El poder es un aspecto del que habla esta función. Tenerlo o no tenerlo, y lo que significa o lo que produce en el otro. Está a la orden del día. Cómo nos relacionamos; el papel que nos da la sociedad; dónde nos coloca y lo difícil que es salir de ese papel. Las cartas que te han tocado, por el simple hecho de nacer aquí o allá. ¿Cómo cambiar eso? ¿quién no ha fantaseado con matar al jefe?”- se pregunta sonriendo Ana Torrent.

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