Un joven borracho embistió a un Citroën a 139 km/h y en dirección contraria: así mató a Víctor el kamikaze de la M-50

Imagen de un accidente provocado por un conductor kamikaze en la M-50.
Imagen de un accidente provocado por un conductor kamikaze en la M-50.
EMERGENCIAS MADRID
Un kamikaze mata a un conductor en Madrid.
ATLAS

El padre de Víctor López, el joven de 20 años que fue víctima mortal del conductor kamikaze de la M-50 de Madrid en septiembre de 2019, se ha suicidado este martes en la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid. Francisco López, igual que su mujer, estaba en tratamiento psicológico desde que Kevin C. B. segara la vida de su hijo. 

Los hechos ocurrieron el domingo 15 septiembre de 2019 a las 6.39 horas de la mañana, cuando Kevin salió desde Arganda del Rey por la circunvalación M-50 para ir a Fuenlabrada, después de haber bebido alcohol. Embistió a 139 kilómetros por hora y en dirección contraria el vehículo que conducía Víctor, que se dirigía a cumplir con su tercera jornada laboral en su recién estrenado empleo como carnicero en un supermercado de San Fernando de Henares.

Tras los hechos a Kevin C.B. se le imputaron los delitos de homicidio, conducción temeraria con manifiesto desprecio por la vida de los demás y otro contra la seguridad vial.

El relato fiscal recoge que el conductor kamikaze decidió el 15 de septiembre de 2019 coger su coche "pese a tener sus facultades disminuidas como consecuencia de una previa ingestión de bebidas alcohólicas, lo cual mermaba su capacidad para manejar los mecanismos de dirección, control y frenado de un vehículo, así como aumentaba el tiempo de reacción ante acontecimientos imprevistos en dicha conducción, con pérdida de reflejos y de capacidad visual, y con el consiguiente riesgo para el resto de los usuarios de la vía".

Movimientos en zig-zag

El acusado, primero adelantó a otro turismo que circulaba por el carril central "aproximándose mucho al lateral izquierdo" y "provocando que tuviera que dar un bandazo hacia el carril derecho".

A continuación, realizó maniobras irregulares "como movimientos en zig-zag, pasando de un carril a otro, de los tres posibles, sin indicar con las luces intermitentes, poniendo de esta manera, en concreto peligro la vida e integridad física del resto de los usuarios de la vía, alguno de los cuales tuvo que modificar su velocidad e incluso realizar maniobra como cambio de carril, para evitar la colisión y poder esquivarlo".

La Fiscalía apuntó que el acusado recorrió aproximadamente 1,9 km en sentido contrario al estipulado y a alta velocidad

Tras parar su coche en el arcén, el acusado reemprendió la marcha solo que esta vez lo hizo en sentido contrario "con pleno desprecio a los posibles resultados lesivos que pudieran derivarse de su acción y asumiendo el alto riesgo de llegar a atentar contra la vida e integridad física del resto de los usuarios de la vía, así como de causar daños materiales, peligro que con su acción estaba creando, y pese a que tuvo la posibilidad de evitarlo, no lo hizo".

La Fiscalía apuntó que el acusado recorrió "aproximadamente" 1,9 kilómetros en sentido contrario al estipulado y a alta velocidad "rebasando a varios vehículos que tuvieron que realizar maniobras para evitar colisionar de manera frontal".

Colisión con el Citroén C4

Asimismo, señaló que "daba ráfagas con las luces largas para deslumbrar a los conductores de los vehículos que le venían de frente y trataba de embestirlos".

"Algunos lograron esquivarle con maniobras peligrosas, hasta que colisionó con un Citroën C4 que circulaba correctamente por el carril central de los tres existentes. Su conductor, dada la gravedad de las heridas sufridas a raíz del accidente, falleció pocos después", expuso el fiscal.

El acusado, según la Fiscalía, no realizó ningún tipo de maniobra evasiva para eludir la colisión "aun habiendo percibido su presencia (la del otro conductor), mostrándose completamente ajeno al instinto más básico de supervivencia y de deber de cuidado propio y ajeno".

Condenado a 8 años de cárcel 

La sentencia por la muerte de Víctor López se conoció a mediados del pasado mes de octubre. Los magistrados condenaron al joven a ocho años de cárcel como autor de un delito de conducción con manifiesto desprecio por la vida de los demás y de un delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas en concurso con un delito de homicidio doloso, con la atenuante de reparación del daño.

Además, se acordó que se le privase del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante un periodo de nueve años, con pérdida de la vigencia de permiso que le habilita para la conducción. En concepto de responsabilidad civil, se estableció una indemnización de 100.000 euros al padre y 110.000 a la madre del joven fallecido. De igual modo se acordó indemnizar con 100.00 euros a la pareja de la víctima.

En su última palabra, Kevin mostró su arrepentimiento por el "error" que cometió cuando decidió subirse a su coche con unas copas de más. Sobre el accidente, manifestó en su declaración que no recordaba nada, solo que tenía sueño y que quería volver a casa tras una noche de copas con amigos.

Su defensa sostenía que se trató de una imprudencia al no asumir el riesgo que se podía producir al ir bajo los efectos del alcohol y con exceso de velocidad.

En su declaración, el acusado manifestó que no recordaba nada de esa mañana tras venir de una noche de fiesta en un karaoke con sus amigos, solo que tenía sueño y que se saltó la salida de su casa.

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