Luisgé Martín: "Por leer nuestros libros sus hijos no van a salir homosexuales, van a salir más respetuosos"

Luisgé Martín
Luisgé Martín
GONZA GALLEGO

El escritor Luisgé Martín (Madrid, 1962), premio Herralde de Novela en el año 2020 con Cien noches, es uno de los autores afectados por la polémica decisión de una jueza de retirar de urgencia libros de temática LGTBI de los institutos de secundaria de Castellón bajo la premisa de que podrían causar "perjuicios irreparables" para el alumnado.

La obra de Luisgé Martín que permanece 'secuestrada' es El amor del revés, una autobiografía sentimental en la que narra cómo descubrió su homosexualidad siendo un adolescente en los albores de la democracia española. 

Al otro lado del teléfono, Luisgé Martín empieza diciendo a 20minutos que es un "orgullo" que uno de sus libros sea seleccionado como lectura recomendada en las escuelas y que asiste con preocupación a esta decisión judicial.

Un episodio de "censura ideológica" que retrotrae al autor a tiempos pasados y que le disgusta porque cree que una parte de la sociedad ha perdido la vergüenza y se siente capaz de manifestar públicamente todo lo que le ofende.

"Confundimos opiniones ideológicas con derechos humanos"

"Yo que viví la transición, recuerdo cuando había gente ultramontana de la ultraderecha sociológica que decía que era ofensivo besarse en la calle. No dos hombres o dos mujeres, eso ni se consideraba, sino un hombre y una mujer. Había quienes decían que tenían derecho a tomarse un café en un bar sin tener que ver besarse a una pareja porque eso les ofendía".

"Esta vieja idea de que uno puede decir qué es lo que ofende sin límites es la que está volviendo desde hace un tiempo", advierte.

El escritor madrileño considera que vivimos un tiempo "difícil, complicado, y a veces repugnante" porque "confundimos opiniones ideológicas con derechos humanos".

Ante el recrudecimiento de la homofobia en las calles este año, hasta la agresión mortal de Samuel Luiz, el escritor desentraña la "paradoja" que se da en España: "Aquí se es más tolerante que en el mundo anglosajón. Da igual con quién te acuestes, qué vida lleves y se defienden los derechos y sin embargo estamos viviendo estos retrocesos en las calles, o que una jueza de repente tome una decisión como ésta".

Luisgé Martín enmarca lo que se vive en España en una regresión "mundial", que para él empieza con la crisis de 2008. "Las crisis que arrasan hacen que las sociedades se reorganicen con determinados valores falsos, como la unidad, la bandera, españoles o catalanes, que están más allá que lo que es la carne y la sangre, las personas, que amamos, necesitamos trabajo y compartir la vida".

"Los homófobos no desaparecieron, pero ha habido un tiempo que les daba vergüenza y eso lo han perdido"

Lo que más le duele de la censura que está viviendo es dónde se produce, en el sistema educativo. El autor de Cien Noches dice que "la jueza no se hubiera atrevido con una biblioteca normal, pero sí en la de una escuela".

Lamenta que cunda la idea de que un padre puede elegir todo lo que comprende la vida de su hijo. "No es así, no puede no escolarizar a su hijo, no puede educarle en el antisemitismo", pone de ejemplos. 

También le apena tener que seguir explicando a día de hoy "que la defensa de la diversidad sexual no es una ideología, sino el planteamiento de mostrar lo que existe en el mundo". Considera que ese marco ideológico "que compra la ultraderecha, pero también la derecha española desde hace tiempo" acaba dando "a los matones de juzgado la autoridad moral para hacer cosas que hace 15 años no se hubieran atrevido a hacer".

"Lo que hay que hacer es volver a recuperar eso que durante muchos años ha hecho de España y del mundo un sitio mejor y más seguro"

"Yo creo que lo que hay que hacer es volver a recuperar eso que durante muchos años ha hecho de España y del mundo un sitio mejor y más seguro, que es la vergüenza de algunos a exponer sus miserias", propone. "Los homófobos no desaparecieron, pero ha habido un tiempo que les daba vergüenza y eso lo han perdido porque hay gente en medios y en el Parlamento dándoles voz y diciéndoles que no son gilipollas. Bueno, pues son malas persona que hacen daño".

Para el escritor, que se está organizando con otra decena de autores para personarse en el proceso de la censura de Castellón y defender su libertad de expresión, "no se puede prohibir que las siguientes generaciones sean educadas en la existencia de la homosexualidad", y recuerda a los padres que se dicen ofendidos por la cultura LGTBI que "por leer nuestros libros sus hijos no van a salir homosexuales, van a salir más respetuosos".

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