Charlène de Mónaco se aferra a la fe para superar su mal momento

La princesa Charlène de Mónaco, en enero de 2020.
La princesa Charlène de Mónaco, en enero de 2020.
Bruno Bebert / Bestimage / Gtres

A pesar de que está visiblemente más delgada y con el rostro más anguloso que lo que acostumbró a los monegascos, la princesa Charlène tiene motivos para seguir adelante con el tratamiento de su infección, puesto que necesita, tal y como ella misma declaró recientemente, volver a su casa con su esposo y sus hijos. De ahí que se aferre también a la fe: cualquier ayuda será bienvenida.

Ya son muchos meses los que la esposa de Alberto de Mónaco pasa fuera de Europa y en una conversación que ha tenido en KwaZulu-Natal ya ha dejado claro que tiene prisa por volver y que si no fuera por los problemas de salud que atraviesa hace tiempo que habría dejado Sudáfrica para estar con los suyos, siendo todavía una incógnita su fecha de regreso.

Ahora, Charlène ha tirado de Instagram para seguir ejerciendo, aunque sea a duras penas, sus compromisos oficiales. Cuando fue al país africano lo hizo, entre otras cosas como protestar por la caza de rinocerontes, para asistir al entierro del antiguo rey zulú.

Sin embargo, lleva tanto tiempo allí que no solo se ha nombrado al nuevo líder sino que ha posado con él. Se trata de Misuzulu Sinqobile kaZwelithini, quien accedió al cargo el pasado 23 de septiembre sucediendo precisamente a su padre, Goodwill Zwelithini kaBhekuzulu, si bien ello no ha evitado que haya tenido que rivalizar con otros aspirantes al puesto.

La princesa le ha escrito un escueto mensaje, "Gracias por tu amabilidad y apoyo", junto a una fotografía que se han realizado y que ella ha convertido en vídeo al incluir una canción. Asimismo, ha titulado la fotografía con unas palabras en zulú, "Bayede Nkosi", que significan "Saludos al rey".

Lo más curioso es que en esta instantánea Charlène lleva al cuello un importante objeto: un rosario que ya se le ha visto lucir en otras ocasiones en estos meses y que certifica que se trata de uno de los amuletos a los que se está encomendando en esta difícil etapa. Sus problemas médicos, no hay que olvidarlo, le mantienen alejada de sus mellizos Jacques y Gabriella, a quienes no ve desde el pasado verano, así como de su marido.

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