Fernando Sánchez Dragó: "No le he hecho jamás una putada a nadie"

  • Han pasado más de 60 años desde que el autor se plantó en Torremolinos y descubrió otra España. De ahí salió 'Eldorado'.
El escritor Fernando Sánchez Dragó posa para '20minutos' en su casa.
El escritor Fernando Sánchez Dragó posa para '20minutos' en su casa.
JORGE PARÍS

Reedita su primera novela, Eldorado (Berenice), la que escribió en apenas 23 días comenzada la veintena solo "para conquistar a una chica". Lo logró. A sus 85 años, el escritor Fernando Sánchez Dragó se declara "agotado", aunque no dejará de publicar libros, asegura. Siempre quiso ser zoólogo. Y cura y militar. Nos recibe en su casa, acompañado de tres gatos. Uno es japonés.

Han pasado más de 60 años de aquello. ¿Lo recuerda con una sonrisa o con tristeza? Con una sonrisa; y con melancolía y nostalgia. Pero tristeza y alegría, las dos cosas, porque toda historia de amor es agridulce y suele terminar siempre: el amor es un árbol de hoja caediza.

En el libro se define como narcisista y, en boca del personaje de Laura, como un pedante. ¿Conserva las dos cualidades? Todo escritor es narcisista, porque sus libros, en los que disimula y en los que no, son autobiográficos. Es la línea de Montaigne. El narcisismo es tratar de averiguar quién eres, y, como todo, se convierte en malo si se practica en exceso. Yo lo sigo siendo. Y pedante ya me lo llamaban en el cole, pero no con animadversión. En el fondo, quien recurre a eso, que es un elogio, tiene envidia. Cómo no voy a serlo, si desde los tres años he leído un libro a diario.

¿Cómo fue crecer como sabiondo? Depende del carácter. Es la clave: quien se conoce a sí mismo sabe cómo va a ser su vida. Todos mis recuerdos son felices, soy una persona a la que le gusta todo, incluso coger la gripe. Si cuento cuando me metían en la cárcel o fui al exilio muchos dirán 'qué calamidad', pero yo era feliz. Entre otras cosas, porque lo que yo he querido ser toda mi vida y lo que soy es escritor. No tengo nada que reprocharme, no le he hecho jamás una putada a nadie.

En 'Eldorado' retrata la sociedad de aquella época en Málaga. Los nativos, los veraneantes ricos y el resto al que "nadie ve". ¿Se consideraba allí un marginado? ¿Cómo me voy a considerar un marginado, si soy un niño bien del barrio de Salamanca al que, más o menos, le ha acompañado el éxito? Si me he sentido algo es un desarraigado, un rebelde. Fui a Torremolinos en autostop con un amigo y me encontré con otra España, con un país en movimiento; allí empezó todo. Aparecieron las primeras chicas en biquini, había un ambiente de libertad, de fiesta... Yo no tenía ni bañador. Allí conocí a una chica y nos enamoramos.

¿Dónde está Laura? Vive. Cuando ya en Italia se rompió nuestra historia, conocí a la madre de mi hija Ayanta (Barilli) y ella se volvió a España y acabó casada con un íntimo amigo mío. Nos seguimos viendo durante mucho tiempo y aproximadamente hace 25 años tuvo un ictus y quedó hemipléjica, con una vida muy limitada. No nos hemos vuelto a ver, prácticamente, desde 1980.

El escritor Fernando Sánchez Dragó.
El autor asegura que el dinero siempre le ha dado "igual".
JORGE PARÍS

Ha recordado que es un niño bien. ¿El dinero marca? Según a qué personas. A algunas les marca muchísimo, tengan mucho o poco. Y les condiciona no la vida, sino la mentalidad. Pero hay otras a las que no nos marca. El dinero siempre me ha dado igual, prefiero tenerlo, pero nunca ha sido un problema: yo fui el primer hippy español de Asia y durante años viví con lo puesto. Soy muy frugal, aunque ahora necesito mucho, porque me he metido en unos líos familiares tremendos: estoy lleno de hijos, nietos... Este año, por ejemplo, me he negado a ir a la Feria del Libro y no voy a volver, me parece siniestra, es convertir el libro en una mercancía.

¿Lo dice porque hay 'youtubers' firmando? Bueno, si gracias a serlo se convierten en personas conocidas y venden libros y ligan, me alegro. Evidentemente, son intrusos en el mundo de la literatura, pero lo que no puedo comprender es a mis colegas escritores, amigos, que van allí perdiendo el trasero. Las ferias son para el ganado.

"No cabe mayor rebeldía que ir contra uno mismo". ¿No es muy cansado? Uf, de hecho, estoy agotado. Tengo 85 años, un hijo de 9, una novia de 28... ¿sabes el trabajo que dan? He tomado la decisión de no escribir ninguna columna más; libros sí. No puedo más. Lo que pasa es que, al menos de momento, tengo una salud bastante firme. Me gustaría hacer menos cosas, pero choca con mi carácter. No descanso nunca.

Con 20 años, Hemingway, Hesse o Camus eran para usted lo más. ¿Ahora? Son amores que nunca mueren. Hemingway es el tipo de escritor que quise ser siempre, aventurero, que se mezclaba estrechamente con la vida. Yo no podía irme a cazar leones al Kilimanjaro como él, pero mi forma de correr peligro y aventuras era metiéndome en política. Por eso lo hice. En cuanto a Camus, eché los dientes como escritor en la época existencialista y me siento muy identificado, muy extranjero, como su personaje. De Hesse, todo mi lado oriental y de misticismo...

Portada de la novela 'Eldorado', de Fernando Sánchez Dragó.

'eldorado'

Género: Novela.
Autor: Fernando Sánchez Dragó.
Editorial: Berenice.
Páginas: 336. Precio: 17,95 €.

A usted, que ha viajado tanto, que ha estado preso, ¿le llenan cosas como ir a comprar el pan? No. A mí me llenan las cosas extraordinarias. Ahora me ves acomodado en esta butaca, pero me gustaría estar en Kabul. Y lo he intentado.

¿Ahora? Sí, como cuando el Frente Polisario volvió a empuñar las armas o se produjo la oleada de inmigración en Ceuta. Hace 20, 30 o 40 años llamaba al director de un periódico y me enviaban; ahora ya no lo hacen por mil motivos: no hay dinero, el periodismo ya no se hace así, la edad... Hay dos formas de vivir, la de quienes se van a doblar una esquina a comprar pan, vuelven y te lo cuentan como si hubieran estado en Vietnam y los que se van a Vietnam, vuelven y te lo cuentan como si hubieran ido a comprar el pan. Yo no voy a comprar el pan, no entro en tiendas, vivo completamente al margen de la sociedad. No soy, como decía Aristóteles, un politikón.

¿Siguen dentro de usted los demonios que menciona en el libro? Demonio y ángel es el mismo concepto. Los griegos llamaban a los ángeles daimon, y Sócrates decía que hablaba con el suyo, que es más o menos el ángel de la guarda. Creo que, efectivamente, dentro de la persona hay seres espirituales y algunos pueden ser demoníacos, diabólicos, negativos y otros positivos. Yo estoy lleno de ángeles, no tengo demonios, y si los tengo no incordian demasiado.

¿Cómo es haber estado en el PC y ahora simpatizar con Santiago Abascal? Normal. Son las mismas razones las que me llevan a simpatizar con Abascal, que no son políticas, sino personales. Es que es como Clint Eastwood, veo en él un personaje épico. Yo no tengo ideología política, procuro tener ideas, mantengo mi libertad. Cuando leo lo que escribía entonces y lo que escribo ahora, por supuesto que han cambiado cosas, pero es lo mismo. Siempre fui liberal. En la época de Franco, mi enmienda era a la totalidad, y ahora también lo es. Estoy en contra de todo.

Cree que España es un país "bananero". ¿De quién es la culpa? No nos engañemos, fundamentalmente es de los españoles. Aunque los políticos son malos en todas partes; la política, en mi opinión no debería existir. Pero es verdad que los hemos elegido nosotros. Evidentemente, España es un país donde hay y ha habido grandes personas y que culturalmente ha dado el do de pecho muchas veces, pero la actual España es de una cutrez infinita.

El escritor Fernando Sánchez Dragó.
Piensa en escribir un último libro de memorias, sobre lo que pudo ser y no fue.
JORGE PARÍS

Ha dicho que si pudiera reencarnarse lo haría en una mujer. ¿Qué tipo de mujer? Guapa y puta. Ya sé que acabo de darte un titular y que, aunque haya estado hablando de Platón dos horas, al final lo que sale es esto. Pero entiende lo que quiero decir: me gustaría ser una mujer de clase, aventurera, escritora, culta, desde luego guapa. Me gustaría ser Anaïs Nin, amante de Henry Miller, un icono del feminismo y de la libertad sexual. O Hedy Lamarr. Se tiró a medio mundo, protagonizó el primer orgasmo del cine e inventó la wifi -era ingeniera- para espiar a los nazis.

¿Hay algo de lo que se propusiera que no ha conseguido? Muchísimas cosas. Cuando te pones a escribir memorias, te vas dando cuenta no solo de lo que hiciste, sino que vas recordando lo que quisiste y pudiste hacer y no hiciste. Y te puede pesar incluso más. Cuando me fui a matricular en Filosofía y Letras titubeé, porque me gustaba muchísimo y me sigue gustando ser zoólogo. Siempre lo he lamentado. Estoy pensando en escribir un libro de memorias, que sería ya el último, sobre lo que pude ser y no fui. Inventaría una autobiografía. También he querido ser cura. Incluso te confieso algo que te va a resultar sorprendente: últimamente he descubierto que también me habría gustado muchísimo ser militar.

Cuando lo despidieron de El Mundo se abrió una cuenta de Twitter. ¿Le compensa, teniendo en cuenta los jardines en los que se mete? Yo no sé hacer nada, odio internet, siempre había dicho que jamás entraría. Pero, cuando me despidieron, me quedé sin tener en las manos unas bolas de malabarista que había tenido durante mucho tiempo: una columna muy leída en un diario de difusión nacional. Me metí por curiosidad y descubrí un género literario, ya inventado, el del aforismo. Me siento un poco entre abeja -cuando pongo tuits amables- y avispa -cuando pongo tuits ácidos-. Me divierte muchísimo, me relaja.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento