Un juzgado de Madrid ha condenado por homicidio imprudente a un médico de la madrileña clínica Cemtro, Juan José Cabanillas, a un año y medio de cárcel y a indemnizar con 80.523 euros a la familia de un paciente al que inexplicablemente dejó morir.

El paciente era Miguel, un policía de 37 años que en abril de 2004 ingresó en la clínica para tratarse una contractura cervical, según publica el diario El Mundo. La situación empezó a complicarse cuando al colocarle una vía para administrarle analgésicos le provocó una flebitis.

Al séptimo día de estar ingresado, el brazo de Miguel estaba cada vez más inflamado y empezó a sentirse peor, con vómitos y ardores. Sin embargo, el ahora condenado, consideró que el paciente estaba preparado para recibir el alta, pero ante la insistencia de Miguel, decidió prorrogar su estancia.

Horas de agonía

Por la tarde la situación ya era insostenible para Miguel, que se retorcía de dolor en su cama. A pesar de ello, el médico se marchó y aunque la madre de Miguel y la enfermera solicitaron su presencia desde las cuatro de la tarde, no se presentó en la habitación hasta las cinco de la madrugada siguiente.

Durante esas trece horas, lo único que hizo el médico fue ordenar por teléfono a la enfermera que suministrara a Miguel morfina para aliviar su dolor, una actuación insuficiente para evitar la muerte del joven.

Durante el juicio, varios informes periciales pusieron de manifiesto que la muerte de Miguel se podría haber evitado con un simple antibiótico.

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