La 'Michelle Obama' iraní puede arrebatar el poder a Ahmadineyad sin ser candidata

  • Irán elige a su próximo presidente este viernes.
  • Los dos favoritos son el actual presidente, Ahmadineyad y el reformista moderado, Mir Hussein Musavi.
  • La esposa de Musavi se ha convertido en la protagonista de la campaña.
Zahra Rahnavard, la mujer del candidato presidencial iraní Mir Hussein Mousavi
Zahra Rahnavard, la mujer del candidato presidencial iraní Mir Hussein Mousavi
Ahmed Jadallah / REUTERS

Cuarenta y seis millones de iraníes apuran sus últimas horas de reflexión antes de acercarse a las urnas para elegir a su próximo presidente este viernes, día 12 de junio. Será un día después, el sábado por la tarde, según anunció el Ministerio del Interior, cuando, con los resultados en la mano, se pueda ver el resultado de la lucha que ha quedado patente en campaña: un cierto aperturismo contra un conservadurismo total.

Cuatro son los candidatos que optan a presidir la República Islámica, aunque la principal batalla está entre dos favoritos: el actual presidente Mahmud Ahmadineyad abiertamente conservador y populista, y el candidato reformista moderado Mir Hussein Musavi . Aunque resulta difícil hacer pronósticos, se apunta a que los dos candidatos se enfrentarían en una segunda vuelta, que se celebraría una semana más tarde.

Si en las elecciones de 2005 llegó al cargo el primer presidente laico de Irán, Ahmadineyad, en esta campaña se han podido seguir observando cambios en la principal teocracia islámica del mundo: las mujeres y las nuevas tecnologías se han convertido en protagonistas.

Eso sí, los cambios en Irán van despacio: Ahmadineyad era laico pero tan conservador y radical como muchos clérigos del país y los cuatro candidatos a las actuales elecciones son representantes de la vieja guardia que domina Irán desde la Revolución Islámica de 1979.

La 'Michelle Obama' iraní

Si Hussein Musavi ganara estas elecciones tendría mucho que agradecer a su esposa, Zahra Rahnavard, que ha revolucionado la campaña. Rahnavard, artista y profesora de 64 años, ha desafiado la forma tradicional de comportarse de las mujeres de los políticos iraníes y se ha dedicado activamente a buscar el voto femenino para su marido.

¿Por qué no hay una sola mujer como candidata presidencial? ¿Por qué no hay mujeres en los ministerios?

Su imagen, para muchos analistas occidentales, es la versión iraní del glamour y la modernidad de Michelle Obama, primera dama de los EE UU. En Irán, las mujeres de los mandatarios y políticos van tapadas y visten de negro riguroso pero ella aparece con su chador abierto hasta la cintura y vistiendo colores vivos bajo esta prenda.

Su mensaje está calando entre las mujeres y los más jóvenes. "¿Por qué no hay una sola mujer como candidata presidencial? ¿Por qué no hay mujeres en los ministerios? ¿Por qué las amas de casa no están cubiertas con un seguro?", se preguntaba Rahnvard en un mitin en la universidad de Tabriz, la tercera ciudad más importante de Irán.

Los estudiantes gritan "¡te queremos, Rahnavard!" y ella saluda como la verdadera estrella de esta campaña. Habla antes que su marido en los mítines y la gente le aclama más a ella, pero su esposo no se va a quejar: las encuestas le aúpan a una posición cercana o incluso por encima de la de Ahmadineyad.

Facebook, Móviles e Internet

Las ondas también han echado humo en esta campaña, en la que los candidatos no puede colgar carteles salvo en lugares muy determinados (cerca de sus sedes) en donde pueden ser fácilmente retirados.

En Internet los cuatro candidatos han creado múltiples páginas web y perfiles en Facebook, en un país donde sólo una tercer parte de la población tiene acceso a la red y coincide con el electorado más reformista.

Quizá algo de esto tuvo que ver para que el Ministerio de Comunicación bloqueara Facebook en las primeras semanas de campaña. Una censura que tuvo que corregir el propio Ahmadineyad, que pidió su reapertura.

El candidato Musavi también ha atacado vía teléfono móvil, al que tienen acceso dos terceras partes de la población, con alertas y sms con mensajes como "cada teléfono móvil es una plataforma electoral y cada sms es un voto para Musavi".

Su principal rival, Ahmadineyad, también ha sabido aprovechar las nuevas tecnologías. Una cadena de mensajes de su candidatura logró congregar a 200.000 personas.

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