Naftali Bennett, el discípulo millonario y ultranacionalista de Netanyahu dispuesto a destronarlo

El líder de Yamina, Naftali Bennett, junto a la presidencia del presidente Rivlin.
El líder de Yamina, Naftali Bennett, junto a la presidencia del presidente Rivlin.
ABIR SULTAN / EFE

Nunca en los últimos 12 años ha estado el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tan cerca de perder el cargo de primer ministro como lo está en estos momentos. Desde mayo de 2019 se han celebrado cuatro elecciones en Israel y de ninguna ha salido un gobierno estable. Sin embargo, Netanyahu las ha sobrevivido aferrado al cargo, cercado por las graves acusaciones de corrupción que pesan sobre él en los tribunales.

Ahora, un último giro en la ultrafragmentada política hebrea, puede poner fin al mandato de un hombre que suma 14 años al frente del Gobierno. El domingo, Naftali Bennett, el líder del partido conservador Yamina, anunció que hará lo posible para formar un gobierno de coalición junto al centrista Yair Lapid, que dirige la fuerza opositora más numerosa en la Knéset (parlamento israelí), Yesh Atid.

El apoyo de Bennett era el ingrediente que faltaba para completar un complicado proyecto de gobierno con un solo denominador común: derrocar a Netanyahu. 

Para ello, Lapid necesita poner de acuerdo a siete partidos minoritarios de ideologías tan diferentes como la extrema izquierda de Meretz, la socialdemocracia del Partido Laborista y los derechistas nacionalistas, Israel Beitenu, la coalición Blanco y Azul y Yamina. Además, por si fuera poco, para alcanzar los 61 escaños que dan mayoría absoluta en el parlamento, necesita sumar a los conservadores árabe-israelíes de Ra'am, lo que dejaría un Ejecutivo con una combinación de colores políticos nunca vista antes en la historia del país hebreo.

Bennett ha accedido a "cruzar el Rubicón", como han calificado su maniobra en el diario Haaretz, a cambio de ser primer ministro durante los dos primeros años si el proyecto sale adelante. Después le sucedería Lapir en los dos siguientes. La oferta es muy tentadora para el líder de un partido que tan solo cuenta con siete de los 120 escaños del parlamento.

Un viejo conocido de Netanyahu

Naftali Bennett (Haifa, 1973) es un viejo conocido de la política israelí. Ejerció como comando en las fuerzas armadas antes de hacerse millonario gracias a sus exitosos negocios en los campos de la tecnología y el software. En 2006 dio el salto a la política como jefe de Gabinete de Netanyahu, papel que desempeñó durante dos años.

Aunque abandonaría el partido en 2012 para embarcarse en un movimiento prosionismo, Bennett ha desempeñado importantes cargos en los gobiernos del Likud, el partido que encabeza Netanyahu. Entre ellos destacan, Economía y Servicios Religiosos (2013-2015), Educación (2015-2019), Defensa (2019-2020) y el ministerio de Jerusalén y Asuntos de la Diáspora.

Admirador reconocido de Netanyahu -su hijo mayor se llama como el difunto hermano del primer ministro y dedicó a su mentor un capítulo de sus memorias- Bennett comparte mucha de la ideología del actual primer ministro. En realidad, sus desavenencias se deben más a la desconfianza de Bennett de que Netanyahu sea capaz de llevar a cabo las políticas conservadoras que defiende.

Bennet es un gran defensor de la política israelí de anexiones y construcción de asentamientos en Cisjordania. Además, rechaza la solución de los dos Estados para el conflicto palestino-israelí, la postura que defienden el presidente estadounidense Joe Biden y prácticamente toda la comunidad internacional.

De hecho ha llegado a afirmar que el conflicto con Palestina no puede resolverse, solo soportarse, "como un trozo de metralla en las nalgas". Pero esta no es de sus posturas más extremistas. En 2018 llegó a afirmar que estaba a favor de instruir al ejército para "disparar a matar" contra "cualquier terrorista que cruce al país desde Gaza". Preguntado sobre sí  también dispararía a los niños dijo: "No son niños, son terroristas. Nos estamos engañando. He visto fotos".

Un Gobierno frágil de destino incierto

Para Henry Rome, analista del think tank estadounidense Eurasia Group, la frágil coalición no tendrá una trayectoria precisamente larga. "Si el bloque anti-Netanyahu forma gobierno, la coalición sería extremadamente amplia ideológicamente con una mayoría peligrosamente escasa. Probablemente no duraría mucho antes de que se convoquen nuevas elecciones. La meta será permanecer en el poder lo suficiente como para desencadenar una reorganización o ruptura en el Likud, destronando a Netanyahu", escribe en un informe facilitado por la organización a este periódico.

Antes, la hipotética coalición tiene otros problemas. Una vez logrados los apoyos, la mayoría es frágil y el transfugismo, especialmente en los partidos de derechas, podría desbaratarla antes de nacer. Uno de los diputados de Yamina ya ha anunciado que votará en contra y Netanyahu está presionando a los diputados derechistas para que se echen atrás.

"El principal objetivo del Gobierno será aprobar unos presupuestos a finales de verano. Probablemente será un documento a año y medio vista, para que los partidos no tengan que negociar otro a comienzos del año que viene. Simplemente lograr un presupuesto sería bastante significativo", explica Rome.

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