Reeditan la narrativa de Pardo Bazán, "una figura intelectualmente poderosa", para honrar el centenario de su muerte

  • Villanueva, exdirector de la RAE, pide que se utilice el Pazo de Meirás para restituir la memoria y los deseos de la escritora.
Emilia Pardo Bazán, ante su máquina de escribir.
Emilia Pardo Bazán, ante su máquina de escribir.
BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA

De la escritora Emilia Pardo Bazán, que falleció hace cien años, sabemos que manejó con libertad las paradojas de su vida. Fue conservadora y libertaria; tradicional y feminista; "fue una figura intelectualmente poderosa" a caballo entre los siglos XIX y XX.

Así la define el académico Darío Villanueva, el exdirector de la RAE, a cuyo cargo –junto al experto pardobazaniano José Manuel González Herrán- ha quedado la reedición de los dos primeros tomos (la colección son doce) que componen las obras narrativas completas de la escritora gallega, una colección de la Biblioteca Castro de Madrid para honrar el centenario de su muerte.

Mujer de alta cuna, la condesa de Pardo Bazán hizo de todo: gran escritora, periodista, catedrática, conferenciante y pionera de los derechos de la mujer; toda una feminista en un mundo de hombres de los que –según Villanueva- "solo dos estuvieron a su altura: Benito Pérez Galdós y Leopoldo Alas, 'Clarín'".

Su obra maestra, Los pazos de Ulloa (1886) es, a juicio del académico, "una de las novelas más redondas, más relevantes de la literatura española", seguida por La madre naturaleza, buena aunque menos valiosa.

Estas dos obras, sumamente conocidas, figuran en el segundo tomo de los dos que ha reeditado la Biblioteca Castro junto a Insolación y Morriña, dos "historias amorosas" que, a juicio de Villanueva y González Herrán, son "trabajos de encargo" que le piden a la autora tras su éxito con Los pazos de Ulloa y La madre naturaleza.

"Si las anteriores son novelas de personajes –dicen sus estudiosos-, ahora coinciden ambas en aludir a afecciones -del cuerpo (la insolación) o del alma (la morriña)- que reflejan conflictos morales y sociales".

El emparejamiento de estas dos novelas es tal que Pardo Bazán las reuniría en uno de los volúmenes de sus Obras Completas. Son, en todo caso, historias de dos mujeres gallegas en Madrid que pertenecen a dos escalas sociales completamente diferentes. 

En el primer tomo aparecen lo que sus dos introductores llaman "novelas de aprendizaje": Pascual López. Autobiografía de un estudiante de medicina, un relato propio de campus universitario anglosajón pero situado en Santiago de Compostela, y Un viaje de novios, en la que "contrasta el provincianismo de León, de donde procede la protagonista, y el cosmopolitismo de la Francia de Biarritz, el balneario de Vichy y, finalmente, París".

En las dos restantes obras del primer volumen –La Tribuna y El cisne de Vilamorta-, la autora "comienza a erigir, nombrándolo, el territorio de su espacio literario", según consideran los críticos. "Es un territorio autónomo, en cuanto a literario, pero transparentemente identificable con los enclaves de la Galicia con la que siempre mantuvo intensos lazos".

Parece como si la coruñesa quisiera fijar un vínculo regional al estilo de Varela en Andalucía; del canario Galdós en Madrid; de Clarín en Asturias; de Pereda en Santander, o de Blasco Ibáñez en Valencia, según interpretan ambos profesores.

La Tribuna aparece como el trasunto de La Coruña natal, a la que Pardo Bazán llama Marineda, a modo de hipocorístico. Y en la novela aparecen, cómo no, dos ambientes sociales definidos: el "barrio de arriba", la Ciudad Vieja, y "el barrio de abajo", la Pescadería del pueblo.

El último trabajo del primer tomo, El Cisne de Vilamorta, también está marcado por los espacios de la Condesa. "Éste será –dicen los comentaristas- el topónimo de Carballino, por el que su padre, don José Pardo Bazán y Mosquera, había sido elegido diputado a Cortes en 1869".

También por el centenario, Alianza Editorial, que considera a Pardo Bazán como "la escritora más prestigiosa e influyente del panorama literario" en el siglo XIX y principios del XX, presenta una biblioteca de autor donde no faltan Los pazos de Ulloa, La madre naturaleza, Algo de feminismo y otros escritos combativos, La tribuna, Un viaje de novios, Un destripador de antaño y otros cuentos e Insolación.

Con motivo de los cien años redondos del fallecimiento, el exdirector de la RAE quiere que Las Torres de Meirás -que mandó construir Pardo Bazán y fueron transformadas en Pazo de Meirás por la familia Franco- "no se conviertan en un segundo Valle de los Caídos".

Darío Villanueva pide que "se aproveche la propiedad estatal para restituir la memoria y los deseos de Emilia Pardo Bazán, que quiso ser enterrada en una capilla allí, con su padre, y que las Torres se conviertan en un hogar literario; en un centro de referencia para escritores y artistas".

El académico recuerda el famoso manifiesto feminista de la escritora inglesa Virginia Woolf (1882-1941) titulado A Room of One's Own (Una habitación propia) y subtitulado: Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si quiere escribir. Doña Emilia tuvo ambas cosas y quiso que otras mujeres también pudieran tenerlas.

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