La reina Isabel no abdicará pese a la muerte del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, según los expertos

La reina Isabell II de Inglaterra (izda) y su marido, Felipe, duque de Edimburgo (dcha), sonríen a su llegada a la jornada de inauguración del Royal Ascot en Londres (Reino Unido).
La reina Isabel II y su marido, en una foto de archivo.
Will Oliver / EFE
La reina Isabell II de Inglaterra (izda) y su marido, Felipe, duque de Edimburgo (dcha), sonríen a su llegada a la jornada de inauguración del Royal Ascot en Londres (Reino Unido).

La reina Isabel II de Inglaterra ha sufrido una gran pérdida con la muerte de su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, que ha estado a su lado 74 años. Pero pese al golpe recibido, los expertos en la familia real creen la monarca, a punto de cumplir 95 años, no abdicará.

Tal y como recoge la agencia Reuters, no hay signos de que la monarca más longeva de la historia de Reino Unido ceda el trono a su hijo Carlos, que cuenta con 72 años y es el heredero de más edad que haya existido en Gran Bretaña.

"Puedo asegurarles que la reina no abdicará", dijo a Reuters el historiador Hugo Vickers, experto en la familia real inglesa. "Hay indicios de que la reina goza de muy buena salud y, con suerte, seguirá siendo nuestra reina durante el mayor tiempo posible", añadió.

El motivo está en su propia historia

Los expertos en la familia real dicen que parte de la razón por la que Isabel evitará renunciar a la corona fue la forma en que ella misma se convirtió en reina. Cuando nació en 1926, no se esperaba que se convirtiera en monarca.

Pero su tío Eduardo VIII abdicó debido a su amor por la divorciada estadounidense Wallis Simpson, que el establecimiento británico consideró una unión inaceptable, lo que provocó una crisis constitucional que hizo que la corona pasara a su padre Jorge VI, cuando ella tenía 10 años.

"Es un trabajo de por vida", dijo Isabel, haciéndose eco de una promesa que hizo en su cumpleaños número 21 en 1947. En declaraciones a la nación, mientras estaba de gira por Sudáfrica, dijo: "Declaro ante ustedes que toda mi vida, ya sea larga o corta, estará dedicada a su servicio y al servicio de nuestra gran familia imperial a la que todos pertenecemos".

Fue un compromiso que repitió en el 60 aniversario de su ascenso al trono, y cuando se les pregunta a los asesores de alto nivel del Palacio de Buckingham si es posible la abdicación, siempre dan la misma respuesta: "La vida significa vida".

Esto significa que no seguiría los pasos de otros monarcas europeos como el rey Juan Carlos de España, que abdicó en 2014, el rey Alberto de Bélgica, que renunció en 2013, y la reina Beatriz de los Países Bajos, que renunció el mismo año.

Abdicar no, pero sí delegar

Sin embargo, lo que sí se contempla es que la monarca delegue aún más en su hijo Carlos y su nieto Guillermo. En la última década, casi ha abandonado las giras internacionales y ha reducido el número de sus patrocinios, pasando su papel en docenas de organizaciones benéficas, instituciones académicas y organismos deportivos a otros miembros de la familia real.

"Si bien la reina podría dar un paso atrás y ver más al príncipe Carlos y al príncipe Guillermo haciendo un trabajo de representación... la reina seguirá siendo muy firmemente la reina", dijo el historiador Robert Lacey, consultor histórico de la exitosa serie The Crown.

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