23 de abril. Como cada año esta jornada sirve para celebrar el Día del Libro y para entregar el galardón más importante de las letras hispanas: el Premio Cervantes, que en esta ocasión ha sido otorgado al escritor barcelonés Juan Marsé. Como siempre, el Rey Juan Carlos ha sido el encargado de entregar el premio en una solemne ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.

Nunca me vi donde ustedes me ven ahora

Al acto de entrega del galardón, presidido por los Reyes, han asistido además el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado por su esposa, Sonsoles Espinosa; la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, entre otras personalidades.

"Nunca me vi donde ustedes me ven ahora", comentó Marsé destacando el "honor y la ilusión" que le suponía recibir un galardón con tanto prestigio mientras se lo dedicaba a sus compañeros de profesión, sobre todo a los que lo han precedido en el premio, Antonio Gamoneda y Juan Gelman. Y recordó la ayuda que siempre ha recibido de Carmen Balcells, su agente literaria. Hasta Marsé ha tomado "prestada una ocurrencia" de Groucho Marx y le dijo: "Querida Carmen, me has dado tantas alegrías, que tengo ordenado, para cuando me muera, que me incineren y te entreguen el 10% de mis cenizas".

En castellano y en catalán

Antes del comienzo del acto, Marsé señaló que se encontraba "tranquilo" y explicó que escribir su discurso le había costado casi tanto como escribir una novela, aunque precisó que, en general, cualquier cosa que hace "es fruto del esfuerzo". Marsé, quien no se considera "un intelectual, sino solamente un narrador", reflexionó sobre la memoria individual y colectiva, sobre la imaginación y el cine (mencionó, además de a Marx, a Woody Allen), sobre la influencia del Quijote en su vida, sobre la dualidad de escribir en castellano y catalán y sobre su condición de escritor "anómalo".

La televisión tiene una nefasta influencia cultural y educativa

En ese sentido, Marsé comentó que es "un escritor catalán que escribe en castellano, algo que algunos consideran una anomalía". "Hay desacuerdo entre lo que soy y lo que podría haber sido pero nunca he querido representar a nadie más que a mí mismo", afirmó. Incluso comentó que la prohibición de leer y hablar catalán en la escuela influyó sin duda en que él comenzara a utilizar más el castellano. Y es que, para él, "la dualidad que hay en Cataluña enriquece a todos".

Sobre el nivel cultural que existe hoy en día, criticó que la televisión tenga "la nefasta influencia cultural y educativa" que ha conseguido. "Hay cosas que merecen no ser vistas ni oídas en televisión, sea en la lengua que sea", dijo. "Los medios de comunicación son tan abrumadores y omnipresentes que casi no hay tiempo para la reflexión", comentó.

Habló también de política. Se refirió a la guerra de Irak: "Fueron a buscar armas de destrucción masiva y encontraron un par de zapatos", y a la época franquista, "donde se decían unas cosas y se vivían otras". Sus palabras se centraron en esa época de posguerra que tanto ha retratado en sus novelas y apuntó que el cine le ayudó a "completar su precaria formación".

Fueron a Irak a buscar armas de destrucción masiva y encontraron un par de zapatos

Al acabar su discurso, y tras recibir una calurosa ovación, el Rey protagonizó la anécdota del acto al querer tomar la palabra sin darse cuenta de que primero tenía el turno la ministra de Cultura, tal y como estaba previsto. González-Sinde aseguró que Marsé "se merece este premio" por ser "un creador libre y un maestro a base de memoria, honestidad y coherencia". El Rey, por su parte, elogió la autenticidad de la obra de Marsé, que ha ayudado a "hacer una España más solidaria, más justa y más humana".

125.000 euros de premio

Juan Marsé (Barcelona, 1933) ganó el pasado mes de noviembre este prestigioso galardón, tras años como candidato, por su "decidida vocación por la escritura" y "su capacidad para reflejar la España de la posguerra". El premio Cervantes está dotado con 125.000 euros.