Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil: crecer, aprender y emocionarse con las palabras

Un grupo de niños leyendo libros.
Un grupo de niños leyendo libros.
GTRES

El primer libro que tuvo de niño Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) fue Las mil y una noches. Todavía lo conserva en casa, junto a todos los demás. "Ese placer de tener tu biblioteca se está perdiendo hoy en día", asegura al teléfono. El año que viene cumplirá medio siglo como escritor -oficial, porque a los 12 años tenía una novela larga terminada-, una pasión que defendió contra enormes molinos de viento durante su infancia y que hoy le sigue "salvando la vida". "A mi edad la gente está jubilada, juega a la petanca, yo escribo mejor que hace 20 años".

Ha vendido más de 13 millones de libros, ha escrito novelas, poesías, volúmenes sobre música y músicos y también ensayos, pero sobre todo historias "honestas" para el público no adulto. Con ellos la conexión es fuerte, especial. "No les vendo motos", explica sobre los lectores adolescentes, "no les cuento milongas, no les digo 'esto está bien, eso está mal'". En cuanto a los más pequeños, la magia radica en "ser más crío que ellos". Ríe. Y su mente no se detiene: cuatro editoriales han publicado títulos suyos este año y uno de ellos, Como lágrimas en la lluvia (Siruela), ganó el premio Lazarillo 2019.

Recibir reconocimientos, galardones, admite, es para él un "chute de adrenalina" y fue clave en su día para dar el salto a la literatura desde la crítica musical: fue fundador, entre otros, del programa de radio El gran musical y de la mítica Super Pop. En 2007, se llevó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con Kafka y la muñeca viajera. Siempre tuvo clara la importancia de las palabras, en él mismo y en los demás, por eso en 1982 comenzó ya a dar charlas en escuelas e institutos. No obstante, defiende que "leer sigue siendo un privilegio", al alcance de los que entienden "que les va a cambiar la vida".

El estado de la literatura infantil y juvenil en España "es muy saludable", comenta a 20minutos Berta Márquez, editora en SM. Algunos datos: a pesar de la pandemia, en 2020 subió dos puntos respecto al año anterior, hasta el 88,8 %, el porcentaje de niños y niñas entre 6 y 9 años que leyeron libros no de texto, según el Estudio de hábitos de lectura y compra de libros 2020 de la Federación de Gremios de Editores. Asimismo, el 79,8% (+2,7) de los niños y niñas de 10 a 14 años fue lector frecuente en tiempo libre, con una media de 10,6 libros leídos durante el año; de los 15 a los 18 años este porcentaje baja, eso sí, al 50,3 %. El tramo con mayor población lectora es el de 14 a 24 años.

"Creo que este tiempo también ha servido para consolidar hábitos lectores y para volver a integrar en nuestras vidas la lectura como una forma de ocio", apunta Márquez. Las ventas, además, se han mantenido, "han sido mejores de lo que cabía esperar". ¿Durará esta luna de miel? "Esto lo podemos hablar dentro de tres o cuatro años, pero es verdad que lo que se construye en la infancia dura en la vida", afirma. Sierra i Fabra expresa un sentimiento similar: "Lo que se aprende en el colegio se olvida al cabo de un tiempo. Lo que lees se te queda dentro".

El escritor Jordi Sierra i Fabra.
El escritor Jordi Sierra i Fabra.
© Francesc Gómez

Para Márquez es fundamental el "compromiso colectivo" -incluidas las administraciones, que deberían hacer "un poco más"- a la hora de fomentar la lectura entre niños y jóvenes. "Pero lo más importante es darles la oportunidad, ofrecerles libros que les gusten para que encuentren en suyo, libros que les lleguen al corazón". Apuesta por la calidad y por "una oferta variada completa". Y destaca el papel de los escritores de literatura infantil y juvenil, muy involucrados con la educación y "la construcción de personas". Sobre todo en este último año, sin ferias ni firmas, sin contacto con sus lectores. "Se han reinventado".

"¿Cómo se puede hacer que un chico lea? Si lo supiera... sería el Bill Gates de la literatura, sería millonario", dice divertido Sierra i Fabra. "En la infancia siempre habrá un niño o niña que cogerá un libro y se lanzará a él de cabeza; y descubrirá los dibujos y notará que al pasar la página cambia la escena y con eso se va a emocionar. Y habrá siempre algún niño o niña que no hará caso, que no leerá nada, eso es innato. Ahora, hay un tanto por ciento en los dos lados que sí depende de un padre, de un maestro, etc.", señala. Un libro, añade, "te hace mirarte al espejo y darte cuenta de lo que quieres o no quieres ser".

Un estudio de la Fundación SM refleja que el porcentaje de grandes lectores (más de ocho libros al año) entre los jóvenes de 15 a 24 años subió del 8,2% al 41% de 2005 a 2020. Márquez destaca que en la literatura juvenil - edad en la que "es más divertido el grupo que quedarte en casa leyendo"- triunfan la novela y las sagas, que son cortas y con aventuras complicadas que enganchan. La competencia, con los Youtube y Twitch de turno, con el bombardeo constante de las redes sociales, es dura. "Antes teníamos que pelear con la televisión, luego con los videojuegos... los libros siempre han peleado con alguien, pero siguen aquí", dice Sierra i Fabra, que tilda a las redes de "agujeros negros".

El escritor catalán recomienda para los jóvenes El Efecto Frankenstein, de Elia Barceló, que ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020; Márquez cita, por su parte, la trilogía Alfas, de Patricia García-Rojo. Para niños, el autor se inclina por "cualquiera de los Futbolísimos", de Roberto Santiago, un título en el que coincide con la editora, que es también coordinadora editorial de Literatura Infantil y Juvenil en SM: "Son libros muy gratificantes, porque son muchas veces los primeros que leen ellos solos". Tienen "capítulos cortitos", sintaxis sencilla y humor. Márquez también menciona Princesas dragón, de Pedro Mañas, y los de Dav Pilkey, como El Capitán calzoncillos.

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