Crece la presión en Barcelona para convertir locales comerciales vacíos en viviendas

  • La necesidad de pisos frente a la crisis y el aumento de establecimientos cerrados hace que se incremente el interés.
  • El Ayuntamiento de Barcelona, aunque de forma contenida, está dando más licencias, en los últimos cinco años, 805.
  • Arquitectos y propietarios reclaman que los permisos se destinen a personas con movilidad reducida.
  • Los comerciantes piden que se impida el cambio de usos en el centro.
Un antiguo bajo comercial usado como vivienda en la calle Cáceres de Barcelona.
Un antiguo bajo comercial usado como vivienda en la calle Cáceres de Barcelona.
MIQUEL TAVERNA

La necesidad de acceso a la vivienda está haciendo crecer en Barcelona las voces a favor de convertir locales comerciales vacíos en pisos. El propio Ayuntamiento, aunque con cuentagotas, está aumentando año tras año el número de licencias que concede, y se incrementa también el interés de los ciudadanos por esta fórmula. "La gente pregunta mucho. Hay mucho local vacío y ve en ellos una oportunidad, porque su precio es bajo", cuenta Ricard Murias, jefe de proyectos del Grupo Kontactalia, que entre otros servicios, ofrece reformas para estas transformaciones. Con la crisis de la Covid-19 han aumentado, además, las necesidades de vivienda asequible y los establecimientos cerrados, lo que hace estos cambios de uso más golosos. Y está también otro argumento a favor de la conversión, el de los que defienden que se allane el camino para que los locales puedan ser pisos para personas con movilidad reducida por la facilidad que dan para salir de casa. Lo apoyan el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) o la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona.

En 2020 el Consistorio concedió 131 licencias de cambio de uso

"La necesidad de disponer de viviendas no solo se traduce en la construcción de nuevas promociones, sino que también se buscan fórmulas diferentes que pasan para reconvertir bajos en pisos habitables. Por eso, en los últimos años las licencias concedidas han crecido", apuntan fuentes del Consistorio. Entre 2016 y 2020, según datos que ha facilitado el Ayuntamiento a 20minutos.es, se dieron un total de 805 permisos, y estos se incrementaron en cada periodo anual a excepción del pasado, porque se paró la tramitación desde la declaración del estado de alarma por la pandemia hasta el 21 de mayo. En 2019 se concedieron 208, más del triple que en 2013 (63). En 2020 el coronavirus hizo que la cantidad descendiera a 131. Como el año anterior, Sants-Montjuïc y Horta-Guinardó fueron los distritos donde se dieron más permisos, 25 y 23 respectivamente, y Ciutat Vella y el Eixample, los distritos en los que se dieron menos, cuatro y cinco.

Una vivienda en un local de la calle Canalejas de Barcelona.
Una vivienda en un local de la calle Canalejas de Barcelona.
MIQUEL TAVERNA

Murias considera, sin embargo, que el Ayuntamiento "está restringiendo la concesión de licencias" y apunta que "en algunos distritos ha decretado la suspensión total". "Los tiempos de tramitación son muy lentos. Una licencia se puede demorar varios meses, y si tiene que pasar por Patrimonio, el tiempo se puede duplicar según el distrito", señala. Explica, asimismo, que el proceso desde que se decide intentar convertir un local en piso hasta que se consigue poder vivir allí es "muy largo". Primero, dice, hay que hacer un informe de viabilidad para ver si las características del local y la edificabilidad de la finca permiten el cambio de uso. Si es así, se tiene que elaborar "un proyecto técnico como si se tratara de una obra nueva". Una vez hecho, visado y obtenido el informe de idoneidad técnica, se empieza la tramitación de la licencia, y cuando se obtiene, se ejecuta la obra, con un precio "de entre 850 y 1.100 euros el metro cuadrado". Luego hay que esperar la visita de un técnico del Ayuntamiento, conseguir la cédula de habitabilidad y hacer gestiones notariales. Los condicionantes de habitabilidad y la lentitud del proceso hacen, apunta Murias, que muchos locales se reconviertan en viviendas de forma ilegal, con el riesgo de que se les abra un expediente de disciplina urbanística.

También la presidenta de la demarcación de Barcelona del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, Sandra Bestraten, afirma que hay que hacer "muchos trámites" y que "es una pena que sean tan lentos". "En algunos casos se alargan más de un año", apunta. Ella aboga porque para conceder licencias se priorice a la población con movilidad reducida, como las personas mayores. "Hay una gran cantidad de edificios en Barcelona sin ascensor o no accesibles", señala.

Sandra Bestraten, presidenta en Barcelona del Col·legi d'Arquitectes: "Es una pena que los trámites sean tan lentos"

Desde el Consistorio detallan que entre los requisitos para conceder una licencia de cambio de uso está que el local disponga o pueda disponer, mediante obras de adecuación, de las condiciones mínimas de habitabilidad recogidas en el Decreto 141/2012 de la Generalitat. También es necesario que no suponga un incremento de la densidad de viviendas admitida para la calificación urbanística que tenga el suelo. Además, el local no debe estar situado en una zona de la ciudad afectada por alguna limitación de un planeamiento urbanístico.

La Modificación del Plan General Metropolitano (MPGM) en Gràcia que el Ayuntamiento aprobó inicialmente en febrero y que se espera que obtenga luz verde definitiva antes del verano, por ejemplo, condiciona el uso de locales en planta baja como viviendas a que estas sean de protección y a que estén en vías no consideradas ejes comerciales. Por otro lado, la MPGM del 22@ que se empezó a tramitar en septiembre y que se prevé aprobar definitivamente en primavera, en los ámbitos de tejidos de vivienda a consolidar propone admitirla en planta baja, de forma combinada con el comercio. "El gobierno municipal trabaja para preservar las tiendas de barrio, la actividad comercial y la mezcla de usos en la ciudad", apuntan fuentes del Consistorio.

Salva Vendrell, presidente de la Fundació Barcelona Comerç: "En muchos casos eliminar establecimientos es empobrecer la ciudad"

En este sentido, Salva Vendrell, presidente de la Fundació Barcelona Comerç, alerta de que en muchos casos eliminar establecimientos es "empobrecer la ciudad". "Tenemos que conseguir vivienda para todo el mundo, pero sin que desaparezcan los ejes comerciales, porque si no, perderemos todos", dice. Por ello, apuesta porque solo se permita el cambio de usos "en zonas periféricas y no dinamizables comercialmente hablando". "La pandemia ha hecho que aumenten los locales vacíos en el centro, pero es mejor tener paciencia y esperar a que todo vuelva a la normalidad que convertirlos en viviendas", afirma.

Sobre la MPGM en Gràcia, la presidenta de la demarcación de Barcelona del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya señala que "se está contemplando" que únicamente se permitan pisos en los bajos comerciales si son para personas con movilidad reducida. Fuentes municipales, sin embargo, apuntan que no les "consta".

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