¿Cómo averiguan los científicos cuántos años tienen las cosas?

Fósiles del cráneo de Circamustela peignei visto desde diferentes perspectivas.
Fósiles del cráneo de Circamustela peignei visto desde diferentes perspectivas.
CSIC

La capacidad de los científicos para averiguar de qué año data un determinado hallazgo es sorprendente y más aún cuando se conoce cómo se lleva a cabo el proceso para fechar las cosas con precisión. Para ello, solamente se necesita, normalmente, un elemento clave: el carbono-14.

El proceso más común para saber cuántos años tiene una cosa se realiza mediante la datación por radiocarbono, para la que se utiliza el isótopo radioactivo carbono-14.

El carbono-14 está presente en la Tierra, por lo que las plantas, animales y todo lo que está vivo sobre ella lo exhalan y lo toman. Además, este posee dos neutrones extra respecto al carbón común, lo que hace que sea más pesado y menos estable, según se explica en un artículo de Live Science, el portal especializado en ciencia. 

Cuando pasan miles de años, el carbono-14 se descompone y uno de sus neutrones se divide en un protón y un electrón. El electrón escapa, mientras que el protón sigue siendo parte del átomo. Así, con un neutrón menos y un protón más, el isótopo se descompone en nitrógeno.

Para saber los años que posee un ser vivo, hay que empezar a contar desde su muerte, ya que cuando muere, deja de tomar carbono-14 y la cantidad que contiene su cuerpo comienza el proceso de desintegración radiactiva. Sabiendo cuánto tarda una determinada cantidad de carbono-14 en descomponerse, se puede conocer la edad de un trozo de materia orgánica. 

De este modo el método del carbono-14 es útil para medir los años que tiene un ser vivo hasta los 50.000 años, por lo que sirve para conocer la historia humana sobre, por ejemplo, los orígenes de la agricultura, el desarrollo de civilizaciones, etcétera.

¿Cómo se mide la edad de objetos de más de 50.000 años?

Para medir más allá de 50.000 años, hay que utilizar otra técnica, ya que esos objetos habrán perdido más del 99% de su carbono-14. Así, se pasa a utilizar la datación con uranio-torio-plomo. 

Esta técnica, además, sirve para fechar también objetos inertes, que nunca estuvieron vivos, como las rocas. Para ello, basta con medir la cantidad de una variedad de isótopos radiactivos diferentes, que se descomponen en formas estables de plomo. "Estas cadenas separadas de descomposición comienzan con la descomposición del uranio-238, uranio-235 y torio-232", explican. Con este método, los científicos pudieron datar la roca más antigua del mundo, un cristal de circón de 4.400 millones de años encontrado en Australia.

Por último, existe otro método que ayuda a los científicos a descubrir los años de una cosa. Se trata de la datación por luminiscencia, que indica cuándo estuvo expuesto un objeto por última vez al calor o la luz solar. Es muy útil, sobre todo, para los científicos que estudian los cambios en los paisajes durante el último millón de años, por ejemplo, para descubrir cuándo se formó un glaciar.

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