El hombre más feliz del mundo revela su secreto

  • Es francés, tiene 74 años y es asesor personal del Dalai Lama.
Matthieu Ricard, monje budista y el hombre más feliz del mundo.
Matthieu Ricard, monje budista y el hombre más feliz del mundo.
JON SCHMIDT / WIKIPEDIA

Hace unos años, científicos de la Universidad de Wisconsin estudiaron el cerebro de Matthieu Ricard y concluyeron que se trataba del hombre más feliz del mundo. Conectaron su cabeza 256 sensores que medían su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer o satisfacción, entre otros. Lo compararon con cientos de voluntarios y establecieron una medida (0,3) para el que era muy infeliz y otra (-0,3) para que era muy feliz. Ricard sacó un -0,45. 

Matthieu Ricard es doctor en biología molecular, monje budista en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling de Nepal y traductor y asesor personal del Dalái Lama. Ha ofrecido una entrevista a la BBC, donde revela sus secretos.

Lo primero, duda de ser el hombre más feliz del mundo: "¿Cómo puede nadie conocer el nivel de felicidad de 7.000 millones de seres humanos? No tiene sentido, desde luego no desde el punto de vista científico".

"La felicidad no es simplemente una sucesión interminable de sensaciones placenteras, lo que parece más bien una receta para el agotamiento", dice.

Para Ricard, la felicidad "es más bien una forma óptima de ser que resulta del cultivo de muchas cualidades fundamentales como el altruismo, la compasión, la libertad interior, la resiliencia, el equilibrio emocional, el equilibrio interior, la paz interior y otros".

Ricard da algunas pinceladas: "También estoy bien porque me siento satisfecho fácilmente con muy poco. Doné toda la recaudación de mis libros y fotografías a causas humanitarias".

El secreto de la felicidad, según Ricard, es "altruismo y compasión. La búsqueda de la felicidad egoísta no funciona, es una situación en la que todos pierden. Uno hace miserable su propia vida mientras hace miserable la vida de todos los demás. Por el contrario, el altruismo es una situación en la que todos ganan. El objetivo es traer felicidad a los demás y remediar su sufrimiento y, como beneficio adicional, uno siente una gran felicidad al ser amable y benevolente", explica.

Matthieu Ricard lleva 30 años sin practicar sexo y no tiene dinero, pero no porque sea nada malo: "No hay nada malo. No es el deseo como tal y la riqueza lo que causan sufrimiento, sino nuestro apego a ellos. En el momento en que el aferramiento, el aferramiento y la obsesión se instalan, puedes estar seguro de que vendrá el tormento. Aferrarse es el problema, nos volvemos adictos a ellos".

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