Edu Soto reflexiona sobre lo que le ha supuesto la paternidad: "No me ha cambiado la vida; me ha aportado cosas"

El actor y humorista Edu Soto, en 2018.
El actor y humorista Edu Soto, en 2018.
GJB / GTRES

Normalmente es al contrario: el centro de tu universo cambia de forma drástica, ya no hay ojos para nadie más, si hubiera más horas en el día seguirían estando dedicadas al recién nacido o nacida. Pero para el humorista Edu Soto nada más lejos de la realidad.

Y eso que al comenzar su entrevista con la revista Semana parecía que sí que había sacudido su mundo la llegada de Imel. "Es lo más grande que hay. Llegar a tu casa después de trabajar y ver al enano ahí... Se te olvida todo", explicaba el catalán tras las felicitaciones del periodista.

Pero ante la insistencia de este sobre cómo iba a ser ahora su nueva vida, si tenía algo de miedo por esas pequeñas variaciones que llegan con la paternidad, el actor de 42 años se mostraba bastante estoico: "A mí no me ha cambiado, me ha aportado otras cosas. Parece que un hijo te paraliza y no es así. He seguido funcionando, creativo... te adaptas".

Una forma mucho menos influencer de ver la vida, pero quizá más realista. "De hecho va a estar todos los días aquí con nosotros, en el teatro, aprovechando que mi chica también trabaja conmigo tocando el violín. Le hemos puesto una cuna de viajes en el camerino", ha matizado.

A pesar de todo, Soto y su pareja, Cristina Pascual, ya piensan en aumentar esas cunas de viajes a tenor de sus palabras. "Bueno, cuando nos acostumbremos a esta nueva vida, veremos", apuntaba ante la idea de tener otro hijo. "La intención es darle un compañerito de juegos, pero nunca se sabe. Esta apuntado como recomendable", bromeaba.

El que parece que está como loco con Imel es su abuelo, Miguel Soto: "Está embobado y disfrutando mucho de su nieto. Menos mal que está aquí con nosotros, de la otra manera, estaría en Murcia confinado y con todo este problema solo podría verlo una vez al año. Es bonito disfrutar el día a día de un ser tan bonito. Cuando son tan pequeños y puros, es cuando hay que disfrutarlos".

Ese día a día se refiere a que padre e hijo (y nuera) están trabajando en la misma obra en el teatro Príncipe Gran Vía (y que lleva por título Post! y que se define como "una comedia musicada"): "Es un regalo que nos hacemos mutuamente. Mi padre es un tío que crea buen rollo increíble. Los chicos están encantados con él y él con los chicos. Es un tipo que genera buena onda. Para mí tener a mi papi y en un momento dado poder darle un abracito es un gustazo".

Sobre todo porque la etapa del confinamiento fue muy dura, en la que tuvo que buscarse nuevas actividades y aprendizajes, casi como todos: "He hecho un poco de todo. Ha sido como el típico año sabático que todo el mundo sueña, pero obligado. Entonces no ha sido el perfecto, pero ya que estábamos ahí, me dije a mí mismo que tenía que aprovecharlo al máximo. No quise caer en la desidia y en el 'sofing'. Así que me puse a escribir, llegando incluso a escribir una película y una obra de teatro. También aprendí a editar vídeos... He hecho de todo".

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