Las musas de 'Sorolla. Femenino plural'

  • Históricas o mitológicas, ángeles del hogar o trabajadoras del campo, elegantes o modernas. 
  • En la muestra del Museo Sorolla, las mujeres del mar brillan con una luz especial.
‘Mesalina en brazos de un gladiador’. 1886. Colección BBVA.
‘Mesalina en brazos de un gladiador’. 1886. Colección BBVA.
MUSEO SOROLLA

El gusto de Joaquín Sorolla (1863-1923) por lo femenino es, quizá, uno de los aspectos más seductores de su pintura. Las numerosas escenas a orillas del mar, con los veraneos de las clases altas en Santander, San Sebastián, Zarautz o la costa levantina, así como las pinturas protagonizadas por las pescadoras valencianas, son ejemplo de ello. También los retratos de su esposa y musa, Clotilde, dan muestra de la admiración y estima que el pintor sentía por las mujeres. 

En la exposición Sorolla. Femenino Plural, abierta al público en el Museo Sorolla de Madrid hasta el 10 de enero de 2021, podemos ser testigos de ese encantamiento. Mujeres de su casa, de campo y de puerto, sofisticadas o rudas, devotas o perversas; la representación del universo femenino en la pintura de Sorolla es, como el título indica, plural y diversa. Un reflejo de la sociedad de finales del siglo XIX y principios del XX, etapa de profundos cambios, que nos ayuda a imaginar los estereotipos femeninos impuestos en el cambio de milenio.

La revolución liberal decimonónica proclamaba principios de igualdad y libertad. Sin embargo, no se advirtió de que las conquistas estuvieran reservadas a una parte de la población: la masculina. Las mujeres españolas, sin embargo, a pesar de no poder ejercer el voto hasta 1931, ya podían respirar en algunos sectores los aires que llegaban, por ejemplo, de Inglaterra o Estados Unidos, con modelos de "nueva mujer". Y así lo reflejó Sorolla en sus pinturas, retratando los diversos tipos femeninos de aquellos años. 

"A finales del siglo XIX, los cuadros de Sorolla son protagonizados por mujeres orientales y posteriormente por mujeres de la mitología clásica. Desnudos femeninos, campesinas de su época de Asís (Italia), valencianas, pescadoras, mujeres aristócratas y actrices se van sucediendo a lo largo de su obra, siempre representadas con respeto, bajo una mirada de comprensión", cuenta a 20minutos Lorena Delgado Bellón, comisaria de la muestra junto a Consuelo Luca de Tena.

En las cuatro secciones que estructuran Sorolla. Femenino plural -Mujeres del pueblo; Historia, mitología y otros pretextos; Pescadoras y madres; Elegantes y modernas- es posible apreciar la polarización clásica entre los diversos tipos. En el caso del pintor valenciano, se detecta a través del espacio elegido para enmarcar a unas y a otras. "Las escenas de campesinas y pescadoras son representadas al aire libre, y en ellas la luz, la atmósfera, el viento y el color son el complemento perfecto a sus intereses estilísticos y la evolución de su pintura", explica Lorena.

‘Pescadoras valencianas’, de Joaquín Sorolla. 1903. Diputación de Valencia.
‘Pescadoras valencianas’, de Joaquín Sorolla. 1903. Diputación de Valencia.
MUSEO SOROLLA

"En los cuadros de burguesas y aristócratas elegantes, el retrato en el interior es lo que prima. La técnica pictórica para representar los trajes, vestidos y las calidades los convierte en un ejemplo de su maestría en las representaciones de los retratos". También en las pinturas costumbristas una brecha separa dos vertientes diferenciadas: la del ‘ángel del hogar’ por una parte y la de la trata de blancas, por otra; dos caras contrapuestas e incomunicadas, pero muy reales, de la feminidad de la época. 

"Sorolla sigue las corrientes pictóricas de su tiempo. En Trata de blancas el tema es el realismo social, propio de las Exposiciones Nacionales, a través del que se denunciaba la situación de las clases más desfavorecidas. Sin embargo, la mujer dedicada al cuidado de la casa y de los hijos era el prototipo femenino del siglo XIX", apunta Delgado.

Son muchos los tipos de mujeres que el artista pintó a lo largo de su carrera, pero, sin duda, las mujeres del mar personifican a sus auténticas heroínas, retratadas siempre desde la admiración. "Hacían un trabajo de apoyo remendando las redes y recogiendo el pescado en la orilla para llevarlo al mercado. Las representa en la espera, cuidando de los hijos, mujeres fuertes, trabajadoras, y el motivo perfecto para representar la luz, el agua, el aire libre y las preocupaciones lumínicas de su pintura", concluye la comisaria. 

Si viven en Madrid o pasan por la ciudad, vayan a verla y disfruten de la pintura detallista del primer Sorolla, así como de su estilo ya consolidado. Y si no fuera posible, recurran al precioso catálogo.

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