Trump está "cabreado", "frustrado", "viendo la televisión y quejándose de que le han robado las elecciones"

El presidente saliente de EE UU, Donald Trump, a su llegada a la Casa Blanca tras jugar al golf en su club de Virginia.
El presidente saliente de EE UU, Donald Trump, a su llegada a la Casa Blanca tras jugar al golf en su club de Virginia.
EFE

El presidente saliente de EE UU, Donald Trump, se niega a conceder la derrota en las elecciones estadounidenses y sigue aferrado a una fútil estrategia legal para no aceptar el título que más ha temido a lo largo de su carrera, el de perdedor. Según han informado fuentes de la Casa Blanca a la cadena CNN, Trump está "enfadado", "frustrado", "viendo la televisión y quejándose de que no han salido suficientes personas a defender su denuncia de que le están robando las elecciones".

Tal y como ha contado la reportera de esa cadena Kaitlan Collins, "me han dicho que (Trump) está creando esta especie de atmósfera de frenesí dentro del Ala Oeste porque la gente se está dando cuenta de que Joe Biden está en el camino hacia la victoria aquí, y que no hace más que seguir incrementando la ventaja sobre el presidente cuando sus funcionarios de campaña le han estado diciendo en los últimos días que no se preocupe, que todo se resolverá, que para el viernes el presidente sería reelegido y eso, obviamente, parece cada vez menos probable", ha indicado Collins.

La reportera ha continuado explicando que dentro de la Casa Blanca están pasando algunas cosas: "Los más cercanos al presidente están trabajando para manejar su frustración y cabreo en este momento mientras se queja de que no hay suficiente gente defendiéndolo. El jefe de Gabinete, Mark Meadowsque este sábado se supo que había dado positivo en coronavirus— ha tenido un papel bastante importante alimentando la denuncia del presidente de que le están robando estas elecciones, incluso en lugares como Pensilvania, donde el presidente está promoviendo estas conspiraciones sobre lo que está sucediendo allí y algunas personas en la Casa Blanca no creen que lo que está haciendo Mark Meadows sea útil".

En segundo lugar, ha citado Collins, "la gente está buscando trabajo. La gente está empezando a preguntarse cuál es su situación laboral, dónde irán en el futuro porque realmente no existía esta idea de que el presidente pudiera perder a pesar de que estaba por detrás en tantas encuestas. La gente pensabe que era presidente Trump y que encontraría la forma de lograrlo y ahora se están dando cuenta de que parece cada vez menos probable, por lo que ha llevado a esta atmósfera de frenesí dentro del Ala Oeste ahora mismo".

Asimismo, la reportera también ha recordado la ausencia del vicepresidente Mike Pence, a quien no se ha visto desde el pasado miércoles a pesar de que ha tuiteado para mostrar su apoyo a Trump. "Me han dicho que él es una de las varias personas que están haciendo llamadas para tratar de obtener donaciones para un fondo de defensa legal para el presidente porque, por supuesto, necesitarán mucho dinero si van a seguir adelante con estas demandas que amenazan presentar y eso es algo en lo que el vicepresidente está jugando un papel mientras permanece a puerta cerrada", ha concluido Collins.

La reacción del mandatario no ha sorprendido, sin embargo, a quienes conocen bien a Trump, que nunca admite posibles fracasos y culpa de cualquier viento que no sople a su favor a las instituciones del país, los medios de comunicación o algún otro punto de un sistema supuestamente sesgado en su contra. 

"Obviamente no va a conceder" la derrota, dijo su abogado, Rudy Giuliani, en una rueda de prensa este sábado en Filadelfia (Pensilvania). "Ganar es fácil. Perder nunca es fácil. Para mí no lo es", reconocía Trump el mismo día de las elecciones, durante una visita a la sede de su campaña.

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