Mayoría de subvenciones, opción de bloqueo y estado de derecho: las claves del acuerdo para los fondos de la UE

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Bruselas.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Bruselas.
FRANCISCO SECO / EFE
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Bruselas. FRANCISCO SECO / EFE

Noventa horas. Cuatro largos días. Con tensiones y diferencias. Pero el Consejo Europeo ha llegado a un pacto "histórico" para la recuperación tras la pandemia del coronavirus. Dos bloques muy marcados se tuvieron que poner de acuerdo para sacar adelante una mutualización de deuda que hace unos años era inimaginable. Se han reducido las expectativas de los países del sur y los del norte se han apuntado algunos tantos, pero las conclusiones, después de todo, parece positivas para ambas partes. ¿Cuáles son las claves del acuerdo?

Mayoría de transferencias a fondo perdido

El documento final incluye una mayoría de subvenciones, o lo que es lo mismo, de transferencias a fondo perdido. De los 750.000 millones de euros en total, 390.000 son en ayudas directas. Es bastante menos de lo que se recogía en la propuesta inicial de la Comisión (500.000 millones) pero no altera demasiado los planes de España, por ejemplo, que va a recibir 72.700 solo en esas transferencias. Además, el plan suma otros 360.000 millones en créditos, la fórmula defendida por el norte.

Las fuentes consultadas por 20minutos aseguran que "dadas las complicaciones de la negociación, el acuerdo es más que decente" aunque para el sur "pueda parecer que se queda corto". Desde los frugales se ve como una pequeña victoria, pues han incluido varias de sus reivindicaciones.

Control de las reformas

Es otro de los puntos más calientes del debate. Los países tendrán que presentar planes de reformas e inversiones a la Comisión Europea, que evaluará si estos cumplen con sus recomendaciones económicas anuales, refuerzan el potencial de crecimiento o la creación de empleo o favorecen la transición ecológica y digital. Estos planes tendrán que ser aprobados por mayoría cualificada en el Consejo (al menos quince Estados miembros que representen el 65% de toda la población de la UE).

El desembolso de cada tramo de ayuda dependerá después de que se confirme que están cumpliendo las metas pactadas, para lo que la Comisión pedirá la opinión de los Veintisiete a nivel técnico.

Si uno o varios países consideran que hay incumplimientos, podrán elevar el asunto a una cumbre de líderes comunitarios, con lo que la aprobación del pago se paralizará hasta que aborden la cuestión. Este sistema, conocido como “freno de emergencia”, se ha introducido para contentar a Holanda, que pedía derecho de veto sobre las reformas propuestas por otros países, algo a lo que se negaban el resto de los Veintisiete.

Recortes en áreas importantes

Si bien es cierto que la partida principal del fondo, el Instrumento para la Recuperación y la Resiliencia, crece hasta los 672.500 millones, el pacto final incluye recortes en partidas importantes. El llamado Horizonte Europa, referente a la ciencia, pasa de 13.500 a 5.000 millones; el de inversiones Invest EU, de 30.300 millones a 5.600; o el Fondo de Transición Justa para el clima, de 30.000 a 10.000 millones; mientras que el Instrumento de Solvencia propuesto por Bruselas para ayudar a empresas en problemas se ha eliminado. Esto lleva a una lectura, según las fuentes, de que "la Comisión no ha estado fina en su papel".

Cheques para el norte

Los frugales también han obtenido cierta ventaja en el aumento de los llamados cheques. Es decir, se revisan a la baja las contribuciones de los países que aportan al presupuesto de la Unión más dinero del que reciben. De esta forma, el de Países Bajos será de 1.921 millones de euros frente a 1.576 millones en la propuesta inicial, el de Dinamarca pasará de 197 a 377 millones, el de Austria de 237 a 565 millones y, el de Suecia de 798 a 1.069 millones. Los cuatro buques insignia del norte tienen en ese punto otra pequeña victoria.

Un presupuesto plurianual más bajo

De nuevo la influencia de Países Bajos trastocó los planes de Charles Michel en lo referente al Presupuesto de la UE (Marco Financiero Plurianual para ser más exactos). Ese presupuesto para los próximos seis años se queda en 1,074 billones, cuando en un primer momento iba a ascender a en torno a 1,085 billones. Este reajuste conlleva los recortes que hemos mencionado.

¿Y el estado de derecho?

Esta es una novedad importante. Es la primera vez que entre los condicionantes para acceder a unas ayudas se incluye el cumplimiento con el estado de derecho. Es un elemento que afecta directamente a países como Hungría y Polonia, que eran contrarios a esta especie de cláusula, pero que no han hecho fuerza suficiente para que se suprima. Además, tendrán que cumplir con una serie de objetivos en materia democrática.

¿Cómo se distribuirá?

Para el reparto se dividirá el fondo en dos franjas: el 70% del dinero se comprometerá entre 2021 y 2022 y el 30% restante hasta el final de 2023. La primera franja se repartirá entre los países teniendo en cuenta la población, el PIB y el nivel de paro entre 2015 y 2019 de cada Estado, siguiendo así la clave de reparto propuesta por la Comisión Europea que dejaba a Italia, España y Polonia como principales beneficiarias.

Para asignar la segunda, el indicador del paro se sustituirá por la caída registrada en el PIB acumulada en 2020 y 2021, de modo que el reparto se calculará en 2022. Esta clave de reparto afecta solo a las ayudas del Instrumento para la Recuperación y la Resiliencia, el único que se asignará de antemano por Estado.

¿Cómo se devolverá la deuda?

La UE empezará a devolver la deuda con que se financiará el fondo ya en el periodo 2021-2027, aunque no se fija fecha exacta para hacerlo, y terminará como tarde en 2058. Para costear el reembolso se crearán nuevas fuentes de ingresos propios para el presupuesto europeo, empezando por la introducción ya en 2021 de un gravamen sobre el plástico no reciclado que deberán pagar los Estados.

En 2021 la Comisión propondrá una tasa digital y un sistema de ajuste de carbono en frontera -que permita igualar el precio de importaciones desde países con estándares medioambientales más laxos al de la producción europea- con vistas a aplicarlos desde 2023.

Además los líderes le piden una propuesta para ampliar al sector marítimo y de aviación el sistema europeo de comercio de derechos de emisión y estudiarán en los próximos siete años otros posibles recursos, incluida una tasa a las transacciones financieras.

Consulta el documento íntegro del acuerdo: 

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