'La vuelta al mundo en 80 series' o cómo viajar con la tele y la ficción

  • 'La vuelta al mundo en 80 series’ es una suerte de guía que descubre las ficciones que se hacen en lugares y países de todo el mundo.
Paula Hergar, con el libro 'La vuelta al mundo en 80 series'.
Paula Hergar, con el libro 'La vuelta al mundo en 80 series'.
LINCE EDICIONES

La ficción de Netflix La casa de papel es una de las series españolas más vistas de todos los tiempos y en todo el planeta. En su última temporada hay una escena en la que un grupo de policías pasea en formación con unas espectaculares paellas que harán salivar a millones de personas. Buena publicidad.

¿Qué dicen nuestras series de nosotros? ¿Es posible conocer un país, su gastronomía, paisajes y costumbres a través de su ficción? Sí, al menos eso es lo que opinan Paula Hergar y Lorenzo Mejino, autores de La vuelta al mundo en 80 series (ed. Lince), un libro en el que ambos descubren y describen ochenta series representativas de otros tantos territorios.

Además de europeos y occidentales, países y lugares  de los cinco continentes, tan remotos como Uganda, Togo, Papúa Nueva Guinea, Emiratos Árabes, Gales, Trinidad y Tobago, Guinea Ecuatorial o incluso la inaccesible Corea del Norte, aparecen reflejados en el libro a través de las series que se emiten en su territorio.

"No elegimos la mejor serie de cada país, queríamos la serie más representativa de cada lugar, tanto en los paisajes como culturalmente. Queríamos ser como una agencia de viajes", explica la periodista Paula Hergar.

Lorenzo Mejino fue narrador de deportes olímpicos y, en parte gracias a su dominio de los idiomas y sus muchos viajes, acabó por conocer miles de series diferentes y escribió sobre ellas. Viajar a través de esas historias televisivas le rondaba la cabeza. Cuando le contó la idea a Hergar, la respuesta solo fue: "¿Cuándo empezamos?".

"Así que lo planteamos como una guía turística al uso", explica Paula, que hace ver que "las series reflejan mucho las obsesiones que tenemos en cada continente. En Europa casi todas las series hablan del poder político, crimen, tema policíaco… pero te vas a África y su obsesión es el sida y casi todas las series intentan aleccionar sobre eso", pone de manifiesto.

En Latinoamérica, sin embargo, "se habla mucho de las drogas y de los cárteles. En Asia son mucho más fantásticos, de leyendas locales… Y te das cuenta de que no a todo el mundo le interesa lo mismo".

Incluso en los temas comunes, ver series de otros países nos descubre su propia percepción de las cosas. "Me llamó mucho la atención una serie de Emiratos Árabes que está en Netflix, aunque no se hable mucho de ella, que se llama Black Crows y que explica cómo engañan a los reclutas para entrar al ISIS. Y está chula porque no nos lo cuentan desde la visión norteamericana, que es desde donde siempre lo vemos, desde el lado occidental, sino desde el punto de vista árabe", destaca la periodista, experta en televisión.

La vuelta al mundo en 80 series, inspirándose en el título de la novela de Julio Verne sobre Phileas Fogg, se presenta como una guía de viajes, a modo de ficha, con fechas de salida (los datos de la historia), duración del viaje (capítulos), lugares de visita (los que aparecen en la serie), idioma, alojamiento, acompañantes, actividades... Todo ayuda esquemáticamente a conocer la serie y los países.

¿Se está preguntando el lector si los autores de La vuelta al mundo en 80 series incluyeron una serie española? Sí, y no es La casa de papel. "De España escogimos Cuéntame, porque si tú la ves aprendes bastante de cómo es la cultura española, cómo come una familia española", ejemplifica    la coautora. Les pareció la más representativa "por costumbrista y por los acontecimientos históricos".

"Hay algunas series muy difíciles de encontrar, como la de Corea del Norte (Punishment), aunque hay fragmentos en Youtube, pero para los que son ávidos investigadores se puede conseguir. Pero la mayoría sí están en las principales plataformas", advierte Hergar, por lo que es fácil ver aquellas que despierten nuestra curiosidad.

En las ficciones propuestas se ve de todo. Cosas que aquí nos escandalizarían, como la serie de Senegal, Dinama Nekh, donde dos mujeres "van con hombres a cambio de dinero y regalos, un fenómeno típico de allí llamado mbarane". Por eso hay que ver estas historias sin prejuicios. "Tienes que verlas abriendo la mente, queriendo descubrir cosas e informarte después de lo que has visto", aconseja la coautora.

Cuatro ejemplos

‘Home Ground’ (Noruega). Una historia sobre romper el techo de cristal y sobre la primera entrenadora femenina de un equipo de primera división masculina de un pequeño pueblo al borde de un precioso fiordo.

‘Prófugos’ (Chile). Una huida salvaje y descarnada de cuatro prófugos de orígenes muy diversos del norte al sur de Chile, desde el desierto de Atacama hasta el Parque Nacional de las Torres del Paine.

‘Tjovitjo’ (Sudáfrica). Muestra la lucha por salir de la miseria de los suburbios más pobres de Johannesburgo a través del baile grupal, denominado pantsula, pura expresión corporal de los guetos más pobres.

‘Signal’ (Corea del Sur). Una investigación    muy compleja en dos líneas temporales separadas entre sí por veinte años, comunicadas a través de una pequeña alteración de frecuencias intratemporales.

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