Día de reencuentros, pero aún con tímidos abrazos: "Ha sido raro, el cuerpo te pide contacto y no puedes acercarte"

  • Toda España supera la Fase 0 y los madrileños ven a sus familias y amigos por primera vez tras el confinamiento.
  • Unos respetan la distancia física y otros la rompen: "Ha sido emocionante, nos hemos dado muchos besos".
Álvaro corre para abrazar a su abuela Alicia.
Álvaro corre para abrazar a su abuela Alicia.
Jorge Paris

Alicia (68) ha vivido completamente sola los últimos tres meses. "No he visto a ningún familiar ni amigo, ha sido muy duro" –cuenta. Hasta este lunes, primer día en que los madrileños tienen permitido las reuniones de diez personas.

A las 12.30 horas se citaba con su hija en El Retiro para dar un paseo con ella y su nieto de tres años, Álvaro. Alicia llegaba al parque viente minutos antes. "Ha sido un reencuentro muy deseado y emocionante, pero raro a la vez".

Madre, hija y nieto comparten mesa en la terraza del quiosco que ha reabierto frente al estanque. "Al no poder manifestarlo en todos los sentidos hace que las emociones se contengan. Así que ha sido una alegría contenida". Su hija asiente: "Sí, yo me he emocionado al verla, pero ha sido raro el encuentro porque el cuerpo te pide contacto y no puedes acercarte", añade esta mujer quien comparte nombre con su madre.

Ni siquiera han querido hacer una excepción con el pequeño. "Cuando nos hemos visto no ha habido abrazo ni beso", dice su abuela al comienzo. Mientras, Álvaro juega con su triciclo alrededor de la mesa. "Su madre le había explicado que no puede abalanzarse sobre mi", relata. Pero más tarde, después de pagar la cuenta, Álvaro se baja de su juguete y echa a correr hacia su abuela. Ella le recoge en sus brazos: "Nunca había estado más de una semana sin ver a mi nieto".

Tampoco a su madre de 91 años. Esa misma tarde ha ido a visitarla. "Estoy muy contenta, me hace ilusión verla", cuenta María por teléfono. A su lado, sujetando el móvil, está su hija Alicia. "Ella no se hace a la idea de que lleva tres meses y medio sin verme", dice. "Mira, ahora me está asintiendo con la cabeza, pone cara de que no sabe de lo que hablo", bromea.

Alicia prefiere respetar la distancia física con sus familiares por "miedo a estar contagiada". También Elena (nombre ficticio), otra mujer que pasaba la mañana en el parque de El Retiro junto a sus dos nietos. "Llevaba tres meses sin verlos. Solo les he podido acariciar un poco la espalda". Elena está disgustada. No desgasta ni media sonrisa al jugar con ellos. "¿Cómo voy a estar? Les he visto con mucha ansiedad y eso me entristece", señala.

Al otro lado del parque dos parejas forman un círculo familiar. En medio dos bebés se ladean en la toalla extendida sobre la hierba . Ninguno lleva mascarilla –obligatoria en los espacios públicos abiertos y cerrados–. Tampoco guardan la distancia entre ellos. "Cuando nos hemos visto ha sido muy emocionante: nos hemos dado muchos besos, abrazos... y yo no he parado de hacer fotos", cuenta Marta. Su cuñada Carlota, su marido Juan y su cuñado Jaime participan de la conversación. "Llevábamos sin vernos los dos meses y medio de confinamiento", dice uno. "Claro, y como vivíamos a una distancia considerable no podíamos encontrarnos", señala el otro.

"De hecho, en estos momentos, estábamos comentando lo distinto que hemos vivido cada uno el confinamiento: ellos tienen jardín, perro y terraza y nosotros vivimos en un piso pequeño en el centro de Madrid...explica Juan. Todos ríen. "Lo mejor ha sido juntar a los primos que tienen casi la misma edad (cinco y seis meses) y ya han crecido mucho", dice Carlota. El séptimo miembro de la familia saluda: "Hola". Mario (nombre ficticio) tiene cinco años y cuenta que está esperando a un amigo que viene a jugar con él al parque. Después vuelve a concentrarse en la torre de palos de madera que está construyendo.

"Ha sido un reencuentro distante"

En el árbol más próximo se encuentran Beatriz e Inés, dos amigas que han quedado para que sus hijos jueguen juntos. Estas guardan más de dos metros de distancia. "No nos veíamos desde el pasado 8 de marzo y hemos venido aquí porque es donde solemos reunirnos normalmente".

Inés (43) y Beatriz (44) comparten impresiones: "Ha sido un reencuentro distante". No ha habido ni beso ni abrazo, prometen. "Se hace raro, tienes que matar el sentimiento y ponderar la cabeza", dice Inés, quien compara su amistad con una relación cordial: "Nos saludamos como si fuéramos vecinas en vez de amigas", bromea.

Sus hijos de ocho años juegan a unos metros de ellas. "Los niños lo llevan con más normalidad, como si se hubieran visto hace nada". Supongo que será por sus quedadas virtuales", comentan.

Esta será la pauta que tendrán que seguir los mayores que se alojan en las residencias de ancianos. Al menos unas semanas más. Pese a que Madrid ha pasado a la Fase 1, las residencias de la Comunidad no permiten visitas hasta la Fase 2.

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