Cumbre Iberoamericana
Michelle Bachelet, Enrique Iglesias, José Sócrates y Elías Antonio Saca, tras finalizar su participación en la XVIII Cumbre Iberoamericana. (EFE) EFE

La XVIII Cumbre Iberoamericana fue clausurada este viernes tras la firma de la "Declaración de San Salvador", que recoge la voluntad política de involucrar plenamente a la juventud en la dinámica de desarrollo. El presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, reconoció en el acto de clausura que aunque la "Juventud y Desarrollo" fue el eje central "no nos alejamos de la realidad económica y la coyuntura internacional".

El primer ministro de Portugal, José Sócrates, expresó un decidido respaldo a la presencia de España en la próxima reunión del G20 y afirmó que, si no estuviese, "las cosas comenzarán mal", porque tiene "un peso esencial en el mundo".

En la rueda de prensa de la "troika" que supuso el acto final de la XVIII Cumbre Iberoamericana, Sócrates y los presidentes de Chile, Michelle Bachelet, y El Salvador, Antonio Elías Saca, reafirmaron su apoyo a España, que ha sido expresado por toda la comunidad en esta cita.

"Urgente y activa"

En forma contundente, el primer ministro portugués dijo que la reunión que el Grupo de los Veinte (G20) celebrará en Washington el próximo 15 de noviembre "es de la mayor importancia" y que "por eso es que España tiene que estar allí". Según Sócrates, España, junto con Argentina, Brasil y México, que son miembros del G20, deben "decirle al mundo que no va a seguir todo igual y que no vamos a pasar por esta crisis como si ella no hubiese existido nunca".

Por su parte el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometió a trabajar de manera "urgente y activa" para que las instituciones financieras internacionales faciliten liquidez a los sistemas iberoamericanos en dificultades.

Zapatero hizo público este compromiso en la rueda de prensa con la que cerró su participación en la Cumbre Iberoamericana, una cita que, según sus palabras, ha llegado a su mayoría de edad con buena salud y demostrando que los países de la región son capaces de consensuar una posición común ante situaciones tan trascendentales como la actual crisis financiera.