La escasez de mascarillas y su uso perecedero marca la vuelta al trabajo

Un obrero de la construcción, en el Cañaveral (Madrid).
Un obrero de la construcción, en el Cañaveral (Madrid).
Jorge París

Los españoles están a unas horas de cumplir un mes bajo el estado de alarma. Algunos, como los catalanes y valencianos, lo harán incorporándose a la actividad económica tras varios días de hibernación. Otros, como los madrileños, se enfrascan en su segunda jornada de trabajo bajo una mascarilla higiénica: la solución planteada por el Gobierno para proteger a todos los trabajadores que deben acudir presencialmente a sus puestos.

Es decir, aquellos que se incoporan al trabajo, cuentan durante dos días consecutivos con una protección complemetentaria, personal e instrasferible y de un solo uso, que podrá reutilizarla si la usa en periodos muy cortos. Según aconsejan los expertos, si se lava, debe hacerse con agua y jabón, o frotando con una solución hidroalcohólica. 

Los diez millones de mascarillas que comenzó a repartir este lunes Moncloa por el territorio nacional han generado un coro de protestas en las principales ciudades. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ya adelantó el pasado domingo que las 1.416.000 mascarillas que le corresponde a la región madrileña "no serán suficientes" para las dos primeras jornadas de la semana por lo que solicitó "asegurar el stock a lo largo del tiempo". También la vicealcaldesa, Begoña Villacís, lo consideró un número "muy ajustado", pues "solo en los autobuses de la EMT necesitaríamos 180.000 al día", explica.

Pero a Madrid se le acaba su porción de pastel. Los agentes municipales y nacionales estarán, por segundo y último día, en estaciones de trenes, metros y autobuses para repartir dicho material de un solo uso a aquellos que necesitan desplazarse en transporte público. "Es urgente que el Gobierno dé mascarillas a toda la población y no pase la pelota a las empresas", incide el vicepresidente regional, Ignacio Aguado.

Cientos de trabajadores se ponían al día durante la lluviosa mañana de lunes. En los nuevos desarrollos urbanísticos, como en El Cañaveral, la actividad es frenética. Obreros de la construcción, maquinaria y proveedores reinician su actividad tras dos semanas de obligado parón. ​ ​Francisco Javier se incorpora hoy lunes a su puesto de trabajo, pese a ser festivo en la construcción en la Comunidad de Madrid. Lo hace como los miles de trabajadores de empresas no esenciales: con ciertas restricciones, temor por el daño y la crisis que se ve venir, pero también con muchas ganas de recuperar la normalidad.

A los recelos de estas y otras autonomías, la ministra de Administracion Territorial, Carolina Darias, ha presumido en rueda de prensa del reparto de este material. No obstante, preguntada a continuación por su posible insuficiencia, asegura que es solo "una recomendación más". Además, según Darías, quien tiene que proveer de los recursos de protección son las propias empresas: "Es su obligación".

Unas declaraciones que no sentaron bien en el sector empresarial. "No se puede trasladar la responsabilidad a las empresas cuando no se facilitan equipos. Y hasta que no haya test masivos no se podrá retomar la actividad con normalidad", apunta el presidente de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM), Miguel Garrido a 20minutos.

Con test o sin test, con mascarillas o sin ellas, la jornada de hoy ni siquiera ha servido de muestra fidedigna para los próximos días. Faltan regiones enteras – Baleares, Cantabria, Castilla - La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Navarra, País Vasco, La Rioja, Ceuta y Melilla– y algunos sectores, como el de la construcción, para reincorporarse a la actividad laboral. 

"Madrid no ha tenido grandes cambios ya que para la construcción no es un día lectivo. Además la actividad está muy caída por lo que muchas empresas siguen sin abrir», indicó el presidente de CEIM quien también echó en falta "mascarillas a la entrada de los polígonos y de los parques empresariales".

Empleados del hogar, de seguridad y limpieza, constructores y asesores legales vuelven a las calles con la mínima protección. España sufre un déjà vu de quince días, solo que ahora, tras la hibernación, la curva de contagios va en descenso y la de parados, en aumento. 

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