Héctor, el dueño de 'taxi acuático' que rescata a Tabarca del aislamiento y lleva a los confinados al súper... a contrarreloj

Tabarca está a 22 kilómetros de Alicante. Viven 60 personas y allí el virus no ha llegado. El cortafuegos para el virus ha sido cerrar la isla. Solo salen de ella para comprar, una persona por familia, un día a la semana. Hoy han llegado seis personas a Santa Pola para comprar alimentos y medicinas.
Tabarca está a 22 kilómetros de Alicante. Viven 60 personas y allí el virus no ha llegado. El cortafuegos para el virus ha sido cerrar la isla. Solo salen de ella para comprar, una persona por familia, un día a la semana. Hoy han llegado seis personas a Santa Pola para comprar alimentos y medicinas.
Tabarca está a 22 kilómetros de Alicante. Viven 60 personas y allí el virus no ha llegado. El cortafuegos para el virus ha sido cerrar la isla. Solo salen de ella para comprar, una persona por familia, un día a la semana. Hoy han llegado seis personas a Santa Pola para comprar alimentos y medicinas.

En la Isla de Tabarca (Alicante) apenas viven 60 personas durante el año. Como tantos otros pueblos en España, esto cambia en verano. La parte occidental de la isla está amurallada y en su interior se concentran restaurantes y hoteles que dan servicio a los numerosos turistas que la visitan.

Como cualquier otro pueblo en España en estos momentos, los negocios están cerrados y los vecinos están cumpliendo con el confinamiento. Lo que no es como en cualquier otro pueblo es que a Tabarca no ha llegado el coronavirus y, además, su único contacto con el exterior para abastecerse es la visita de un barco una vez por semana.

Aparte de para sacar a las mascotas -3 veces al día y 10 minutos por cada salida-, los isleños pueden salir de casa solo a comprar a Santa Pola y lo puede hacer una sola persona por familia el día indicado para que venga el barco. Para cualquier gestión, incluidas las compras, deben hablar primero con la Policía Local vía telefónica.

Una empresa de taxi acuático mantiene la conexión con el exterior

Tabarca Water Taxi es una de las empresas que conecta habitualmente la Isla de Tabarca con Santa Pola, la localidad más cercana. En estos días en los que su actividad se ha paralizado, sin embargo, su trabajo es fundamental. Héctor Boix, representante de la empresa, es el piloto del barco que está manteniendo a la isla conectada.

Héctor, al igual que muchas de las personas que trabajan en Tabarca, no vive en la isla. Cuenta a 20minutos que hasta el mismo día del decreto, su empresa prestó el servicio con normalidad. El decreto también establecía restricciones a la movilidad marítima, por lo que el problema iba más allá de la actividad de esta empresa: los vecinos no tenían garantizada una vía de suministros.

Unos días después del comienzo del decreto, esta empresa de taxi acuático se ofreció al ayuntamiento de Alicante para dar el servicio y, en coordinación con la policía local y el enfermero de la isla, organiza los viajes con los vecinos.  Aclara Héctor que lo hacen por iniciativa propia: "No nos lo han exigido y no está subvencionado".

Habitualmente es patrón de un barco para clases de buceo

El barco, en el que pueden entrar 50 personas, por seguridad, ahora solo puede llevar a 12. "Aunque la gente que hemos llevado en cada viaje estas semanas solamente es de entre 4 y 6 personas, nada más", destaca Héctor. Aparte de garantizar las distancias de seguridad, se limpia y desinfecta el barco en profundidad antes de que suban los pasajeros. Además, todos, patrón y pasajeros, llevan siempre guantes y mascarillas.

El primer viaje fue el lunes 23 de marzo, aunque las siguientes semanas se ha desplazado a los martes. Héctor espera a los tabarquinos en el puerto sobre las 9 y media de la mañana para llevarlos a Santa Pola. Una vez allí, los vecinos tienen hasta el mediodía para hacer sus compras. También hay familiares y amigos de los tabarquinos en Santa Pola que le entregan la compra a Héctor para que la lleve al puerto.

Normalmente no es este el trabajo de Héctor. Es socio de la empresa y es patrón de barco, aunque su trabajo habitual consiste en patronear un barco más pequeño que se utiliza para dar clases de buceo. "Me he visto un poco obligado a hacerlo al ser mía la empresa. No quería exponer a ningún trabajador".

Según cuenta, pese a las circunstancias, los habitantes de Tabarca no se ven diferentes a los de otras partes de España. "Dicen que está la cosa más tranquila de lo normal, pero al igual que en el resto de España", señala. Por su parte, seguirá conectándoles con el exterior hasta que esto pase.

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