Las estatuas humanas de La Rambla piden ayudas "durante" la crisis del Covid-19 y que no sean por "concurso"

  • Critican que se deba "concursar en una emergencia social para recibir ayudas solidarias" como las que ha anunciado la alcaldesa Ada Colau al sector cultural por valor de un millón de euros. 
  • El nuevo reglamento municipal para esta actividad iba a ponerse en marcha a finales de abril.
  • La asociación de artistas callejeros ha presentado un contencioso-administrativo contra el concurso del Ayuntamiento, celebrado en noviembre. 
Una de las muchas estatuas que pueden verse en la Rambla de Barcelona.
Una de las muchas estatuas que pueden verse en la Rambla de Barcelona.
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La Rambla de Barcelona ha sido herida diversas veces a lo largo de su espléndida historia. El último y más doloroso zarpazo lo recibió el 17 de agosto de 2017, cuando fue golpeada por un ataque terrorista yihadista en el que perdieron la vida 15 personas. Ahora, la herida es invisible. Un virus ha vaciado esta emblemática calle de turistas, floristas, vendedores y estatuas humanas, uno de sus principales reclamos. 

Los representantes de este colectivo de artistas callejeros enviaron el pasado lunes una segunda instancia al teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento, Joan Subirats, en la que reclaman a las autoridades municipales competentes una "subvención extraordinaria para salvar a los artistas de la calle de Barcelona y a las estatuas humanas del impacto del Covid-19", que ha paralizado por completo su actividad. La primera carta la hicieron llegar al Institut de Cultura de Barcelona (Icub) el pasado 26 de marzo. 

"No se debería concursar en una emergencia social para recibir una ayuda solidaria"  (asociación de Estatuas Humanas de La Rambla de Barcelona)

En este segundo escrito, consideran erróneo que los responsables culturales de la ciudad hayan optado por "medidas de apoyo al tejido cultural de la ciudad" por valor de un millón de euros a causa del coronavirus "para después de la crisis sanitaria y no durante la misma".   

Tampoco comparten que se "publicite un concurso de subvenciones en el que se seleccionarán qué colectivos culturales recibirán ayudas". En este sentido son categóricos en su argumentación: "No se debería concursar en una emergencia social para recibir una ayuda". 

Estas quejas, urgentes, dado que dejaron de ganar dinero desde que se entró en vigor el confinamiento el pasado 14 de marzo, se añaden a las que ya acumuló el colectivo el pasado mes de febrero, relacionadas con la nueva reglamentación de su actividad. 

La nueva regulación de las estatuas, parada

Las licencias de artistas humanos pasan de 30 a 24, con dos turnos de 12 estatuas cada uno. Estas se seguirán concentrando en la Rambla de Santa Mònica, en el tramo final de la misma y más cercano al mar, una ubicación que no gusta a estos trabajadores, que preferirían volver a distribuirse por todo el paseo como antaño. 

Las estatuas con licencia de ocupación del espacio público ganadoras del concurso iban a iniciar su actividad a pie de calle a finales de este mes de abril, algo que ya no podrá ser, de momento. Una de las mejoras conseguidas era la de poder utilizar tres vestuarios alternativos por estatua, uno más que los dos actuales. 

"Las bibliotecas o los museos se pueden acoger a un ERTE, nosotros no"

El portavoz del gremio y presidente de la asociación, Walter San Joaquín, es conocido por ser la figura del Don Quijote en La Rambla. El hombre de la triste figura lo es un poco más por esta pandemia. Muchos de sus compañeros en La Rambla han tenido que regresar a casa de familiares o amigos ante la falta de ingresos. Walter también, está con su hermana.

"Nuestro arte está institucionalizado porque tenemos una credencial, pagamos la tasa de uso de la vía pública (de 200 euros anuales) y estamos considerados como patrimonio cultural inmaterial pero en cambio no recibimos ayuda al no tener una institución detrás ni ser autónomos. Las bibliotecas o los museos pueden acogerse a un ERTE, nosotros no", explica. 

"Tenemos una credencial, pagamos la tasa de uso de la vía pública, y estamos considerados como patrimonio cultural inmaterial, pero en cambio no recibimos ayuda al no tener una institución detrás ni ser autónomos" (Walter San Joaquín, estatua humana de La Rambla)

Además, nadie les asegura cómo será su trabajo en la calle tras el confinamiento: "Quizás nos encontremos luego con una Rambla vacía", añade. 

En cuanto a la nueva regulación de las estatuas, han presentado un contencioso-administrativo contra el concurso celebrado en noviembre y la feria artesanal de Santa Mònica ha presentado a su vez una instancia porque la nueva normativa incluye a tres estatuas en su espacio de venta. 

Por eso, para Walter y sus compañeros sigue rigiendo la regulación del año 2012, la del gobierno municipal del alcalde Xavier Trias, porque "ninguna estatua humana tiene licencia del nuevo concurso ni lugar asignado". 

Pero San Joaquín sobre todo lamenta que los concursos de subvenciones para esta emergencia social por el Covid-19 sean para un espectáculo o puesta en escena y no para ellos y además solo posteriores a la crisis sanitaria: "Esto es como anunciar que se va a ir a apagar un incendio cuando solo quedan las cenizas". 

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