Francia celebra unas polémicas elecciones municipales con máxima alerta sanitaria por coronavirus

El presidente de Francia, Emmanuel Macron acude a votar junto a su esposa.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, acude a votar junto a su esposa.
EFE

En plena alerta máxima por la expansión del coronavirus y con el país prácticamente cerrado por las severas restricciones establecidas el sábado, Francia ha abierto hoy los colegios electorales para celebrar la primera vuelta de las elecciones municipales en más de 35.000 localidades. 

La insistencia en mantener unos comicios en los que 47,7 millones de inscritos están llamados a votar ha levantado suspicacias, sobre todo por la contradicción que implica sacar al espacio público a millones de personas mientras el Gobierno trata de concienciar sobre la importancia de quedarse en casa. 

"Se va a seguir saliendo para ir a hacer la compra, se va a seguir saliendo para tomar el aire. Así que era legítimo y nuestro comité científico nos volvió a decir ayer que se puede ir a votar tomando las precauciones necesarias", sostuvo el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en declaraciones recogidas en el diario local Le Figaro.

Macron llamó, además, a la participación, recordando la importancia de "votar en estos momentos", para permanecer "ciudadanos dignos" y "libres", eso sí, respetando las "precauciones". En torno a las 17 h del domingo, solo el 38,77% del electorado había respondido a la llamada, 16  puntos porcentuales menos que en 2014 (54,7%) a la misma hora y la más baja en esta franja, al menos desde 1983. 

En las tertulias políticas habituales en jornada electoral, una pregunta quizá inesperada hace menos de dos semanas centraba la atención: ¿Hacía falta suprimir la primera vuelta de las elecciones municipales?

El Gobierno francés ha publicado una serie de recomendaciones sanitarias a la hora de ir a votar y, de hecho, planificó incluso la distribución de las mesas electorales para evitar los contactos prolongados. Entre ellas se encontraba acudir a las urnas en las horas de menor afluencia y llevar bolígrafo propio o la papeleta rellena de casa. Sin embargo, algunos ciudadanos se han quejado, en testimonios recogidos por medios locales, de que el incumplimiento de las recomendaciones sanitarias ha sido habitual.

4.500 contagiados y 91 fallecidos

La expansión del virus en Francia, al igual que en España o Alemania, ha crecido exponencialmente durante la última semana. Según los últimos datos disponibles, el país galo suma ya 4.500 contagiados y 91 fallecimientos por covid-19, lo que coloca a Francia como el séptimo país con más casos confirmados en el mundo, según datos del Johns Hopkins Institute.

Además, Francia presenta varias zonas en las que se ha detectado transmisión comunitaria, concretamente en 10 departamentos en seis regiones distintas.

Para frenar el avance de la enfermedad, Macron compareció el jueves en un discurso a la nación  en el que decretó el cierre de guarderías, colegios, institutos y universidades, recomendaba el teletrabajo y pedía limitar los desplazamientos al máximo. También pedía a las personas de más de 70 años, enfermos crónicos y otros grupos de riesgo "limitar sus contactos al máximo".

Sin embargo, el sábado tuvo que comparecer de urgencia el primer ministro, Édouard Philippe, anunciando medidas mucho más drásticas en línea similar a las tomadas por España. El jefe de Gobierno aumentó al máximo el nivel de alerta sanitaria, y ordenó el cierre de todos los establecimientos y lugares públicos "no esenciales", al tiempo que pedía la colaboración a los ciudadanos para limitar sus contactos físicos al máximo para frenar los contagios.

Mientras millones de franceses acudían a votar, Alemania decidía cerrar todas sus fronteras con Francia.

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