Juan Francisco Martín
El director del Instituo de Biotecnología de la Universidad de León (INBIOTEC), Juan Francisco Martín. (EFE) EFE
El Instituto de Biotecnología de la Universidad de León (Inbiotec) participó en la investigación que ha permitido el descubrimiento del genoma del hongo (Penicillium chrysogenum) que se emplea para extraer la
penicilina, uno de los principales componentes de los antibióticos.
A partir de ahora cada laboratorio o industria podrá modificar su estructura y patentar nuevos compuestos

El director del centro, Juan Francisco Martín, y el científico Carlos García-Estrada fueron los únicos españoles que colaborarán, durante cuatro años, con otros siete grupos de trabajo en este estudio, financiado por la multinacional holandesa DSM.

En este trabajo, coordinado por el profesor Roel Bovenberg de dicha industria química, lleva por título Genome sequencing and análisis of the filamentous fungus Penicillium chrysogenum y sus conclusiones han sido publicadas esta semana en la prestigiosa revista Nature Biotechnology. Han participado en total 25 científicos de países como Estados Unidos, Alemania, Holanda o Reino Unido. También, dirigió el estudio la empresa leonesa Antibióticos S.A.

Esta investigación permitirá en el plazo de cinco ó diez años producir nuevos antibióticos a partir del conocimiento del genoma de este hongo, que componen unos 13.000 caracteres. Es decir, su tamaño es el doble que el de la levadura del pan o el vino e inferior al humano, lo que explica la complejidad de este estudio.

Modificar su estructura

De esta forma, la secuencia de genes de este hongo ya es pública por lo que a partir de ahora cada laboratorio o industria podrá modificar su estructura y patentar nuevos compuestos. Según el director de Inbiotec, Juan Francisco Martín, el objetivo de estas investigaciones es facilitar las posibles alteraciones de los genes y caracteres del genoma del hongo del que se extrae la penicilina

Así será posible mejorar crear “cepas superproductoras” a partir de técnicas de ingeniería genética que permitan producir mayor cantidad de penicilina lo que reducirá los costes. De esta forma, la industria química conseguirá fabricar nuevos antibióticos que reduzcan la resistencia de determinados fenómenos o bacterias. Además, esta investigación permitirá producir antibióticos más baratos que facilitará que su uso se extienda a los países más pobres.

CONSULTA AQUÍ MÁS NOTICIAS DE LEÓN