Fernando Benzo firma un homenaje a los que lucharon contra ETA en su nueva novela, 'Nunca fuimos héroes'

  • Gabo es un excomisario de policía que debe averiguar por qué el etarra Harri ha vuelto a España, en la nueva novela de Fernando Benzo editada por Planeta.
  • ​El autor fue director gerente de la Fundación Víctimas del Terrorismo y es el consejero delegado de Madrid Destino.
  • "Quería poner el acento en los sentimientos, no en los datos. La ficción te da una libertad donde me siento más cómodo", asegura el escritor sobre 'Nunca fuimos héroes'.
Fernando Benzo
El escritor Fernando Benzo en Madrid, donde vive y trabaja.
JORGE PARÍS

Cuando se trata de hechos históricos, muchas veces escribimos y leemos para no olvidar. “El objetivo de esta novela, y de otras en esta línea, es empezar a anclar el recuerdo de lo que pasó en nuestro país durante tantas décadas. Ha llegado el momento de llevar a cabo entre todos esta tarea de, digamos, consolidar la historia”. Así habla Fernando Benzo (Madrid, 1965) de su nueva novela, Nunca fuimos héroes  (Editorial Planeta), donde retoma nuestro pasado reciente para abordar, desde la ficción, el terrorismo de ETA y el trabajo de los agentes que lucharon para desarticular a la banda armada.

“Evidentemente, ante un drama así tanto las personas como las sociedades tienen que mirar hacia delante, no puedes estar todo el día mirando hacia atrás”, reconoce el autor. Pero, al mismo tiempo, “se dice que los pueblos que olvidan sus equivocaciones están condenados a repetirlas”. Por eso, “quería contar de una manera entretenida lo que recordamos los que lo vivimos para que lo conozcan quienes no lo vivieron porque son más jóvenes”.

Tal vez para algunos sea todavía un tema tabú. En cambio, Benzo considera que “ahora ya se puede hablar con absoluta tranquilidad de ello”, aunque confiesa que al principio le daba “un poco de pudor creativo” escribir una novela “con el trasfondo del terrorismo de ETA”. Sabe que “durante mucho tiempo parecía que no se podía o no se debía hablar de estas cosas. Y además es algo que está muy fresco en la memoria de los lectores, con lo cual la posibilidad de no acertar es mucho mayor”. A pesar de todo, decidió “romper las propias barreras mentales que me ponía a mí mismo, superar prejuicios y pudores y seguir hacia delante”.

Nunca fuimos héroes es la historia de Gabo, un excomisario de policía en cuya vida vuelve a cruzarse el terrorista Harri, que regresa a España después de décadas oculto en Colombia. Aunque hace tiempo que dejó la primera línea, el agente retirado recibe la petición de averiguar para qué ha vuelto Harri y evitar que el criminal, con el que estuvo obsesionado durante sus años de lucha antiterrorista, cometa más atrocidades.

FERNANDO BENZO

  • Madrid, 1965. Exsecretario de Estado de Cultura en la última etapa de Rajoy y actual consejero delegado de Madrid Destino, es licenciado en derecho. Fue director gerente de la Fundación Víctimas del Terrorismo y director general de la Sociedad Estatal de Equipamientos Penitenciarios. Escribe desde los 23 años y ha publicado relatos y novelas (la más reciente es 'Las cenizas de la inocencia', del año 2019).

Novelar hechos tan terribles y dolorosos puede malinterpretarse como frivolizarlos. Él tiene claro que no es así: “Paradójicamente, a veces la ficción es la mejor forma de contar la realidad porque te permite asumir determinadas licencias, por ejemplo en la estructura narrativa, que no admite un ensayo”. Admite que su libro no puede estar “más lejos del ensayo” pero, al mismo tiempo, “tiene un trasfondo profundo de realidad”.

La ficción contribuye, además, a que la historia sea mucho más humana. “Exacto. El origen de este libro era un retrato intimista de un comisario de policía retirado. Pero, más que un relato estrictamente policíaco, era la trayectoria emocional y vital de un grupo de policías”, reconoce. “Quería poner el acento de manera especial en los sentimientos de los personajes, no en los datos. La ficción te da una libertad donde yo me siento más cómodo”.

Quería poner el acento en los sentimientos, no en los datos

Bajo esta premisa, el exsecretario de Estado de Cultura en la última etapa de Mariano Rajoy repasa los años más negros del terrorismo de ETA y recuerda algunos de sus ataques más sanguinarios desde la perspectiva de quienes lo combatieron. No es el primero que escribe (o dirige una película) sobre esto. En ese sentido, Benzo dice que ha preferido aislarse de "determinados títulos" que pensaba que le podían "condicionar” y crearse “una especie de burbuja protectora para que no me ‘contaminaran’”. Por eso, ha hecho un trabajo previo de documentación, recabando muchos testimonios que le ayudaran a sostener “la parte real de la historia y cómo se vivió por parte de estos cuerpos la lucha contra la violencia terrorista”.

Heridas que siguen abiertas

Una de las obras más recientes de esta temática, alabada por la crítica y el público con grandes cifras de ventas y numerosos premios (entre ellos, el Nacional de Narrativa en 2017), es Patria de Fernando Aramburu. La editorial Planeta define Nunca fuimos héroes como “la otra cara de la moneda” de esa historia. “Sí es otra perspectiva del mismo asunto que no estaba suficientemente contada, que es la experiencia vital de los policías que luchaban contra el terrorismo. Pero relacionar una con otra… prefiero no entrar en eso”, responde Benzo. “Esta comparación me pone muy nervioso por pudor y por prudencia, porque para mí es una obra maestra sin matices. Me parece una novela absolutamente maravillosa y a la que hay que aproximarse, si eres escritor y estás tocando estos temas, con una enorme humildad”, confirma.

'Patria' es una obra maestra a la que hay que aproximarse con humildad

Él, que lo vivió de cerca como director gerente de la Fundación Víctimas del Terrorismo, asegura sin dudarlo que hoy “vivimos en una sociedad mejor”. “No quiero decir que vivamos en un mundo feliz y que todos los problemas se hayan solucionado”, matiza y cita la amenaza del yihadismo, pero considera que “la sociedad de ahora es mejor porque ya no se mata”. 

No se nos puede olvidar: “En España hubo una banda que llevó a cabo unas 3.000 acciones terroristas y mató a 900 personas. Ahora mismo no nos despertamos cada 24 o 48 horas con aquel enorme mazazo que era descubrir que se había cometido un nuevo asesinato. Era una sensación terrible. Es indiscutible que solo eso ya mejora la convivencia”.

Eso no quiere decir que no queden heridas abiertas. “Evidentemente. En primer lugar están las peores y más terribles, que nunca cicatrizarán, que son las que dejan las víctimas y las de quienes lo padecieron directamente”, considera. “Es imposible que puedan llegar a olvidarse. Al revés, tenemos el deber de recordarlo y transmitirles nuestro afecto”. Y luego, “hay heridas que seguirán siempre ahí, como las de las personas que lucharon contra el terrorismo, que también tienen sus cicatrices y secuelas”. Incluso como sociedad, “también hay heridas que iremos poco a poco cerrando. Pero en primer plano están siempre las de las víctimas del terrorismo”.

Cuando se le pregunta qué es para él un héroe de verdad, destaca que los personajes de esta novela “no tienen capas ni superpoderes” y responde: “Es un ser humano que, siendo una persona normal, por su vocación y su concepto de la lealtad, por su deseo de servir a la sociedad, se pone a luchar contra algo tan tremendo como es el terrorismo”. Esta decisión “cambia sus vidas y les deja sus heridas, las personas de su entorno tendrán diferentes destinos y vicisitudes y habrá mucho dolor… y, aún así, seguirán peleando para que desaparezca el terrorismo. Ese es el auténtico héroe”.

Fernando Benzo
El escritor Fernando Benzo publica nueva novela.
JORGE PARÍS

De hecho, uno de sus objetivos con esta novela, además de enganchar a los lectores, era “rendir un homenaje y poner en primer plano a héroes que no conocemos suficiente y quizá no han sido bastante reconocidos: la generaciones de policías y guardias civiles que durante décadas dedicaron su vida, metafóricamente y algunos literalmente, a la lucha contra el terrorismo”. De ahí partió la idea de escribir Nunca fuimos héroes.

Entrelazados con la trama aparecen conceptos como la guerra sucia, que consistió en “seguir los mismos métodos” de ETA pero “contra los terroristas”. Desde su punto de vista, fue “un error estratégico brutal apartarse del camino de la ley y del respeto al estado de derecho” porque “en el momento en el que tú empiezas a cometer crímenes, dejas de estar en el bando de los buenos”.

Además, la trayectoria de la banda armada se cruza con las redes internacionales de narcotráfico, el crimen organizado y el yihadismo, unos vínculos que no siempre pudieron probarse. “Sí está claro que los hubo, hay más de 30 crímenes de ETA relacionados con el narcotráfico. La tesis del entorno etarra era que ellos luchaban precisamente para que no penetrara en el País Vasco; sin embargo, las fuerzas y cuerpos de seguridad defendían que esos vínculos existían y servían como vía de financiación”, explica Fernando Benzo y reconoce que él se cree “más la segunda, aunque no sea experto en el tema”.

Unas siglas que no se mencionan en la novela

Sorprendentemente, las siglas ETA no aparecen ni una sola vez a lo largo de las 416 páginas de la novela. “Es absolutamente deliberado y tiene una finalidad de técnica narrativa subliminal. Quería poner el foco en un personaje concreto, el terrorista en torno al que pilota la historia y su relación con el comisario, y darle a la novela un cierto toque policial”. 

En ese sentido, explica que “tradicionalmente en la policía a los terroristas no se les nombraba como tales sino como ‘los malos’ y esa es la terminología que yo he decidido utilizar”. De este modo, trataban de restarles “identidad y dignidad”. También es una forma de “dejar claro que en esta novela hay buenos y malos y que el narrador, inevitablemente, está del lado de los buenos”.

En cuanto al final de la organización terrorista, para Benzo fue determinante el asesinato de Miguel Ángel Blanco. “Hay un personaje de la novela que dice que con ese asesinato ETA se suicidó. En ese punto, ETA empieza a morir”. A ello contribuyeron “el refuerzo y cumplimiento del estado de derecho, la colaboración internacional de países como Francia y la movilización social”, un factor clave. “La gente se echó a la calle a decir que ya no quería más esto. La pérdida de apoyo social es crucial”, opina, destacando a su vez “la eficacia de la labor de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Es la suma de todo ello”.

En la actualidad, este licenciado en derecho que escribe desde los 23 años es consejero delegado de Madrid Destino, la empresa municipal dedicada a la gestión cultural, turística y de espacios y eventos de la capital. En su ciudad de origen situaba su anterior libro, 'Las cenizas de la inocencia' (2019), una novela de gánsteres ambientada en la década de 1940. 

Aún no ha decidido cuál será su próxima historia, pues prefiere centrarse en el crecimiento de su nueva criatura, a la que por cierto no le importaría nada ver adaptada al cine: “Sería bonito vivir esa experiencia. Esta es una historia muy visual y el objetivo que tenía al escribirla, que era el entretenimiento del lector, sería perfectamente trasladable a una obra audiovisual, con lo cual yo estaría encantado”.

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