Águila imperial ibérica
Uno de los pollos de águila imperial ibérica, localizado en un nido de la Sierra Norte de Sevilla. EFE
La población de águila imperial ibérica se ha duplicado en Andalucía en los últimos ocho años al pasar de 26 parejas en 2001 a 55 censadas este año. De modo que la comunidad autónoma concentra el 25% de los ejemplares de esta especie, en peligro crítico de extinción.

Perseguir que estas aves no mueran por electrocución ha costado 4,5 millones de euros a la Junta

La recuperación de esta rapaz se debe, en parte, a las medidas implementadas en estos ocho años por la administración andaluza. Desde la vigilancia contra el veneno y la electrocución en tendidos eléctricos, la gestión de hábitats, la aportación de alimentación suplementaria o el rescate de huevos y pollos en peligro de muerte, explica el responsable del programa de la Junta de Andalucía para la conservación del águila imperial ibérica (Aquila adalberti), Agustín Madero.

Sólo las actuaciones desarrolladas en Andalucía entre 2001 y 2007 para evitar la mortandad de estas rapaces por electrocución con tendidos eléctricos han supuesto una inversión de 4,5 millones de euros.

Madero ha recordado que esta primavera se han rescatado en Andalucía once pollos de águila imperial, cuya principal población en la Península Ibérica se ubica en Sierra Morena. Peligraba su supervivencia por el riesgo de caída del nido u otras circunstancias y que ahora evolucionan favorablemente.

Refuerzo en su alimentación

También se ha aportado alimentación suplementaria -conejo, la principal y casi exclusiva presa de esta rapaz- a unas veinte parejas.

La mortalidad de pollos de águila imperial ibérica ha bajado este año en Andalucía del promedio del 20% a sólo seis de cada cien pollos. Con todo, las intensas y prolongadas lluvias del pasado mayo han impedido que las 55 parejas censadas lograsen también una marca histórica de productividad. Han sobrevivido unos cincuenta pollos dado que las precipitaciones y tormentas han coincidido con el proceso de incubación, eclosión y primeros días de vida, los momentos más críticos para la supervivencia de esta especie.