El acusado de abusar de menores en cines de la comarca barcelonesa del Maresme antes del juicio en la Audiencia de Barcelona, tapado con una gorra y una bufanda y sentado de espaldas.
El acusado de abusar de menores en cines de la comarca barcelonesa del Maresme antes del juicio en la Audiencia de Barcelona, tapado con una gorra y una bufanda y sentado de espaldas. POL SOLÀ / ACN

El hombre juzgado por abusar sexualmente de diversos menores entre los años 2007 y 2011 en un cine del Masnou (Barcelona) ha negado este martes los hechos rotundamente, asegurando que las acusaciones de los chicos son falsas.

El acusado tenía una empresa que gestionaba el cine La Calàndria del Masnou y el cine del Foment Mataroní y contrataba a los jóvenes, de 13 a 16 años aproximadamente, para repartir publicidad en los establecimientos o trabajar en el bar o en las taquillas.

La fiscalía solicita 43 años y tres meses de prisión y 35.000 euros de indemnización por diversos delitos de abusos sexuales, prostitución y corrupción de menores y exhibicionismo.

Según el ministerio público, entre finales de 2007 y principios de 2008 el acusado, de avanzada edad, llevó a cenar a Barcelona a un joven al que había contratado en 2005 y a un amigo de este. Posteriormente contrató a una prostituta, a la que presentó como una amiga, y los cuatro fueron en el coche del acusado hasta el piso de su madre en Sant Just Desvern. Allí habría hecho mantener relaciones sexuales a los chicos con la prostituta mientras que él se masturbaba, pero después le hizo una felación a uno de los chicos.

En 2009 contrató a otro menor y le ofreció más dinero si mantenía relaciones sexuales con él. Un día fue a un piso que tenía alquilado con el chico y un primo de este, mayor de edad, y se hizo penetrar analmente por los dos. Al final dio 50 euros al menor. Desde entonces hasta principios de 2011 tuvo una treintena de encuentros sexuales con este menor a cambio de 30 o 50 euros. La mayoría de los encuentros tenían lugar en el cine. Además, el hombre le pidió al chico que le presentase a otros menores para hacerles la misma proposición.

En agosto de 2010 contrató a otro menor y el primer día ya le preguntó si era homosexual, le enseñó un libro con fotos de hombres y mujeres en posturas sexuales y le preguntaba si se excitaba mirándolas. Le practicó una felación y le dio cuatro invitaciones para el cine. Días después, cuando el menor tenía que cobrar por la publicidad distribuida, le preguntó si quería repetir la experiencia. El chico se negó pero el hombre lo volvió a hacer y le pagó. Una semana más tarde se repitió la situación, con el mismo resultado. Más adelante, le enseñó revistas pornográficas homosexuales y acabó pagando por hacerle otra felación, a pesar de la negativa del menor.

En la Navidad de ese mismo año, volvió a obligar al menor a practicar una felación y a penetrarlo analmente dos días, lo que se repitió en la Semana Santa de 2011 y hasta el verano de aquel año, siempre pagando entre 40 y 50 euros.

Finalmente, entre octubre de 2010 y mayo de 2011 contactó con diversos menores para ofrecerles trabajo de repartidores de publicidad y al mismo tiempo proponerles relaciones sexuales. Todos lo rechazaron.

El acusado ha negado totalmente los hechos, excepto el de haber estado con una chica en el piso de Sant Just Desvern, y ha asegurado que él nunca practicó sexo con los chicos. De hecho, ha dicho que tuvo problemas de impotencia y de próstata, que no tiene libido y que no se puede "poner ni un supositorio".

Preguntado por el hecho de que se hubiera encontrado ADN suyo en fluidos corporales en una sábana del cine, ha dicho que él tiene "eyaculación retrograda" e incontinencia urinaria, y que el semen se le mezcla con la orina. Sobre un lubricante sexual encontrado junto a un colchón, ha asegurado que era para limpiar los rollos de celuloide.

También ha asegurado que a algunas de las víctimas ni las conoce y que nunca ha estado en su casa, en Sant Quirze del Vallès, con los menores. Ha explicado que las invitaciones para el cine que daba a algunos menores eran para que las diesen a sus amigos y así hacer publicidad del establecimiento. En una ocasión dio un regalo "de aniversario"a uno de los menores, con cuya familia ha dicho que aún mantiene relación, y que le han invitado a comer por el Ramadán. Incluso, el padre de este menor "ha llorado" en su oficina por los problemas de drogas que tenía el joven. Sobre los casos de 2010, ha explicado que sufrió una fuerte gastroenteritis y que estuvo de baja.

Ha declarado el primo de una de las víctimas. Ha explicado que él también padeció abusos por parte del acusado, pero que inicialmente los negó porque no quería que su familia lo supiese. Entre sollozos, ha explicado que la primera vez, la más dura de todas, el acusado le ofreció 100 euros por mantener relaciones sexuales y que en las siguientes ocasiones fue rebajando la cantidad.

Otro joven que conocía al acusado y a alguna de las víctimas ha explicado que el hombre intentó convencerlo a él y a su hermano de que testificasen a su favor ante la policía y en el juzgado. Les ofreció regalos como móviles y ordenadores si decían que una de las víctimas denunciantes les había dicho que lo había hecho para sacarle dinero al acusado. Por último, otro joven ha explicado que invitó al acusado a su casa en Marruecos y que el hombre se puso enfermo, habiendo de estar ingresado unos días en un hospital marroquí y en Barcelona. El juicio concluye el próximo jueves con la declaración de forenses y psicólogos.

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