Manifestantes de Hong Kong
Manifestantes de Hong Kong ordenan las donaciones a su movimiento civil. EFE

La jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, anunció este martes la creación "inmediata" de una "plataforma para el diálogo" en la que el Gobierno tratará con "gente de todos los ámbitos sociales" ante las protestas registradas en la ciudad desde principios de junio.

En una rueda de prensa, la controvertida líder hongkonesa aseguró que tanto ella como los miembros del Ejecutivo que dirige están "comprometidos a escuchar lo que la gente tenga que decir", y que lo harán "de manera muy sincera y humilde".

Lam aseguró que esta iniciativa dará a las autoridades "una base mucho mejor para tratar algunas ansiedades y diferencias en la sociedad".

"Queremos llegar a la sociedad lo antes posible", agregó Lam, a quien los manifestantes llevan exigiendo que dimita durante semanas, y cuya popularidad, según una encuesta reciente, está en el punto más bajo registrado entre cualquiera de los líderes que Hong Kong ha tenido desde su regreso a China.

Las protestas comenzaron en marzo debido a un polémico proyecto de ley de extradición que facilitaría la entrega de sospechosos a otras jurisdicciones como la China continental, algo que muchos hongkoneses ven como el fin de la independencia judicial de esta ciudad autónoma.

No obstante, fue a partir de principios de junio cuando las manifestaciones se volvieron multitudinarias, y desde entonces miles de personas han inundado las calles todos los fines de semana con protestas en su mayoría pacíficas, pero que han dejado episodios de violencia entre agentes antidisturbios y manifestantes.

Lam insistió en que el proyecto "está muerto", algo que no ha satisfecho a los manifestantes, quienes exigen que sea retirado de forma efectiva y definitiva. "A nivel político, la propuesta está muerta. No hay planes de revivirla, en particular teniendo en cuenta las preocupaciones públicas", reiteró.

La política también subrayó su confianza en el Consejo Independiente de Reclamaciones Policiales (CIRP), el órgano supervisor policial, para que investigue las denuncias sobre la supuesta brutalidad de la Policía para acabar con las protestas y su tibia respuesta ante un ataque registrado a finales de julio contra manifestantes por parte de supuestos miembros de las mafias chinas.

Las autoridades buscan "entender mejor lo que ha ocurrido en Hong Kong" mediante un informe que les presente "recomendaciones sobre cómo proceder y también evitar que incidentes similares se repitan".

A pesar de que las manifestaciones comenzaron solamente como protesta ante el proyecto de ley de extradición, se han convertido en un movimiento que reclama una serie de demandas al Gobierno local para mejorar los mecanismos democráticos de la ciudad y, en definitiva, oponerse al autoritarismo chino.

Pekín asegura que detrás de las protestas existe una "mano negra", y apunta con frecuencia a Estados Unidos como responsable.

Bajo la fórmula "Un país, dos sistemas", el Gobierno chino se comprometió a mantener la autonomía de Hong Kong y a respetar una serie de libertades de las que no gozan los ciudadanos de la China continental hasta 2047, tras recuperar la soberanía del territorio de manos británicas en 1997.