Yuan
Mondedas chinas, yuanes EFE

El yuan cayó este lunes por debajo de la barrera psicológica de los 7 yuanes por dólar, una circunstancia que no se daba desde 2008, lo que provocó la inmediata reacción de EE UU, que ha acusado a China de "manipulador de divisas", designación que China rechaza de manera tajante.

Pero, la devaluación de la moneda china llega en un contexto de creciente tensión entre China y EE UU, desde que, el pasado jueves, el presidente estadounidense, Donald Trump, adelantara un aumento de los aranceles del 10% a exportaciones chinas, en el marco de la guerra comercial entre ambas potencias iniciada hace año y medio.

En respuesta a ese incremento de gravámenes, el Ministerio de Comercio chino acaba de anunciar que sus empresas dejan de comprar productos agrícolas estadounidenses.

¿Estamos a las puertas de una nueva guerra de divisas entre EE UU y China?

La expresión "guerra de divisas" surge del enfrentamiento entre países por mantener devaluada su moneda. La depreciación del yuan, por ejemplo, hace que las exportaciones chinas sean más baratas, lo que incentiva a otros países a querer comprar sus productos.

En el año 2008, China ya decidió mantener su moneda artificialmente baja para sortear la incipiente crisis económica, favoreciendo exportaciones y acumulando superávit comercial. El paso siguiente a la devaluación es que países incapaces de competir en ese terreno aplican políticas proteccionistas, como los aranceles anunciados por EE UU.

En medio de esta polémica la aerolínea estatal china Air China anunció que "dejará de operar la ruta CA837/8 Pekín-Hawái-Pekín a partir del 27 de agosto" debido a "diseño del mapa de rutas, organización de la capacidad y otros motivos". La decisión llega horas después de que China anunciase la suspensión de la compra de productos agrícolas de Estados Unidos, como respuesta al reciente anuncio de Washington de que incrementará en un 10% los aranceles sobre exportaciones valoradas en 300.000 millones de dólares.

En un comunicado publicado en su página web, el Ministerio de Comercio chino consideró esta subida arancelaria, con efectos a partir del próximo 1 de septiembre, como "una grave violación de la reunión entre los jefes de Estado de China y EE UU".

"Se ha acordado que la Comisión de Aranceles Aduaneros del Consejo de Estado no descarte gravámenes a la importación a productos agrícolas de EE UU recientemente adquiridos después del 3 de agosto, y las empresas chinas relacionadas han suspendido la compra de productos agrícolas estadounidenses", indica el texto.

Este anuncio supone un peldaño más en el incremento de las tensiones en la guerra comercial que ambos países libran desde el pasado año, y que ha entrado en un nuevo capítulo desde que, la semana pasada, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara las citadas medidas arancelarias ante la falta de progresos en las negociaciones comerciales.

Varios analistas consideraron "intencionado" que la primera respuesta a los nuevos gravámenes decididos por Trump fuera que el yuan chino rompiera el lunes la barrera psicológica de las siete unidades por cada dólar, algo que no sucedía desde abril de 2008. La respuesta a esa caída del valor del yuan no se hizo esperar, y el mismo lunes el Departamento del Tesoro de EE UU tildó a China de país "manipulador de divisas" y amenazó con tomar represalias para acabar con sus injustas ventajas competitivas en el marco del Fondo Monetario Internacional.

Pero el Banco Popular de China (BPC) ha emitido un comunicado en el que denuncia que EE UU atribuye injustificadamente a China la etiqueta de "manipulador de divisas". "Esto no solo socavará gravemente el orden financiero internacional, sino que también desencadenará turbulencias en el mercado financiero, obstaculizará en gran medida el comercio internacional y la recuperación económica mundial", ha advertido el banco central chino. En este sentido, la entidad ha señalado que la acusación tiene un grave impacto negativo sobre la estabilidad del sistema monetario internacional, por lo que ha recomendado a las autoridades de EE UU "regresar a la senda de la racionalidad y la objetividad".

El primer efecto de la confrontación comercial ha sido el desplome de Wall Street, que cerró el lunes con las mayores pérdidas porcentuales del año en sus tres indicadores. Tan fuerte caída arrastró a otros parqués del resto del mundo —México, Sao Paulo, Australia o Tokio— y se espera que la de hoy sea otra nueva jornada de vaivenes y "números rojos".