Semáforos A-5
Los semáforos de la A-5 llevan en funcionamiento desde el pasado febrero.  ELENA BUENAVISTA

"Los semáforos de la A-5 se apagarán en los próximos días porque han sido completamente inútiles y no han resuelto ni una de las cuestiones para las que fueron instalados". Con esta contundencia, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, justificó el pasado lunes una de las primeras decisiones del nuevo gobierno municipal de PP-Cs. Y es que desde el Consistorio actual se considera que esta medida del Ejecutivo de Manuela Carmena solo "ha traído más atascos y ha dificultado el acceso de los ciudadanos de poblaciones como Alcorcón, Móstoles o Leganés".

Este diagnóstico, sin embargo, no es compartido por los vecinos de la zona, que rechazan de inicio la eliminación de estos dispositivos hasta que no se les presente una alternativa real que solucione de una vez por todas las molestias (ruido, contaminación...) que llevan años padeciendo.

"Preferimos que se mantengan los semáforos. Han servido para pacificar el tráfico y aumentar la seguridad vial en la zona", asegura Antonio Rey, portavoz de la Asociación Vecinal de Aluche. "En la zona hay ahora mucha más seguridad que antes", opina Andres Piñeiro, de la A. V. de Campamento. "Si esos semáforos se apagan va a ser un caos si no se modifican las incorporaciones. En la incorporación de la carretera de Boadilla a la A-5 había un solo carril para el coche y lo ampliaron a dos", advierte Candi Campiña, presidenta de la Asociación de Vecinos de Batán. Campiña califica de "despropósito total" el anuncio porque "no estamos hablando de una autovía estamos hablando del Paseo de Extremadura". "Vivimos en una calle de Madrid. La A-5 termina cuando llega a la M-40", añade.

"Pero en el fondo, más allá de cual sea el camino y quien lo señale, los vecinos lo que realmente anhelan es la solución a sus problemas. "Lo que queremos son soluciones y que se mejore la calidad de vida de la gente de nuestros barrios", coinciden los tres representantes vecinales. Por ello, exigen al nuevo Ayuntamiento que ponga en marcha y concrete cuanto ante su proyecto para la zona, que supone soterrar 3,8 km (desde la avenida de Portugal hasta el cruce con la avenida de los Poblados) y cubrir la zona con 80.000 metros cuadrados de zonas verdes, siguiendo el modelo de la M-30 y Madrid Río. El coste sería de unos 45 millones de euros.

"Necesitamos que se haga un proyecto serio y que se ejecute. A mí ya un papel no me vale. Yo quiero ver ya máquinas", exige Campiña, que recuerda que en 2009 el exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón, del PP, aprobó la realización de un proyecto que contemplaba el soterramiento. "Estaba aprobado y licitado, pero vino la crisis y se quedó en un cajón", concluye.

Desde Aluche y Campamento tampoco ven con malos ojos llevar el tráfico bajo la superficie porque a "todo el mundo le gusta vivir al lado de un parque" pero "hasta que no existan proyectos oficiales sobre cómo y cuándo se realiza el soterramiento" apuestan por la transformación de la carretera en vía urbana por viabilidad económica y medioambiental.

Más satisfechos por la decisión del Ayuntamiento de Madrid están los vecinos de las localidades próximas a la capital. "En ir de Móstoles a Madrid se tarda ahora en un día normal hasta 15 minutos más", afirma Carlos Piñeiro, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Móstoles, el municipio más afectado de la zona al ser el más poblado.

Los semáforos de la A-5 empezaron a funcionar en febrero como parte de un proyecto que pretendía convertir la A-5 en una vía urbana. Los dispositivos están colocados en la entrada a la capital entre el kilómetro 6.5 y 5.7 del Paseo de Extremadura (A-5) y forman parte de la primera fase del proyecto junto a la instalación de un radar de tramo entre los puntos kilométricos 4 y 5.7 que multa desde el pasado 15 de abril. En una segunda fase, se completaría la transformación de la zona con actuaciones que incluirían pasos a nivel para peatones y ampliación de aceras.

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