Abderramán III
Abderramán III, en una pintura del siglo XIX. WIKIPEDIA

La polémica ha despertado en el municipio zaragozano de Cadrete, donde esta semana Vox ha conseguido retirar el busto de Abderramán III que estaba situado en la plaza principal de la localidad. Los promotores de la medida aducen que esa figura histórica ya no representa a la sociedad actual.

La obra fue donada por el escultor turolense Fernando Ortiz en 2016, y desde el año pasado el partido de Santiago Abascal estaba demandando su retirada.

Abderramán III fue el octavo y último emir independiente (912-929) y primer califa omeya de Córdoba (929-961), y el busto se colocó en su homenaje porque fue él quien mandó construir el castillo de este municipio en el año 935 con el fin de preparar el asedio a Zaragoza, por aquel entonces bajo el dominio de la familia Banu Tuyib que se habían sublevado contra el Califato de Córdoba.

Abderramán III es recordado por haber forjado un poderoso califato que incluso mantuvo relaciones diplomáticas con el Imperio Bizantino. Fundó la ciudad de Medina Azahara.

Origen hispanovasco

Abderramán nació el 7 de enero de 891, hijo de una concubina cristiana y del primogénito del emir. Una de sus abuelas, Onneca, era también de origen vascón, pues era hija de un caudillo pamplonés, Fortún Garcés.

Al morir el emir Abd Allah, el poder no recayó en ninguno de sus hijos, sino en su nieto Abderramán. Durante su reinado logró consolidar las fronteras de su reino y trató de dominar a los Estados cristianos del norte de la península, aunque fue derrotado en la batalla de Simancas por Ramiro II de León en el año 939.

Abderramán trató en varias ocasiones reducir a los rebeldes tuyibíes, que controlaban Zaragoza con el apoyo de varias fuerzas vecinas. El califa había confirmado en 931 como señor de Zaragoza a Muhhamad ibn Hasim al-Tuyibí, pero sus relaciones se tensaron cuando éste se negó a participar en la campaña contra Osma.En 935, año en que se construyó el castillo de Cadrete, trató sin éxito Abderramán de reducir a los rebeldes, cosa que logró en 937 tras un largo asedio.

El califa murió en Medina Azahara el 15 de octubre del 961. Su cuerpo fue trasladado al Alcázar de Córdoba, donde fue enterrado, como todos los emires y luego los califas omeyas. Le sucedió su hijo Alhakén II.

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