La candidata de BComú a la reelección, Ada Colau, y del candidato de ERC, Ernest Maragall, dándose la mano.
La candidata de BComú a la reelección, Ada Colau, y del candidato de ERC, Ernest Maragall, dándose la mano. ACN

Falta menos de una semana para el pleno de investidura en el Ayuntamiento de Barcelona el próximo sábado día 15 de junio y sigue sin estar claro si la vara de alcalde será para el candidato de ERC, Ernest Maragall, o para la candidata de Bcomú, Ada Colau. Y es que la batalla entre ambos se recrudece y las negociaciones entre los distintos grupos políticos del Consistorio están estancadas.

Colau, que aunque no fue la más votada en las pasadas elecciones municipales de mayo, obtuvo los mismos escaños que Maragall, que ganó con 10, y ha decidido presentarse a la investidura, afirmó durante el fin de semana que "bienvenidos sean" los votos que le ofrece el candidato de Barcelona pel Canvi-Cs, Manuel Valls, para que repita como alcaldesa, y para evitar así un gobierno independentista en la capital catalana.

Lo dijo a pesar de que hasta ahora no había manifestado abiertamente que aceptaría el apoyo del exprimer ministro francés, pero aseguró que seguirá hablando con ERC y PSC hasta el sábado, con el objetivo de formar un tripartito de izquierdas con estas dos fuerzas políticas que represente a una mayoría amplia. Sin embargo, que lo consiga resulta improbable a juzgar por lo que han ido declarando hasta ahora Maragall y el líder de los socialistas, Jaume Collboni, que en todo momento se han negado a compartir mando con la cabeza de lista de Bcomú.

A Colau no solo le hacen falta un mínimo de tres votos de Valls para poder ser de nuevo alcaldesa, sino que necesitaría también los ocho del PSC para llegar a la mayoría absoluta de 21 concejales, y para conseguirlos, si Collboni mantiene las condiciones que ha impuesto hasta el momento, deberá cerrar un pacto de gobierno con los socialistas.

Este lunes, el líder del PSC aseguró que espera sellar ese acuerdo, que permitiría configurar un ejecutivo "sólido" de 18 concejales, y dijo estar "muy confiado y tranquilo". "No me imagino a alguien lanzándose a una piscina en la que no hay agua" apuntó en referencia al hecho de que Colau se postule para la investidura, y advirtió de que no ofrecerán "un cheque en blanco" a los comunes.

Por su parte, Maragall, que también necesitaría 11 votos para ser investido alcalde, se hizo eco aeste lunes a través de Twitter de la crítica a Colau que hizo el sábado mediante esta misma red social DiEM25, el movimiento europeo fundado por el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis. "El partido de Varoufakis critica a Colau por aceptar los votos de Valls", tuiteó el candidato de ERC, después de que la formación del político de Grecia afirmara que si la alcaldesa en funciones dijera 'sí' al apoyo del líder de Barcelona pel Canvi-C's estaría dando su aprobación a un "racista, autoritario y oportunista que ha arruinado el partido socialista e incluso dañado la palabra 'izquierda' en Francia".

Maragall hizo este lunes esta publicación en Twitter después de avisar el domingo a la candidata de BComú de que el apoyo de Valls sería una "hipoteca permanente" para todo el mandato, de considerar "evidente" que la alcaldesa en funciones está negociando con el PSC y de reprocharle que no responda a su oferta de "coherencia progresista". Esta consiste en formar un gobierno para la capital catalana del que él sea alcalde que aúne a ERC y BComú, en el que se crearía una nueva figura con el objetivo de dar a Colau un "rol de máxima responsabilidad", de que fuera una suerte de vicealcaldesa.

Por parte de los republicanos, no solo se pronunció este lunes Maragall, que también subrayó la necesidad de que exista un ejecutivo municipal "que luche por la libertad de los presos políticos", tras visitar a los líderes independentistas encarcelados en Soto del Real, sino que también metió la nariz en la política barcelonesa el portavoz de la formación en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián. En su opinión, dijo, es "cuanto menos antinatural que Colau, una extraordinaria activista que paralizó tantísimos desahucios, acepte los votos de Valls, un tipo de desahució a 10.000 personas en Francia".

Con este panorama, comienza este martes, primera jornada laborable de esta semana, la cuenta atrás para llegar a acuerdos antes de que el sábado el tiempo se agote. Todo apunta a que serán días convulsos en la política municipal barcelonesa.

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