Calviño
La ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño. Javier Lizón / EFE

La Comisión Europea (CE) tiene previsto proponer este miércoles que España salga del procedimiento comunitario por déficit excesivo después de una década, al constatar que el país ha dejado atrás el umbral del 3% del PIB. Se espera que Bruselas se pronuncie en ese sentido durante la jornada cuando se publique sus recomendaciones específicas sobre política económica para cada Estado miembro de la Unión Europea (UE).

Ya el mes pasado, cuando la CE divulgó sus previsiones de crecimiento, el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, anticipó que el Ejecutivo comunitario recomendaría en junio al Consejo (los ministros de los países de la UE) cerrar ese proceso. Si bien es la Comisión quien plantea poner punto final al procedimiento, son los titulares de Finanzas de los Estados miembros quienes toman la decisión final, un trámite meramente formal.

"La CE estará en posición de recomendar al Consejo el próximo mes la salida de España del procedimiento por déficit excesivo después de diez años", dijo el comisario francés el 7 de mayo. Moscovici también destacó entonces el "buen desempeño" de España a la hora de reducir su déficit nominal, que en 2018 cerró en el 2,5%, por debajo del máximo del 3 % que fijan las normas comunitarias. Además, las proyecciones publicadas en mayo apuntaban a que el desvío presupuestario seguiría reduciéndose hasta el 2,3% este año y el 2% el próximo.

España lleva inmersa en el procedimiento por déficit excesivo desde 2009. Durante la crisis, la mayoría de países estuvieron sujetos a este proceso, por el que la Comisión vigila más estrechamente las cuentas públicas y puede exigir ajustes e incluso aplicar sanciones, pero ahora ya solo está abierto para España. Los ministros de Economía y Finanzas podrían aceptar el cierre del procedimiento en su reunión del 14 de junio.

Además, mañana la CE se pronunciará sobre la actualización del Programa de Estabilidad para el cuatrienio 2019-2022, que Madrid remitió a Bruselas el 30 de abril. En ese documento, el Gobierno español preveía que la desaceleración del crecimiento económico fuera mayor a la que esperaba en enero y, aunque mantenía el avance del PIB en el 2,2 % para este año, lo rebajaba tres décimas para 2020 (1,9%) y 2021 (1,8%).

El Gobierno achacaba la moderación "en gran medida a la gradual maduración del ciclo económico", además de a la progresiva desaceleración de la actividad global, en un contexto internacional con elevadas incertidumbres.