
"Se ha convertido en un psico adicto de su propia popularidad", dijo esta semana uno de los cuidadores del zoo de Berlín, Markus Roebke.
El animal "está obsesionado con ser el centro de atención y actúa con rabia cuando le niegan esa atención", aseguró Roebke, en declaraciones recogidas por Daily Mail.
Desde el zoo tratan de que Knut vaya acostumbrándose a recibir cada vez menos atención para que sus rabietas desaparezcan con el tiempo.
"Es adicto al show, a la adulación de los humanos, y eso no es saludable", dicen en el zoo. "Él clama cuando ve que un espectador no le presta mucha atención (...) cuando tuvimos que cerrar el zoo a causa de las fuertes heladas invernales Knut llegó incluso a encararse con trabajadores del recinto".
Hoy, los cuidadores tienen prohibido jugar con el animal como antaño, ya que sus reacciones se han vuelto imprevisibles y existe riesgo de un ataque.
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