Juicio del 'procés'
Declaración del eurodiputado Ivo Vajgl en el juicio del procés. EFE

Los votantes del 1-O se han presentado ante el tribunal del procés como gente pacífica y no violenta que ni insultaron ni amenazaron a los policías, quienes les "apalearon" y "abrieron las cabezas" por ejercer "su derecho a la protesta y al voto" en un referéndum que todos sabían que estaba prohibido.

Citados a petición de las defensas, varios testigos han querido dejar claro que el comportamiento de la gente fue "ejemplar" cuando a primera hora los policías y guardias civiles se personaron en algunos centros como Nostra Llar de Sabadell (Barcelona) y el Pabellón Firal de San Carles de la Rapita (Tarragona), algo que han asegurado no se esperaban, y comenzaron a golpear a los ciudadanos, sin explicar jamás a qué venían ni mediar palabras con los votantes.

"La Guardia Civil, sin aviso y sin decir nada, entró a saco a sacarnos", ha dicho un ciudadano sobre lo que vivió en la ciudad tarraconense el 1-O, que en un primer momento pensó que "sería igual" que la consulta del 9-N, antes de reconocer que aquel fue el "mejor voto" de su vida.

Uno de los ciudadanos que participaron en el referéndum del 1-O, Ferran Soler, presente en al escuela Castell de Dosrius (Barcelona), aseguró que la Guardia Civil les dijo: "Ratas, perros, os vamos a dar hasta en el DNI". Los votantes que han testificado han hablado de palizas y porrazos de policías, mientras ellos se defendían"con las piernas".

Además, varios testigos, algunos de ellos alcaldes, han afirmado que las semanas previas a la consulta independentista ilegal no escucharon llamamientos expresos del Govern de Carles Puigdemont para acudir a las urnas. Uno de ellos ha matizado: "llamamientos, no; información de que se iba a celebrar el referéndum, sí".

"Vinieron a por nosotros"

En dicho municipio se encontraba el concejal Albert Salvadó, investigado tras una denuncia de los Mossos por su actuación el 1-O, que ha condenado la "violencia explícita" de la Guardia Civil contra sus vecinos y familiares, a quienes ha citado por su nombre.

"Al amigo Agustí lo vi salir con la cabeza ensangrentada", ha dicho y ha recordado después a "López siendo apaleado sin ningún tipo de justificación con las manos en algo". Más tarde ha señalado: "Vinieron a por nosotros".

En Sabadell, su segundo teniente de alcalde, Juli Fernández, ha condenado que la Policía "golpease" y "arrastrase" a la gente "como si fueran maletas" y ha denunciado que él resultó lesionado: "Me arrastraron cuatro policías fuera del perímetro y cuando me dejaron allí, me dieron un par de patadas en la espalda".

Por contra, ellos estaban con las manos en alto mostrando "de manera inequívoca" su actitud "de no violencia", según han remarcado los testigos, que han negado haber visto a ciudadanos proferir insultos o agredir a la Policía.

Los agentes contradicen los testimonios

Un relato que contrasta con el de varios agentes, que denunciaron hace semanas que les insultaron, les tiraron monedas, botellas de plástico y piedras "que no caben en una mano". Algo que ningún testigo ha reconocido que vio, aunque a algunos se lo contaron.

Cuando les han preguntado si impidieron la entrada de los agentes a los colegios, han contestado que únicamente estaban manifestándose pacíficamente, a excepción de una testigo que, ante las preguntas insistentes de la Abogacía del Estado, ha acabado reconociéndolo.

También ha admitido que los Mossos permitieron la votación con normalidad, a diferencia de otros testigos, que han dicho que intentaron actuar sin éxito contra el referéndum y levantaron actas.

Los testigos, que han reconocido que finalmente en los centros se pudo votar, han admitido que conocían las órdenes judiciales que pesaban sobre el referéndum, a excepción de Salvadó, que ha dicho desconocer que era ilegal.

Según ellos, los agentes no incautaron material electoral, como las urnas -que han negado saber de dónde salieron-, si bien lo que sí se llevaron fueron disfraces, juegos de cartón y comida para celíacos.