Jueves Santo en Zamora
Desfile procesional de la Hermandad Penitencial de Jesús Yacente, el Jueves Santo, en Zamora, que tras cerca de dos horas de recorrido vive su momento culminante con el canto del Miserere en la plaza de Viriato. Mariam A. Montesinos / EFE

El Miserere de la Hermandad de Jesús Yacente desafió la lluvia en Zamora la madrugada de este viernes y el tradicional canto gregoriano se escuchó ante el atento oído de cientos de personas que, paraguas en mano, se congregaron en la plaza de Viriato de la capital zamorana.

El aguacero no ha impedido la celebración del desfile procesional, al ser una hermandad de penitencia que tiene obligación de salir incluso en condiciones meteorológicas adversas como las que se dieron durante las dos horas y veinte minutos de desfile, antes de llegar a la iglesia de Santa María la Nueva.

La lluvia, presente a lo largo de todo el recorrido, no fue obstáculo para cumplir a la una de la madrugada con uno de los ritos más icónicos de la Semana Santa de Zamora, que está declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural.

Más de un centenar de integrantes del coro taparon el sonido de las gotas de agua al caer en el suelo empedrado de la plaza de Viriato con el Salmo 50 cantado en latín que comienza "Miserere meus dei".

El canto, del que es autor el padre José María Alcácer, se introdujo por primera vez a mediados del siglo XX y ha tenido tanta aceptación entre penitentes y público que se ha convertido en uno de los símbolos de las celebraciones de la Pasión en Zamora.

La hermandad de Jesús Yacente, fundada en la postguerra, es uno de los desfiles más sobrecogedores con su estética austera cargada de simbolismo y sus sonidos.

Cerca de 1.250 cofrades

Los cerca de 1.250 cofrades acompañaron a la talla del Jesús Yacente, fechada en la primera mitad del siglo XVII y ejecutada por la gubia de Francisco Fermín, de la escuela imaginera castellana.

Esta imagen, para no sufrir daños, ha estado protegida de la lluvia con una urna de metacrilato especialmente acondicionada para que pueda procesionar y ser vista por el público en los años en los que las condiciones meteorológicas son desfavorables.

Los cofrades vistieron túnicas y caperuces de estameña blanca con ribetes morados, fajín del mismo color, sandalias franciscanas sin calcetines y un hachón con vela.

El silencio al paso del desfile únicamente lo ropmpieron, además del tintineo de la lluvia, el golpeteo de los hachones en el suelo y las campanillas del viático que anuncian la presencia de Jesucristo.

También se pudo escuchar el ruido de las tres cruces de madera de tamaño y peso similar a la del Crucificado que son arrastradas, cada una de ellas por un cofrade como signo de penitencia.

Entre el público del desfile y del canto del Miserere ha figurado la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, que vio la procesión desde el Parador de Turismo de Zamora.

Al término del desfile, los cofrades se mostraron cansados por el esfuerzo de caminar bajo la lluvia pero satisfechos por haber podido procesionar, tal y como comentó a Efe uno de ellos, Roberto "Rodax" González, que ha efectuado el recorrido descalzo pese a la lluvia.

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