Primer ministro de Mali
El primer ministro de Mali, Soumeylou Boubèye Maïga. VOA / Wikimedia Commons

El primer ministro de Mali, Soumeylou Boubèye Maïga, presentó este jueves a última hora su dimisión y la de todo su gobierno ante las crecientes tensiones políticas y sociales, que se han visto marcadas por el aumento de los ataques yihadistas y los enfrentamientos entre comunidades en el interior del país africano, informa Europa Press.

"Siento que sea tan tarde. He presentado mi dimisión y la de mi gobierno al presidente. Le he expresado nuestra gratitud por la confianza depositada y el orgullo que supone haber podido servir a nuestro país y nuestros compatriotas en un momento crucial de nuestra historia", destacó el dirigente. "Quiero dar las gracias a todos por el apoyo y la solidaridad recibida", ha añadido.

Según el diario digital Confidentiel Afrique, el presidente maliense, Ibrahim Boubacar Keita, ha aceptado la dimisión. "El presidente acepta la renuncia del primer ministro y los miembros de su Gobierno", señala el citado medio.

Diputados de la mayoría política y de la oposición en Mali habían presentado este mismo jueves una moción de censura contra el primer ministro. Dicha moción ya había sido anunciada el miércoles por la tarde durante una sesión en la Asamblea Nacional. Estaba previsto que la votación se celebrara este viernes.

Los promotores de la moción consideraban al dirigente incapaz de hacer frente a la inseguridad y los desafíos sociales a los que se enfrenta el país, tal y como ha explicado el portal Jeune Afrique.

Violencia y crisis humanitaria

Mali ha registrado en los tres primeros meses del año la muerte de 440 civiles y 150 militares por episodios de violencia intercomunitaria y por ataques de grupos yihadistas.

La violencia por diversos conflictos internos en Mali ha causado cerca de 260.000 refugiados y desplazados en el país africano, donde 3,2 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, advirtió a principios de este mes de abril la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), informa Efe.

El suceso más grave de los últimos años tuvo lugar el pasado 23 de marzo en la localidad de Ogossagou, en Mopti, donde una milicia formada por cazadores "donzo", de etnia dogon, asesinó a 160 pobladores peuls de una aldea.

La inestabilidad que afecta a Mali comenzó con el golpe de Estado de 2012, cuando grupos tuareg rebeldes, junto a organizaciones yihadistas, se hicieron con el control del norte del país durante diez meses.

Los yihadistas fueron teóricamente expulsados en 2013, gracias a una intervención militar internacional encabezada por Francia, pero extensas áreas del país, sobre todo del norte y del centro, escapan al control estatal, de lo que se aprovechan grupos terroristas locales.

Al menos 87.000 civiles se vieron obligados a abandonar sus casas en el norte y el centro de Mali los primeros tres meses de este año para huir de la violencia que sacude estas regiones del país africano.

Mali también se ha convertido en una zona peligrosa para los efectivos de las Naciones Unidas pues 119 "cascos azules" han muerto y otros 397 han resultado heridos en ataques de grupos violentos desde 2013.

El pasado mes de febrero, el grupo de militares españoles destinados en el Centro de Adiestramiento de Kuolikoro, a las afueras de Bamako, en el centro de Mali, resultaron ilesos tras un doble ataque en el que sí resultaron heridos dos militares malienses.