Samanta Villar y Erika, en 'La vida con Samanta'.
Samanta Villar y Erika, en 'La vida con Samanta'. CUATRO

Una semana más, la entrega de este martes de La vida con Samanta en Cuatro, dedicada a los deseos, sorprendió a los espectadores con una protagonista muy especial, Erika, una joven que se enamora de los objetos, literalmente. "La gente suele ver la sexualidad objetual como una obsesión, una especie de enfermedad mental, pero no es el caso", admitió.

Villar explicó que Erika es una mujer que no se siente atraída por las personas, sino por los objetos. Por ejemplo, se casó con la Torre Eiffel, se enamoró del puente que le hacía llegar al colegio cuando era una niña, de una grúa y ahora mantiene una relación con un monopatín que se llama Calypso: "Llevamos seis semanas de relación. No sé el tiempo que estaremos juntas [ella la llama 'la tabla' y por eso se refiere en femenino a ella] porque las relaciones se acaban, pero ya veremos", afirmó la alemana.

Vive en Berlín donde consiguió un trabajo para poder estar con la grúa de la que se había enamorado, pero la obra acabó y no volvió a verla. Entonces recibió la llamada de Villar, que la llevó a las obras de La Sagrada Familia en Barcelona a ver una réplica exacta: "Estoy muy emocionada", dijo Erika con lágrimas en los ojos mientras le lanzaba besos.

"La sexualidad objetual significa que tengo relaciones importantes con objetos y no con gente. Eso representa que el monopatín es mi compañera, sin más, y que tengo relaciones emocionales, espirituales y románticas con ella", reconoció la joven a Villar durante el programa. "Tengo relaciones con objetos desde los 14 años y ella es mi séptima compañera, la quiero y estoy enamorada", añade.

"Entiendo que la gente no lo entienda, pero pido que lo respeten. La diferencia es que mi pareja es un objeto y no una persona", concluyó la alemana mientras enseñaba a la periodista como montar en monopatín al lado de la playa de Barcelona.