Muerto en el ataque
El cuerpo, de uno de los tres muertos confirmados en el posible ataque terrorista, yace junto al tranvía atacado en Utrecht (Holanda). Robin Van Lonkhuijsen / EFE

La ciudad holandesa de Utrecht vivió el lunes bajo alerta máxima por presunto ataque terrorista, así como el resto de regiones los Países Bajos tras el tiroteo perpetrado a las 10.45 en la ciudad, situada en el centro del país y que ha dejado tres muertos y cinco heridos. 

Mientras la policía trataba de localizar al autor —que fue detenido por la tarde— las autoridades solicitaban a colegios, institutos y edificios universitarios que mantuviesen sus puertas cerradas y que nadie saliera a la calle. Además, como medida de precaución, todas las mezquitas de la ciudad eran evacuadas. 

"Impresiona mucho el ruido de las sirenas y los helicópteros, que llevan toda la mañana sonando", contó Andrea Cuesta, una joven española que estudia en la ciudad. Esta geóloga se encontraba en el interior de la universidad cuando recibió la noticia: "Al principio no era muy consciente de lo que estaba pasando. Estoy con otros estudiantes holandeses y se comentaban diferentes opciones, había pocos datos...". 

"Si salimos es bajo nuestra responsabilidad"

Andrea, que permaneció hasta las 17.00 horas en el interior del campus en el que estudia, al noroeste de Utrecht, explicó que a las 12.30 la dirección de la universidad dio la orden de no salir a estudiantes y personal docente que se encontraran en el recinto. "Han cerrado los edificios y personal de seguridad se ha puesto en las puertas diciendo que si queríamos salir era bajo nuestra responsabilidad", contó la joven, que añadió que anotaban "los nombres de la gente que sale".

El nivel 5 de alerta antiterrorista se mantuvo activado hasta las seis de la tarde.

Aunque no se desplaza a clase en tranvía, el medio de transpote en el que Gökmen Tanis ha abierto fuego a su paso por 24 oktoberplein, Andrea suele utilizar la bicicleta o el autobús. "Ahora mismo no sé cuál de los dos me da más confianza", comentó mientras toda la red de transporte público se encontraba paralizada.

Sobre la posibilidad de volver a casa pasada la hora acordada por el Gobierno para mantener las máximas medidas de precaución, esta joven estudiante indicó que ni ella ni quienes le acompañan sabían cómo hacerlo. "La verdad es que no han dicho nada por megafonía y toda la información nos llega de redes sociales o familiares/amigos. Conozco gente que está trabajando en otros pueblos y que no sabe cómo van a poder regresar".

Paco de Celis es otro joven español residente en Utrecht que, como Andrea, explicó que sentía "un poco de miedo y desconcierto". Paco se encontraba en su puesto de trabajo cuando han saltado las alarmas. Tras el atentado, dejaba un mensaje a través de su cuenta de Twitter para tranquilizar a sus allegados. 

"Trabajo en Overvecht, a unos 3 km de dónde ha sucedido todo. Aquí lo hemos escuchado todo en la radio. A todos nos han dado la orden de no salir de nuestros puestos", comentó, resaltando también el sonido constante de helicópteros y sirenas de policía.

A este joven, que ha permanecido hasta pasado el mediodía encerrado con sus compañeros, le preocupaba la situación de su novia, quien permanecía también en su lugar de trabajo, el centro comercial del centro de Utrecht "donde han cerrado todas las tiendas con cancela y no permiten acceso de salida ni entrada a absolutamente nadie", comentaba Paco, y añadía: "Mi mayor preocupación es no poder sacarla de allí ahora mismo".

La Policía Nacional española hizo la siguiente petición vía Twitter: "Si estás en #Utrecht o tienes familia allí, los teléfonos de emergencia de la Embajada Española: 0652665078 (desde España 0031 652665078)".