Presentadora de televisión, actriz, cómica...esta canaria todoterreno se "atreve con todo", eso sí, "conociendo sus limitaciones". Actualmente trabaja como actriz en la obra de teatro Dos más dos encarnando a una rubia moderna que practica el intercambio de parejas con otros matrimonios. Una experiencia de la que no ha querido mostar interés personal: "Ya me he metido en muchos embolados con este tema y titulares no voy a volver a dar", responde con gracia.

¿Es la profesión de actriz una herramienta para superar la timidez?
Sí. Bueno, todavía estoy en ello; aún no lo he superado. Pero fue un vehículo muy potente para descubrir que mi timidez en la vida la vencía en el escenario. Antes, de lo tímida que era, parecía una antipática; ahora ya no tanto.

¿Qué cree que le define sobre el escenario?
No lo sé. Solo sé que cada vez que actúo procuro salir del piloto automático y encontrar cada día nuevas joyas del personaje. Porque es difícil habiendo hecho tantas funciones no mecanizar. En el escenario intento vencer mis miedos y mis inseguridades; no juzgarme, aunque no lo consigo.

¿El público se ríe siempre con las mismas gracias en esta obra?
Hay golpes que siempre funcionan y, luego, hay públicos que se ríen en unas partes y no en otras. Es una especie de energía que se contagia. Si el público es poco expresivo entonces a la gente le da más vergüenza reírse. Otras veces son lo contrario: se convierte en una telenovela y hasta comentan.

De hecho en la última función el público comentaba en alto, ¿eso no le distrae?
¡Claro que distrae! Igual que los móviles, que aunque se diga, todavía la gente es incapaz de apagarlos. Y mira que es entretenida, imagina con un dramón...

¿Le resulta más fácil hacer el papel de buenorra que el de lista?
No. De hecho, creo la etiqueta que me cuelan es esa y lo que me ofrecen es eso (la de amante, prostituta y pija). Pero he hecho otros muchos papeles que, por desgracia, no se han visto tanto.

Kira Miró

¿Es más fácil hacer reír o llorar al público?
Hacer reír. Porque el drama tiene la ventaja del ritmo. Es una coreografía donde hay que soltar la gracia con el tono y en el momento justo. Si esperas un segundo más, ya no es divertido.

¿Cómo ha sido trabajar con Natalia Verbeke?
Muy fácil. Es una actriz que sigo desde que empecé. Cuando me dijeron que venía al proyecto por una parte me hizo ilusión y, por otra, me dio miedo. Es como yo, muy de equipo. No ha llegado imponiendo nada.

¿Cómo cree que sale el público de la función?
Recuerdo a una pareja que venía a celebrar su aniversario y me dijo que le habíamos liado la cabeza. Yo creo que abre muchas puertecitas a mucha gente. Hay otras que dicen: "Menos mal que no he venido con mi novio"... La obra no solo dura la hora y media sino que perdura en el tiempo porque genera debate.

¿Hasta dónde llegaría para romper con la rutina con su pareja?
Ya me he metido en muchos embolados con este tema y titulares no voy a volver a dar. Pero creo que cada pareja tiene su código y su manera de reavivarse.

Mujer todoterreno

Nació en Santa Brígida, Gran Canaria, en 1980. Es actriz y presentadora de televisión. Ha actuado en 16 películas, 21 series y 10 cortometrajes. Esta es su séptima obra de teatro.

¿Se une al mundo swinger?

Esta comedia teatral trae a escena el ardiente debate sobre el intercambio de parejas. Adrián y Julieta (Antonio Hortelano y Natalia Verbeke) es un matrimonio que cree estar felizmente casado hasta que sus íntimos amigos Tomás y Silvia (Álex Barahona y Kira Miró), una pareja poco convencional, les invitan a sumarse al mundo swinger. Lo que no saben es lo que esto supondrá para todos ellos...