Una identificación policial en la Rambla del Raval en Barcelona.
Una identificación policial en la Rambla del Raval en Barcelona. FOTOMOVIMIENTO

Parece que no ser blanco sea un delito. En los últimos días han circulado noticias y vídeos virales sobre presuntas identificaciones por perfil étnico como la del pasado viernes en la estación de Sants en la que un agente de seguridad mantenía una tensa discusión con un pasajero africano hasta que acabó interviniendo un policía.

Y es que este fenómeno no ocurre solamente en el subsuelo y a cargo de empresas de seguridad privadas sino que parece seguir un patrón colectivo policial en nuestras calles.

Según el informe "La apariencia no es un motivo. Identificaciones policiales por perfil étnico en Cataluña", presentado este miércoles por SOS Racismo, se evidencia una discriminación y desproporción sistemática en las identificaciones policiales por motivos de apariencia racializada por parte de todos los cuerpos de seguridad pública de Cataluña.

A partir de los datos de los Mossos d'Esquadra, el informe demuestra que un 54,1% del total de las identificaciones son a personas extranjeras mientras que estas representan solamente un 13,7% de la población catalana.

La práctica de realizar un perfil étnico policial consiste en basarse en el aspecto físico, étnico o fenotipo de la persona para decidir si se le pide su documentación. La identificación discriminatoria es una práctica ilegal, prohibida por el ordenamiento jurídico español. Un agente no puede realizar una identificación si no tiene algún indicio o sospecha fundada de que esté cometiendo una infracción o delito.

La responsable de comunicación de SOS Racismo, Mónica López Mas, explica que mientras la causa principal de las identificaciones a españoles es el hurto con fuerza, el motivo principal del 54,1% de identificaciones a extranjeros es de control de policía de paso. López ha lamentado que "se está fracturando la sociedad".

Aun así, el Tribunal Constitucional español es el único de Europa que permite dichas identificaciones por supuesto étnico, dentro de un marco de control migratorio. Una competencia que pertenece a los cuerpos del estado y no a la policía autonómica ni local.

Por ese motivo, SOS racismo denuncia  las prácticas racistas que los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana están realizando y que representan el inicio de una cadena de vulneración de los derechos de estas personas.

Identificaciones arbitrarias que según la ONG, son una puerta abierta a fomentar el miedo, reforzar la estigmatización y criminalización a las minorías.

La coordinadora de la campaña "Parar de Pararme", Karire Ba Dejuan, ha explicado que este fenómeno es repetitivo en la vida de los afectados. De los participantes del estudio de SOSRacismo, un 89% de las personas racializadas sostienen haber sido identificados más de 15 veces en el último año. La comunidad de origen marroquí es la más afectada por este fenómeno según explica el informe.

Ba Dejuán ha detallado que más de la mitad de identificaciones a personas racializadas han sido bajo conductas de violencia hacia los identificados. De los afectados entrevistados por la entidad, un 22% expresa haber sufrido violencia física y verbal, un 22% solo verbal y un 7% violencia física en las identificaciones.

Desde la plataforma "Parar de pararme", se insta a las instituciones catalanas que tomen medidas entorno a este asunto y condenen las malas prácticas de sobre identificación a personas inocentes y colectivos minoritarios por motivos raciales. Otra de sus recomendaciones es recoger datos de cada actuación identificadora y registro que se realice.

Gitanos

El técnico jurídico de la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña (FAGIC), Pedro Vargas ha denunciado en la presentación que la comunidad gitana es un colectivo victima de las identificaciones discriminatorias. Ha señalado que un 60% de gitanos son identificados frente a un 6% de los caucásicos europeos, según un estudio de docentes de la Universidad de Valencia.

Vargas ha añadido que las personas gitanas no denuncian la situación por "desconfianza en las instituciones y la falta de afecto por parte de la sociedad".

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