Felipe Perez Roque
Felipe Perez Roque. CLAUDIA DAUT / REUTERS

A pesar de tener sólo 43 años, Felipe Pérez Roque es desde hace nueve la voz y la cara de Cuba en los foros internacionales y uno de los primeros hombres nacidos durante la revolución que ingresó en el Gobierno de la isla.

Formado como ingeniero electrónico, Pérez Roque se convirtió en mayo de 1999 en el ministro de Relaciones Exteriores más joven del régimen actual, al llegar al cargo con 34 años, y tiene muchos récords de precocidad en su historia dentro del Partido Comunista y el organigrama del poder en la isla.

Mano derecha

Con 21 años, antes incluso de haber acabado la universidad, ya era diputado nacional; a los 26, miembro del Comité Central del Partido, y en ese mismo año, 1991, se convirtió en secretario personal del líder cubano, Fidel Castro. Junto a él estuvo siete años, siempre cerca, siguiendo el vertiginoso ritmo de Castro y viajando en todas las delegaciones gubernamentales y partidistas que acompañaron al comandante en jefe en visitas oficiales y cumbres.

Tiene muchos récords de precocidad en su historia dentro del Partido y el organigrama del poder

Esa experiencia le sirvió cuando fue designado jefe de la diplomacia cubana, y en el anuncio de su nombramiento el Consejo de Estado, máxima instancia de poder en la isla, señaló que estaba "familiarizado como pocos con las ideas y el pensamiento de Fidel".

Además, destacó su "experiencia y conocimientos, su madurez, su integridad personal, su carácter, hábitos de estudio y análisis, búsqueda constante y procesamiento de la información requerida ante cada problema y su capacidad de elaborar y exponer criterios propios".

Misiones internacionales

Nacido el 28 de marzo de 1965 en La Habana, Pérez Roque coronaba su progresión política tras ser presidente de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y de la Federación Estudiantil Universitaria, y permanecer como diputado ininterrumpidamente desde 1986. Además, en 1993 se convirtió en miembro del Consejo de Estado, consiguiendo sucesivas reelecciones en febrero de 1998 y marzo de 2003.

Acuerdos sobre combustible

Su primer viaje al exterior como ministro fue a Caracas, para tratar con Hugo Chávez la posibilidad de acuerdos sobre combustible y la forma de pago de la deuda de 60 millones de dólares que Cuba tenía con Venezuela. El 24 de septiembre de 1999 tuvo una dura intervención contra Estados Unidos en la Asamblea General de la ONU, calificando de "política genocida" la realizada por el vecino del norte durante los últimos 40 años contra la isla.

Durante ese viaje se reunió en varias ocasiones con representantes del exilio cubano. Tuvo una participación destacada en el caso de Elian González, el niño balsero cubano que desde diciembre de aquel año y durante siete meses se convirtió en centro de una agria disputa legal, familiar y de opinión entre ambos países.

Momentos difíciles

En enero de 2002 culminó el proceso de restablecimiento de relaciones con Honduras, después de 40 años rotas, y trabajó para que en 2003 se relanzaran las relaciones con Argentina. Entre los momentos difíciles, estuvo la crisis abierta con México en 2002, la peor en cien años, tras el abandono apresurado de Castro de una Cumbre de Monterrey, y la ruptura en abril con Uruguay, después de que este país promoviera la condena contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.