Son cuatro –casi el mismo número que sus 'hermanos mayores'–, se dedican a abusar de mujeres con un similar modus operandi y ya han heredado la misma denominación que los cinco sevillanos condenados a 9 años de cárcel por abusos sexuales a una joven de 18 años durante los Sanfermines de 2016: La Manada de Callosa d'En Sarrià (Alicante).

Este otro grupo de cuatro jóvenes españoles de origen ecuatoriano (con edades comprendidas entre los 19 y los 24 años) ingresaron el viernes en prisión acusados de un delito de agresión sexual, dos de abusos sexuales y otro más contra la intimidad, según lo dictado por el juzgado de guardia de Villajoyosa. En otras palabras, el juzgado decretó la prisión provisional para los cuatro acusados por la presunta violación múltiple perpetrada contra una joven de 19 años el Día de Año Nuevo.

Las similitudes de esta nueva Manada con la original –de la que la semana pasada trascendió que seguirá en libertad a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo– van mucho más allá de la coincidencia en la edad de la víctima o en la superioridad numérica de los agresores sobre la víctima: no es la primera mujer agredida por ellos (ya se ha presentado otra denuncia) y los agentes de la Guardia Civil barajan la posibilidad real de que haya varios casos más. Además, como segunda similitud destaca que la agresión fue grabada en vídeo, como ocurrió con la joven de Pamplona.

Según publica el periódico Información, en el momento de su detención, la Guardia Civil intervino un vídeo con imágenes explícitas de la agresión sexual múltiple. La grabación, según las mismas fuentes, dura cinco minutos y es "repugnante".

Los hechos se remontan a la noche de Nochevieja cuando víctima y acusados coincidieron en Benidorm, ya que al parecer la joven conocía a uno de ellos. Pasaron juntos la velada y compartieron varias copas. Fue en esa localidad de la costa alicantina donde, al parecer, comenzaron los abusos. Los hombres condujeron a la chica a una casa, pero el inquilino los echó al ver sus intenciones. Desde allí trasladaron a la joven a una casa de Callosa, presuntamente bajo los efectos de alguna droga, quizá burundanga, la misma que usa La Manada sevillana, y allí perpetraron la salvaje violación.

Los investigadores han solicitado un estudio toxicológico para aclarar si la víctima había sido drogada, ya que no recordaba nada y presentaba signos de desorientación compatibles con haber sido narcotizada.

Fue un familiar de uno de los arrestados el que dio la voz de alarma cuando al bajar al sótano de la vivienda vio a la chica desnuda de cintura para abajo. En ese mismo lugar la Guardia Civil detuvo a tres de los implicados, a uno de ellos abusando de nuevo de la joven y a otro subiéndose los pantalones.

El caso de Callosa es el último de la dramática lista de las fiestas navideñas. Ese mismo 1 de enero, en Burriana (Castellón), otra joven denunciaba una violación múltiple con secuestro tras ser interceptada por dos hombres cuando volvía a su casa tras la fiesta de Nochevieja. Además, una joven de 14 años y otra menor denunciaron sendas violaciones en León y Salamanca. Y en Laredo, el 3 de enero, murió Rebeca, una mujer dominicana de 26 años apuñalada por su novio, con el que quería romper. Es la primera víctima de 2019 y deja huérfana a una niña de 5 años.

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