Sandra Sabatés
La periodista Sandra Sabatés, durante la presentación de su libro. GSR / GTRES

Ésta es la historia de "treinta mujeres ilustres y valientes que pelearon para abrir caminos"... y que después fueron olvidadas. La periodista Sandra Sabatés (El Intermedio) recupera la memoria de estas heroínas españolas en un libro ilustrado por Ana Juan llamado Pelea como una chica (Planeta).

¿Cómo seleccionó a las mujeres de las que hablaría en el libro?
Ha sido una de las cosas más complicadas, porque son 31, pero había muchas más, desde finales del siglo 19 han sido muchas las que han luchado por nuestros derechos y libertades, avanzadas a su tiempo. Tienen en común que son mujeres españolas que lucharon por esos derechos, pero a la vez quería que fueran muy distintas entre ellas, de distintas profesiones, de ideologías distintas, de origen distinto, desde el humilde al aristócrata. Era una lucha transversal en las que las desigualdades les afectaban a todas sólo por el hecho de ser mujeres.

A muchas de ellas sólo las conocíamos por el nombre, ¿qué ha fallado para que hubiera ese desconocimiento?
Lo que falla es que la historia siempre ha estado escrita por hombres y aparecen mayoritariamente hombres, que son a los que se les atribuyen los méritos, las mujeres han quedado en segundo plano. En nuestro país además vivimos una dictadura franquista que contribuyó a silenciar y a olvidar a muchas de estas mujeres.

A día de hoy algunas de estas mujeres que aparecen en este libro tienen una calle o aparecen en algún libro de texto, pero otras muchas no. Es tarea de todos y de todas recuperar sus voces y sus luchas y a incorporarlas a nuestra historia, porque a fin de cuentas contribuyeron a que avanzara la sociedad española.

¿Deberían revisarse los libros de texto y los planes de estudios?
Sin duda. Deberían incorporarse muchas más mujeres, porque ellas han tenido un papel significativo en la evolución de nuestro país, en que nuestro país madurara. La mayoría de libros de texto destacan las contribuciones por parte de hombres, pero no las de las mujeres.

Y es un mal ejemplo...
Si en los libros no aparecen referentes femeninos eso lastra a las chicas, a las niñas, que no tienen un referente en el que fijarse. Si en su libro de texto no aparecen científicas acaban pensando que ellas no tienen esa capacidad o que son carreras dirigidas a hombres.

Antes se estudiaba a Marie Curie como una gran rareza...
Claro, igual que no se habla de Margarita Salas, por ejemplo, ni de sus logros y lo que aportó a la ciencia de nuestro país. No se le ha dado la importancia que debería tener.

¿Qué ha aprendido de estas mujeres?
Que son muy valientes y muy perseverantes y que nunca bajaron los brazos en su lucha. Querían demostrar que no tenían una falta de capacidades, sino de oportunidades. Nunca cejaron en su empeño, hasta que conquistaron derechos y libertades.

Y llegó el parón...
Eso se consiguió en la segunda república y luego llegó la dictadura, que hizo borrón y cuenta nueva y hubo que volver a empezar. Pero desde finales del siglo XIX las mujeres siempre estuvieron ahí, peleando.

¿Ya está todo hecho?
No. Muchas de sus luchas y los caminos que abrieron están por acabar de conquistarse. Aún hablamos de brecha salarial y más terrible aún, todavía hablamos de violencia de género, de asesinatos, de prostitución... Ellas sirven de ejemplo para esas luchas, con su valentía.

Que no se recuperara la memoria de estas mujeres, ¿es una decisión consciente o dejadez?
Nunca se insistió demasiado en la necesidad de recuperarlas, es una labor que hay que hacer y que nos corresponde hacer, más siendo conscientes de ese agravio y de esa falta.

'Pelea como una chica', se llama el libro. "Los chicos no lloran, tienen que pelear", decía la canción, ¿deberíamos revisar todas esas letras de antaño?
Lo que debemos hacer es cambiar la mentalidad y despojarnos de las actitudes y comportamientos machistas que arrastramos, de ahí el título del libro. Hay que darle la vuelta a las cosas, aquí lo de pelear como una chica se usa de una forma positiva, porque las chicas son peleonas y luchan y consiguieron las cosas que tenemos hoy.

Hay en el libro mujeres con papeles menos mediáticos, pero con una gran trascendencia...
Las mujeres de este libro llevaron a cabo una lucha admirable. La generación del 27 se estudia en el colegio, a sus autores varones, pero a las mujeres no y ahí estaban las "sin sombrero". Más allá de Dalí, Lorca y Dalí estaba también Maruja Mallo, un de nuestras grandes representantes del surrealismo.

¿Cómo ha sido verse retratada por Ana Juan?
Ha sido un regalo, porque soy una gran admiradora. Hace obras de arte cada vez que hace una ilustración. Sólo hay que ver las ilustraciones que ha hecho para el libro, en las que de un solo vistazo se ve la esencia de cada mujer. Y la cubierta, que se convierte en un póster es maravilloso.

¿Es un libro para mujeres?
No, es para mujeres y para hombres. Es un libro escrito por una mujer, con ilustraciones de una mujer y con biografías de mujeres, pero va dirigido a todos y todas, porque es una labor de todos recuperar su memoria. Yo no estudio la historia pensando solo en mujeres y los hombres deberían hacer lo mismo, recuperar a estas mujeres para que formen parte de la historia.

Y ésto debería aplicarse a la generalidad ¿no?
Es importante que las mujeres luchen por la igualdad, pero es fundamental la incorporación de los hombres a la lucha feminista.

¿La historia del feminismo es también la de esos primeros hombres que vieron justicia en esa reivindicación?
La lucha feminista no es una lucha de mujeres en exclusiva. Muchas de estas mujeres tuvieron el apoyo y el ánimo de sus maridos para que siguieran escribiendo aunque estuviera mal visto, sólo porque era lo que ellas querían hacer. Ha habido hombres que han entendido que la mujer debía estar en igualdad de condiciones, pero había una sociedad que decía todo lo contrario, una sociedad patriarcal que estaba dominada por varones, que se ponían como prioridad y que dominaban el espacio público.

¿Cómo ha vivido el programa la polémica con Dani Mateo y la bandera?
En los últimos tiempos la libertad de expresión ha estado un poco ninguneada y lo hemos visto con la ley mordaza. El caso de Dani Mateo se ha centrado en Dani Mateo, pero no es algo que hiciera por libre, es una cosa que se hizo en El Intermedio y debería repercutir a todos, no sólo a él. No dejó de ser un ejercicio de libertad de expresión en el contexto del humor. Puede hacer reír más o menos, pero al final no deja de ser humor, que es el termómetro de la salud democrática de un país. Si tenemos que empezar a censurar determinadas cosas dentro del humor tenemos que preguntarnos hacia dónde tenemos que avanzar. Costó mucho conseguir la libertad de expresión y deberíamos defenderla entre todos.

¿Provoca este tipo de casos que hay autocensura, que se coarte uno mismo a la hora de trabajar?
Hay que intentar seguir haciendo la labor y el trabajo que hemos hecho hasta ahora. El Intermedio es un programa de actualidad y de humor y si empezamos a ponernos barreras nosotros mismos vamos mal. Pero estas cosas hacen que te pienses las cosas dos veces. Te puede gustar más o menos un sketch, puede ser desafortunado si quieres, pero lo que no puede ser es que la persona que lo hace reciba amenazas, él y su familia. Que un chiste no te guste no justifica eso.

Si una periodista hiciera dentro de muchos años una segunda parte de este libro y quisiera incluir a Sandra Sabatés, ¿qué querría que pusiera?
No sé si yo estaría en este libro (risas). Ya no hablando de mi, lo fundamental sería que como periodista y desde los medios hubiéramos conseguido dar pasos hacia la igualdad, que ese trabajo se hubiera hecho y que yo hubiera contribuido a eso como profesional de los medios de comunicación.

¿Qué es lo más machista que le han dicho o que ha vivido?
Muchos comentarios... Siendo periodista de deportes, antes de estar en LaSexta Deportes, cubriendo un partido de fútbol escuché cosas como "puta, esto es cosa de hombres, qué estás haciendo aquí".