El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha anunciado una subida del salario mínimo (actualmente de 1.498 euros brutos) de 100 euros al mes a partir de 2019, el pago de horas extras sin tributación y un bonus de fin de año para los trabajadores en aquellas empresas que se lo puedan permitir, también sin coste para las mismas.

Son algunas de las medidas concretas que ha decidido poner sobre la mesa con el fin de aplacar la "justa indignación", como la ha definido, de los llamados chalecos amarillos. Además, ha añadido que los jubilados que ganen menos de 2.000 euros mensuales verán anulada la subida de la Contribución Social Generalizada (CSG), un impuesto proporcional sobre los ingresos profesionales o de capital que financia la Seguridad Social.

El impuesto a las grandes fortunas, eso sí, no lo recuperará. Es un impuesto que pagaban aquellos con un patrimonio neto imponible superior a los 1,3 millones de euros y que fue sustituido por un impuesto sobre la fortuna inmobiliaria (IFI).

Macron también ha hecho autocrítica. "En este año y medio no hemos sabido dar una respuesta rápida, asumo mi parte de responsabilidad", ha afirmado, "puede que haya dado la sensación de que no era mi problema".

Ha explicado que muchos franceses comparten el enfado y que "lo que resurge ahora son 40 años de problemas". "Si he luchado para cambiar el sistema político es precisamente porque creo por encima de todo en nuestro país", ha afirmado. Por eso, ha decretado el "estado de emergencia económica y social" y se ha mostrado dispuesto a alcanzar "un nuevo contrato social", para lo que ha pedido al Gobierno y al Parlamento "que hagan lo necesario",

Reunión por la mañana

Horas antes de comparecer, Macron reunió en el Elíseo a patronal y sindicatos, junto a miembros de su Gobierno y a los presidentes de las cámaras parlamentarias y de otras instituciones, para escuchar sus propuestas y hablar de las iniciativas que puedan poner fin a las manifestaciones.

El presidente de la institución Regiones de Francia, Hervé Morin, indicó al término de esas cuatro horas de encuentro que les aseguró que se darían pasos concretos. "Detrás de todo esto hay un tema mayor, que es su relación con los franceses. Se tiene la sensación de que el quinquenio está mal encauzado. Hay que evitar lo peor", resumió.

Macron estuvo acompañado por varios miembros de su Gobierno, como su primer ministro, Édouard Philippe, y los titulares de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire; Trabajo, Muriel Pénicaud; Transición Ecológica, François de Rugy, o Transportes, Elisabeth Borne.

Los representantes empresariales les transmitieron su preocupación sobre el impacto económico de las protestas, que según el Ejecutivo reducirán en una décima el producto interior bruto (PIB) del país en el cuarto trimestre.

"No nos gustaría que las empresas sean víctimas colaterales", sostuvo el presidente de la Confederación General de Pequeñas y Medianas Empresas (CPME), François Asselin, partidario de exonerar de impuestos las horas extraordinarias para "impulsar el trabajo" y favorecer el poder adquisitivo.